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sábado, 11 de marzo de 2017

Tras bambalinas

Prometí dos entradas sobre las grabaciones de octubre de 2016. Cumpliré mi promesa. Más que todo porque la primera sesión estuvo plagada de todo un enjambre de situaciones que definen cualquier grabación o similares: problemas en los micrófonos (un poquito más de volumen, coloquemos este más pegado a las cuerdas, la entrada de este no coge, etcétera), incomodidad en la silla (de parte mía, supongo que un estado mental), dedos torpes y nerviosos, luces que encandelillan, celulares no apagados y así puedo seguir un buen rato citando el rosario de futuros adversos jeje.


Todo listo para el estreno en la sala de conciertos del CEMB

Hacia el final, mucho cansancio tanto de parte mía como de Yevgeniya, a la que de paso le agradezco toda su paciencia y versatilidad, considerando sus funciones de mamá. Sé bien que grabar es todo un rollo (los vídeos de mi canal de Youtube, por más sonrisas mostradas al final, esconden un montón de errorcillos y estrés cuidadosamente destilado jeje) por lo que grabar en mejor calidad, ¡lo es aún más!. Hace unos días que estuve en un concierto en formato streaming, un peldaño más alto en situaciones de estrés e inconvenientes de última hora, vi en los rostros de angustia (disimulada o no) de los organizadores, el reflejo de esa experiencia de octubre. Por cierto, ya que estamos en modo pautas publicitarias en mis últimas entradas, los invito a que chequeen la página de DirectPlay (los estresados que comentaba). Los encuentran en las redes sociales habituales para que estén pendientes y disfruten de la movida musical en Bucaramanga, así no estén en la misma.

Acomodados los micrófonos y evaporado el miedo escénico (su representación clásica) empezamos las grabaciones, confiados en que no habrían más dificultades...Error. Como el monstruo de la niñez que se escondía debajo de la cama, se asomó un problemilla que me había estado visitando pero del que no había sopesado su influencia. En medio de una de las tomas de A banjo oddity, comencé a tener problemas con la primera cuerda.



A banjo oddity de Joe Morley...bueno, el intento

Como en las veces anteriores, cada vez que pasaba eso me limitaba a ubicar la primera cuerda de nuevo en el puente, afinar y retomar el tema que estaba trabajando. Vino una segunda y tercera toma fallida por la cuerda rebelde. Después vino la cuarta, la quinta, hasta que algo exasperado, admití la sugerencia de Oscar de que "algo no es normal en esto". Efectivamente. Revisamos los brackets (las barras metálicas que generan la tensión en el parche) y notamos (bueno, Oscar) que estos giraban en algunos momentos sobre su eje, a manera de un trompo. Al no estar firmes, no había suficiente tensión en el parche, y por ende el puente era susceptible de moverse, Toda esa cadena de eventos es lo que causaba que la bendita cuerda se saliera. Manos a la obra entonces. Por medio de una llave apretamos las barras y voilà, el sonido mejoró ostensiblemente y pude retomar mi lucha por sacar una toma buena...Salieron al menos 4 temas y una vez termine de escoger las mejores grabaciones (incluyendo las dos sesiones hechas) mi meta es compartir un nuevo vídeo de banjo (una especie de pequeño concierto...). Consciente de que el incidente del parche demandaba de más atención mía, compré la llave para apretar las barras regularmente. Lo recomendado es una vez al mes por lo menos. Ya les contaré si pasa algo raro.


El set de herramientas en caso de emergencias banjeras

En la segunda sesión (al día siguiente) probamos únicamente los micrófonos, tal vez conscientes de que más allá del encanto del vídeo, buscábamos unas buenas grabaciones de los temas. Como en la primera sesión, hubo muchas tomas fallidas, pero para agrado mío, en ese día loco de referendo en Colombia, salieron unos temas que harán parte de un vídeo nuevo en Youtube. Ya les contaré mis impresiones en la próxima entrada,..

martes, 28 de febrero de 2017

Y el ganador es...

