domingo, 18 de febrero de 2018

En búsqueda del tiempo perdido

Sí, esta entrada lleva el nombre de la monumental obra de Marcel Proust, una que de por sí aun estoy en mora de leer. A pesar de ese minúsculo detalle, chiquitico, el título me pareció apropiado para plasmar todo lo que siento al momento de empezar esta entrada, la primera del año, y una después de un silencio sepulcral de varios meses.

Como nunca me había pasado, tuve un período de tiempo enorme de inactividad, TOTAL, uno que reflexionando en las últimas semanas podría compararlo a perderse en un camino de niebla, uno en el que tal vez por torpeza, se consideró como la opción más prudente el dejar de caminar, y esperar a que la niebla cesara o se disipara un poco. ¿Pero, y si eso no pasa? Sí, la niebla sigue a mi alrededor aun después de acostumbrame a la misma. Y bueno, pues ese fue mi caso, sencillamente me quedé esperando, viendo desaparecer, a veces conscientemente, otras no, buena parte de lo que he aprendido en estos años: temas, ejercicios, rutinas de aprendizaje, hasta que llegó el punto en el que realmente me pregunté que había pasado. Y bueno (de nuevo), es una pregunta que aun no logro responder, tal vez nunca lo haga, por lo que con niebla o no, cansado, lleno de temores por la incertidumbre, la fatalidad del tiempo, el mañana, la soledad y la resignación, el caminante extraviado se da cuenta que el sendero sigue por ahí y se retoman los pasos.


Una foto del pasado lejano, cuando era más juicioso. Apenas para recordar lo que fui alguna vez y que puedo volverlo a ser...

Y así han sido estos días y semanas, recuperando de a poco todo lo que he olvidado, TODO, con esa extraña mezcla de ambición por las metas previamente conseguidas, y frustración o tristeza por las metas previamente olvidadas.

Por fortuna, el placer, el gran placer de tocar el banjo, de sentir su sonido, de imaginar lo que puedo ser a pesar de todo y del tiempo perdido, están ahi cuando abro los tutoriales y repaso/aprendo/lucho con las partituras en las noches bumanguesas...

A eso lo suelen llamar como volver a empezar, es recuperar una parte de mi.





sábado, 11 de marzo de 2017

Tras bambalinas

Prometí dos entradas sobre las grabaciones de octubre de 2016. Cumpliré mi promesa. Más que todo porque la primera sesión estuvo plagada de todo un enjambre de situaciones que definen cualquier grabación o similares: problemas en los micrófonos (un poquito más de volumen, coloquemos este más pegado a las cuerdas, la entrada de este no coge, etcétera), incomodidad en la silla (de parte mía, supongo que un estado mental), dedos torpes y nerviosos, luces que encandelillan, celulares no apagados y así puedo seguir un buen rato citando el rosario de futuros adversos jeje.


Todo listo para el estreno en la sala de conciertos del CEMB

Hacia el final, mucho cansancio tanto de parte mía como de Yevgeniya, a la que de paso le agradezco toda su paciencia y versatilidad, considerando sus funciones de mamá. Sé bien que grabar es todo un rollo (los vídeos de mi canal de Youtube, por más sonrisas mostradas al final, esconden un montón de errorcillos y estrés cuidadosamente destilado jeje) por lo que grabar en mejor calidad, ¡lo es aún más!. Hace unos días que estuve en un concierto en formato streaming, un peldaño más alto en situaciones de estrés e inconvenientes de última hora, vi en los rostros de angustia (disimulada o no) de los organizadores, el reflejo de esa experiencia de octubre. Por cierto, ya que estamos en modo pautas publicitarias en mis últimas entradas, los invito a que chequeen la página de DirectPlay (los estresados que comentaba). Los encuentran en las redes sociales habituales para que estén pendientes y disfruten de la movida musical en Bucaramanga, así no estén en la misma.

Acomodados los micrófonos y evaporado el miedo escénico (su representación clásica) empezamos las grabaciones, confiados en que no habrían más dificultades...Error. Como el monstruo de la niñez que se escondía debajo de la cama, se asomó un problemilla que me había estado visitando pero del que no había sopesado su influencia. En medio de una de las tomas de A banjo oddity, comencé a tener problemas con la primera cuerda.



A banjo oddity de Joe Morley...bueno, el intento

Como en las veces anteriores, cada vez que pasaba eso me limitaba a ubicar la primera cuerda de nuevo en el puente, afinar y retomar el tema que estaba trabajando. Vino una segunda y tercera toma fallida por la cuerda rebelde. Después vino la cuarta, la quinta, hasta que algo exasperado, admití la sugerencia de Oscar de que "algo no es normal en esto". Efectivamente