Pasó la fiebre con los premios Oscar y una vez terminen los memes sobre la premiación a mejor película y pase el tiempo, tal vez logre sacarme de la cabeza las pegajosas canciones de La La Land...¡o tal vez no!


Muy bonito el timbre de este modelo de banjo. ¡Sería genial escuchar esta versión pero con dos banjistas!

Motivado por lo escuchado y el deber moral de publicar una entrada que tengo en mora desde el año pasado, voy a compartir un par (o tres, ya veré como va la cosa) de entradas sobre un par de grabaciones que hice en octubre. Fueron dos fines de semana antes de mi viaje al sur, donde intenté grabar en un formato más profesional algunos de mis temas favoritos. No lo logré con algunos, pero con otros hubo gratas sorpresas.... El lugar de grabación: las nuevas (nuevas para el blog) instalaciones de la escuela de música (Centro de Educación Musical de Bucaramanga, CEMB) donde han venido "puliendo" este diamante en bruto (sobretodo lo bruto jaja) desde el 2009. Publicidad gratuita: es un sitio genial, "con todos los juguetes" para los que quieran tocar/aprender y a cargo de tres personas maravillosas, llenas de ideas e iniciativas para divulgar las manifestaciones musicales en mi querida Bucaramanga. Más información pueden consultar en las redes sociales del CEMB (Hay para todos los ciber-gustos).

Terminamos entonces las filmaciones el año pasado y ahora me encuentro en labores de edición, escogiendo las mejores tomas, compilando bloopers ni más faltaba y comprobando una vez más, con alegría, que el proceso sigue y que un Grammy o un premio de la academia por mejor banda sonora no está tan lejos como pensaba...Si Morricone casi se nos va sin ninguno, no podré yo...Unos pequeños adelantos...


De esa primera sesión salieron fotos de la chiquilla muy bonitas



A manera de teaser, uno de los vídeos fallidos (A banjo oddity del gran Joe Morley) y sí, Yevgeniya, una vez solucionamos el problema de la primera cuerda (detalles en la siguiente entrada) me divertí mucho...Hice mis acostumbradas muecas, pero que le hacemos jeje

domingo, 19 de julio de 2015

Bajos instintos


Extrañaba ya escribir, bueno siempre lo hago. Escribir supongo que fluye más fácil para aquel que con palabras o es muy enredado (mi caso) o le cuesta expresarlas (mi caso también). El caso es que escribir sea lo que se piense, relaja y sirve para liberar lo que se tiene preso entre recuerdos y rutinas. Y es precisamente otros quehaceres de la rutina, esta vez académicos los que me han tenido un poco al margen de mi escritura banjera. El banjo obviamente no ha parado (bueno, pequeñas pausas pero nada serio, creo yo) y de a poco van apareciendo los nuevos retos y se han solventado algunos obstáculos.

La "historia" de hoy, usando el nombre de aquella película tiene orígenes bajos. De lo que llevo escrito creo que esta es mi segunda entrada netamente relacionada sobre el banjo bajo. Jaja y bueno, para los que pensaban que esta podía ser una entrada relacionada con el banjo y la industria del porno (¿si habría tema para eso? jaja), creo que alcanzan a salvarse de leer lo que viene:

El proceso del banjo bajo buscaba creo que dos metas: (1) tener un proceso de aprendizaje normal con un profesor de bajo y, (2) practicar temáticas que de pronto no había desarrollado tanto con Sussie como la armonía y el ritmo...ahora un paréntesis, esto del (1) y el (2) son efectos colaterales de la escritura académica..jaja ni modo, esas cosas se pegan...

El primer punto fue interesante porque en estos meses mi faceta de alumno ha enfrentado toda una gama de ejercicios nuevos: digitación, patrones rítmicos, etc, que en una mayor o menor medida fui lidiando de a poco, a veces con calma, otras con inquietud como suele pasar. El bajo es un instrumento caníbal, ya lo habrán oído, que come dedos y que da miedo, y que al "llorón" lo espanta con las primeras ampollas. Cuando uno está engomado realmente esos detalles se ven como "marcas de guerra" y lejos de desanimar se desarrolla un cierto grado de masoquismo al relacionar un poco ese maltrato, con avances en el aprendizaje...jaja ¿si ven que el título de la entrada si pega después de todo?. Más que eso lo que me llamó la atención con el bajo es la lucha por controlar el sonido producido de las cuerdas, ya que presionarlas demanda mucha maña (creo yo) y sobre todo pulsar la cuarta cuerda es como tratar de sacarle algo a un cable de un puente colgante...en conclusión, muchas veces el sonido sonaba horrendo sobre todo en los trastes inferiores jeje. Independiente, el sonido del bajo siempre me ha gustado porque tiene algo de primario y básico (están afiladas las referencias jaja) que te atrae.

Por ahora comparto dos "pequeñas" grabaciones para ilustrar como avanzó el sonido del bajo teniendo como fondo el tema Fly me to the moon. La primera "sesión" la grabé como en agosto o septiembre del año pasado. Me habían mostrado en ese momento creo que la primera sección de ese tema y mis rutinas de practica se limitaban a practicar algunos modos griegos, digitación y hacer tresillos.


ADVERTENCIA: Este es un vídeo SUPREMAMENTE ABURRIDO jaja...solo es para que noten un instante como era el sonido del banjo bajo en ese momento.

La segunda sesión la grabé a comienzos de este año, en un domingo de desparche por la escuela. A esas alturas ya conocía toda la armonía del tema y ya estaba toreando armonías de otros temas como Autum Leaves y Blues by five, ya practicaba todos los modos, claro está mucha digitación y más que eso, y sin echarme tantas flores, creo que el sonido del banjo bajo tenía más carácter y sonaba menos sucio que en el principio. Estas grabaciones son particularmente largas, pero la intención era mostrar lo que pasa detrás de una grabación mía....jaja muchos errores y madrazos como podrán notar jaja...eventualmente sale algo bueno y eso es lo que desvergonzadamente cuelgo por Youtube (en una próxima entrada hablo de eso, palabra)...si no les da la paciencia para escuchar todo, remítanse a los finales de cada grabación que ahí es donde suele "opinar" el banjista jeje.




No sobra la advertencia, si bien el mejor sonido pueda deberse a que conozco un poco más los atributos de la grabadora jeje.

Ahora, la pregunta para lo que se vieron Bajos Instintos es el como termina la película. ¿Podía salir entonces bien el experimento de practicar dos instrumentos a la vez?. La respuesta no es sencilla, como en la película. Obviamente no hablo de que terminé con un picahielo rompiendo alguno de los parches, sino más bien al hecho de que me enfrenté con un dilema que subestimé un poco, ya que sabía a que me atenía: estar tocando el bajo ha sido una oportunidad divertida, una oportunidad de conocer otros aspectos que tal vez con Sussie no he explorado lo suficiente como acompañar a alguien o seguir algo tan sencillo pero virtualmente tan imposible con el banjo, como es estar bajo la tutela de un profesor y ver los avances. El detalle radica entonces en eso, en que a pesar de los esfuerzos y metas conseguidas, empecé a sentir que estaba relegando a la razón de la porque toco, de la porque escribo estas líneas acá. Sussie y las chocoaventuras ligadas a ella son las que me han brindado siempre aprendizaje y las que causan que al escuchar a un banjista en vídeos o canciones, solo quiera practicar así sea un rato, si las circunstancias no me lo permiten. Extrañaba sentir que no tocaba a gusto si no que tocaba con una sensación de apremio, preguntándome que sería de mi aprendizaje si dedicara el 100 % de mi práctica al banjo, como originalmente lo fue y ha sido....y ese es el rollo del asunto, que después de mucho cavilar me dí cuenta que a veces uno siente que los esfuerzos están mejor conducidos hacia una sola cosa, que hay algo en nosotros para lo que verdaderamente servimos o en su defecto, algo que queremos ser ante todo...por eso amigo lector, es apenas obvio que la respuesta después de un tiempo es que solo tengo cabeza para un banjo, para Sussie y los primos viajeros (una idea en mente, ya la contaré) y que a pesar de los gustos con el bajo, piense que hay que dar un paso al costado...soy y me gusta pensarme como banjista, es lo que escogí y es lo que me gusta. Alguna vez o de alguna forma, se que me cruzaré con ese universo que ofrecen los bajos, solo que ahora no lo será...

¿Me da pesar?, Si, un poco, pero me daba más pesar el comprobar que quería practicar más, que podía practicar más hace un tiempo y no lo hacia...por eso, mi camino banjero seguirá con la chiquilla, aquella que entre dos o tres notas mal tocadas, me descresta con una nota que me hace desear hacer lo que más me gusta: tocar el banjo!!. 

domingo, 1 de marzo de 2015

¿Y quien dijo miedo?


Es curioso como a veces los retos aparecen de la nada y muchas veces en las condiciones más hostiles y emocionantes. Como comentaba en la entrada anterior, venía de un periodo más bien oscuro en términos banjísticos; el equivalente a una recaída por drogas en un músico talentoso de los años 50, omitiendo claro de parte mía las drogas, el talento y el traje de pana jaja. El caso es que si llevaba un buen tiempo sin practicar y tocar, y antes de "el correo" andaba cabeceando sobre lo que podía ser la "valoración de daños" una vez empezara, respecto a lo que venía practicando con los banjos y lo que tenía ya adquirido.

Digo "el correo" porque fue así, en la mañana de ese miércoles que volvía a practicar, recibí un correo donde me preguntaban si me animaba a ser parte de un concierto didáctico de un compañero de la escuela de música. Esto con motivo de su trabajo de grado: un concierto didáctico donde se ilustraran distintos aspectos del jazz desde sus orígenes fiesteros. Es en los orígenes donde el cliché del banjo (esta vez, convenientemente bien jeje) entra en acción y a falta de más banjistas me preguntaron si me animaba para dentro de dos días tocar. Hasta ahí todo bien, vacano porque no deja de ser chévere que un músico te tenga en cuenta para un toque considerando la poca experiencia que tengo con el banjo y en un escenario, jaja pero ahí es donde recordé "momento!, ¿en dos días?!!". Bueno, ya en la tarde de ese día me explicaron en que consistía mi parte, que básicamente fue acompañar el tema When the saints go marching in al estilo de New Orleans (la onda de Louis Armstrong and his hot five).

  
Basin St Blues, un tema muy conocido de Louis Armstrong and his hot five

El proceso fue el normal considerando mi nivel: conocer y memorizar la armonía, mirar los acordes y la forma de tocarlos, y empezar a practicar el tema tratando de tener en mente el patrón rítmico de como se tocaba y un poco la forma como se hacía (omitiendo el detalle técnico exacto): notas al unísono en una especie de carraspeo (jaja lo advertí, bien informal la cosa...creo que en inglés a eso se refieren como frailing o strumming), preferiblemente hacia la parte superior del parche o el inicio del mástil, para que el sonido fuera más brillante. Cabe mencionar que Sussie no es el banjo apropiado para este estilo, ya que en el formato de New Orleans se acostumbraban usar banjos tenores y tocar con uñas (en esa época a base de carey).


El banjista guerreándola...más bien pensando en no cagarla con los acordes jaja

Pasaron los dos días y llegó el "temido" viernes donde sería el primer simulacro. Todo ese tiempo anduve practicando los benditos acordes, tratando de tener cuidado en particular con la progresión del final. Igualmente, para efectos prácticos no estaba tocando los acordes con séptima que había en la armonía ya que me costaba trabajo la digitación. La gente fue llegando de a poco y una hora antes del concierto, pude saber bien con que músicos iba a tocar. Inicialmente iba a acompañar a Daniel el baterista, un trompetista, un tubista y pare de contar. Pero a último momento (para mí, claro), se sumaron un trombonista y una clarinetista jaja y ahí vino el primer choque!. Si bien, el día anterior habíamos hecho una especie de simulacro con Daniel y el tubista, pronto se me hizo MUY evidente que no tengo experiencia alguna en ensambles...y bueno, es apenas obvio considerando que mi proceso con el banjo ha sido más bien solitario, salvo algunas escaramuzas y "experimentos" en estos años. Vino entonces el primer ensayo y no más fue cuestión de un par de acordes para que me perdiera estrepitosamente y me tocara esperar el comienzo del tema. "Bueno, en la que viene será" y como no, par de acordes y este cristiano otra vez perdido en el tema jaja. Es ahí cuando empieza la mente a susurrarte horrorizada porque no entiende como todas esas horas de práctica repetitiva no se ven reflejadas por ningún lado y solo se ve el embolate del ensayo. Por suerte, en estos casos no hay de otra que dominar esa frustración inicial (y es normal, uno quiere mostrar lo mejor, el agradecer la oportunidad brindada), tratar de buscar una solución y sobre todo entender que un ensamble es algo que implica trabajar en equipo y buscar ayuda si se necesita. En este sentido tengo que agradecer a Oscar, Yevgeniya y a los chicos del ensamble porque me tuvieron paciencia y de a poco me fueron guiando para ubicar lo que hacia en lo que ellos ya dominaban..y bueno, ellos son músicos con mucha más experiencias en estas lides.


Negrura Jazz Band jeje

¿Nervios? Que va!! jaja, nah mentiras, es apenas normal que hubieran nervios, más que todo ansiedad porque empezara la presentación de Daniel y el momento que nos llamaran a tocar (empezábamos nosotros). También era curioso porque de tantos años yendo a conciertos en la escuela y estar como espectador, había llegado la hora de actuar como interprete. Listo, era una parte muy pequeña y que de entrada sabíamos que iba a ser poco escuchada ya que el micrófono del banjo no quiso servir. De igual forma ¿que esperaba?; el ego no me daba nunca para pretender que mi primer concierto en la escuela iba a ser como solista y tocando que se yo, Concierto de Aranjuez jaja. El caso es que la sensación fue genial: intercambiar miradas con los músicos a los que acompañaba, sentir que se podía tener cabeza fría en ese momento (estaba llenísimo el sitio, eso creo) y a pesar de que hubo pifias (inevitable!!), me alegró haber salido avante en esas dos vueltas que dimos con el tema y posteriormente acompañados del pianista. Jaja se que probablemente muy poca gente escuchó lo que hice o les pareció poca cosa, pero para mí fue como subir a un pico largamente anhelado, una bonita experiencia!



Algo que me dio mucha risa es que la configuración parecía mostrarme como el solista...jaja algún día

Pero bueno, este era un partido de dos tiempos y la prueba de fuego era el lunes siguiente en el recital de grado. Como se esperaba, el ensayo del viernes sirvió a todos (especialmente a mí) para evaluar cosas y mejorarlas. En aspectos banjísticos, anduvimos ese fin de semana con Oscar, trabajando la forma de mejorar mi parte, marcando por ejemplo los segundos tiempos en vez del primero (algo que mejoró muchísimo el sonido que se obtenía) y perdiéndole el miedo a los acordes con séptima. Por ende, esos días, a la par de mi práctica usual con los dos chiquillos (y si! a Cletus no se le ha olvidado!), anduve dándole duro al tema buscando con eso aumentar el grado de confianza y no tener tanta ansiedad.


Una cosa curiosa...inicialmente se había decidido que haríamos una vuelta del tema pero por una pequeña confusión se olvidó ese detalle y se hicieron dos...por suerte ahí es donde es clave hacer la del lancero jeje

Lo chévere es que algo que me gusta de la música es que gran parte de las veces, la práctica y el estudio (cuando es ordenado y conciso) llevan a resultados satisfactorios o por lo menos, no tan susceptibles al error. Y ese fue el caso. Para el lunes llegué a las pruebas de sonido, practiqué un poco mi parte, sin afanes, ni presiones y cuando llegó la hora de la verdad, mi parte salió como la había buscado: sin pifias groseras y sobre todo controlando el miedo, que al igual que en Barcelona afloró un poquito mientras tocaba. De ese día me alegra por Daniel que el concierto haya cumplido sus fines didácticos ya que hubo muchas interpretaciones en vivo, y también el hecho de que este reto inesperado que se me atravesó un par de días antes, fue superado con muchas enseñanzas valiosas y quien diría hasta con un pago jeje (mi primer pago!!)

La música es un proceso que te va mostrando sus mecanismos en la medida que estamos dispuestos a entenderlos...definición aséptica típica de alguien que trabaja en ciencias naturales, pero yo creo que como la geología, es algo que te permite ver el mundo y la vida de una forma distinta, porque no, genuina y mágica.


Que buena forma de volver. Misión cumplida!! Tiempo de darbuka!


martes, 16 de diciembre de 2014

Una historia desde lo bajo y lo lejano


Es tiempo de contar otra historia (¿porqué no, una anual? jeje) y esta proviene de muy lejos, si bien no en un sentido temporal. Digamos que empieza en alguna provincia de China, donde un trabajador de clase media se despierta por la alarma del reloj, come algo ligero, y se dirige en bicicleta a su lugar de trabajo, el cual ha sido el mismo desde hace 20 años: una bodega cualquiera en el sector industrial de su ciudad (ahora todo lo es), que primero tuvo un nombre que se tragó su memoria y ahora posee uno americano, "Gold Tone", el cual pronuncia con dificultad. El nombre no tiene importancia y lo que termina produciendo lo tiene sin cuidado ya que lo suyo es ensamblar. Lo sabe desde pequeño cuando armaba soldaditos con restos metal. Ahora hace algo parecido salvo que en vez de metal y latón, ahora son caoba y cedro, y a diferencia de su niñez; cuenta ahora con herramientas que le facilitan su trabajo. Les llaman banjos en América, y suenan curioso o al menos eso recuerda ahora, si bien estos últimos "banjos" que ha estado ensamblando son más grandes...el mástil es pesado, las clavijas gigantescas y de metal, y a diferencia de otros el parche no viene acompañado del resonador de los que armaba antes. Son pocos los que se ensamblan al mes (¿tres, cuatro, quizá?), y solo sabe que se hacen bajo pedido ya que no son muy populares y por ende poco comunes. Lo que sí tiene claro es que al tener tanto espacio entre ensamblages, sabe que ahora su trabajo es más valioso que nunca y por eso dedica todo su entusiasmo y energía a que cada pieza encaje a perfección y los acabados de esos banjos gigantescos queden bien. El día de hoy, al llegar a su casa tuvo la satisfacción de ver uno de esos "pequeños" perfectamente embalado, listo para su viaje a América donde le colocarán las cuerdas. Se pregunta adónde irán a parar esta vez y deja su cuerpo al arrullo del sueño inminente.

Incontables horas de viaje llevaron a ese banjo (¿porqué no llamarlo Cletus?) desde las costas del mar de China, el Oceano Pacifico atravesado con escalas en Anchorage y San Francisco, para posteriormente atravesar todo el continente americano en un avión de carga hasta su destino en la población de Titusville (Florida), sede de Gold Tone. Allí son otras manos, más familiares, las que se encargan de ir colocando una a una el grupo de cuatro cuerdas entorchadas, especialmente diseñadas para soportar la gran tensión que se genera y alcanzar al mismo tiempo; ese sonido grave, tan extraño en ese tipo de instrumento. Si bien por eso, ese sonido se convierte en algo renacido, de una época en la que el banjo jugó con sus formas y probó distintos tipos de materiales y timbres. Cletus, el banjo bajo, empezó entonces su viaje final hacia el sur, cruzando del mar Caribe tal como lo hizo Sussie hace ya más de un año y medio, y llegó una mañana de Junio de 2014 a Bucaramanga. Esperó paciente unas semanas mientras aquel loco volvía de su periplo europeo,  y como era de esperar; ese bicho raro, extraño, salió a la luz y ahora no sin esfuerzos y una que otra frustración; está empezando a sonar a lo que tiene que sonar. Empezará a acompañar melodías, a mostrar otra faceta de la música que es a veces subvalorada, a valorar el ritmo como el elemento clave que es, en fin; a mostrarme que entre más matices se conservan en la vida, más interesante se vuelve esta.

Con muchísimos meses de retraso, aunque todos con horas de práctica acumuladas, bienvenido a la familia, compadre Cletus!



martes, 30 de abril de 2013

Día internacional del jazz


El día de hoy celebra por segundo año el día internacional del jazz, el cual fue promovido con mucho entusiasmo por el músico americano Herbie Hancock ante la UNESCO. Con seguridad, alrededor del mundo se llevaron, y se estarán llevando a cabo celebraciones en torno a este maravilloso y a veces incomprendido género. Precisamente, el día de hoy (por segunda vez ya) estaré acompañando a los entusiastas del jazz en la escuela donde de a poco me voy formando como músico (Centro de Enseñanza Musical de Bucaramanga, CEMB). Por ahora seguiré en función de espectador  pero confío que pronto podré dar un granito de arena adicional al género.
Por el momento, quisiera compartir algunos aspectos del camino curioso y a veces desafortunado del banjo en el mundo del jazz. Inicialmente, siendo este un instrumento común en géneros musicales por así decir abuelos del jazz como el ragtime y el dixieland; el banjo era visto como un componente más dentro del formato de los grupos: piano, muchos bronces (trompeta, trombones y ya después saxofón) y contrabajo. Estos grupos eran inmensamente populares en bailes de salón, clubes y demás sitios sociales. Por ende, muchas de las grandes figuras del jazz hacia sus inicios tuvieron oportunidad de interactuar con banjistas de distintos niveles y habilidades. Comparto un vídeo del gran Louis Armstrong, el cual hacia finales de los años 20 conformó los grupos Louis Armstrong and his Hot Five y posteriormente Hot Seven. De este grupo, quedan varias grabaciones famosas siendo los banjistas Johny St Cyr y Mancy Cara. Espero sea de su agrado.

Estos grupos tenían su formación en la tradicional New Orleans.

El hecho de que por ejemplo Johny St Cyr terminara siendo tanto banjista como guitarrista en el grupo, muestra ya el futuro que tuvo el banjo en el nuevo formato de jazz que surgía. Probablemente por su timbre tan peculiar, sus limitaciones en los bajos, en parte animadversión a la música de principios de siglo y a un mayor uso de las guitarras entre los músicos; el banjo paulatinamente fue marginado del jazz, encontrando su refugio en la música popular y en aquellos que se resistieron a dejar morir la música de antes de la primera guerra mundial.

Afortunadamente, los gustos musicales así como todo fenómeno cultural tienden a reinventarse con el paso de los años y los deseos de explorar nuevos sonidos por parte de los músicos. Por ende, desde los años 60 probablemente y con cierta timidez al principio (bueno y tal vez aun) , el banjo empezó a entrar dentro del repertorio jazzístico. Actualmente se pueden mencionar a banjistas como Bela Fleck, Tony Trischka y Pat Cloud como algunos ejemplos de banjistas entusiastas que incursionaron de distintas formas en el jazz. Trischka generando el interés, Fleck explotando al máximo el potencial del instrumento y Cloud llenando los inmensos vacíos que se tienen aún en la formación jazzística de un banjista. Precisamente, he venido estudiando con el libro de Pat Cloud con los deseos de irme adentrando en ese mundo tan amplio…después de todo, el espacio de improvisación creo que puede ser una de las máximas expresiones de creatividad que puede desarrollar un músico.
Por ahora los dejo con dos vídeos en celebración de este día: El primero hace parte del disco en conjunto que sacaron Bela Fleck y Chick Corea (The Enchantment).

Este disco los hizo merecedoras a un premio Latin Grammy en el 2007 en la categoría de mejor album instrumental. Igualmente, el tema "Spectacle" fue nominado al Grammy el 2007 en la categoría de mejor composición instrumental.

El segundo hasta donde he podido escarbar por internet, es de las pocas interpretaciones de jazz usando banjo bajo. La que comparto corresponde a Oteil Burbridge, bajista del grupo Allman Brothers´ Band.

Este tipo de banjo actualmente solo lo fabrica la compañía americana Gold Tone.

Espero disfruten y a celebrar con buen jazz!.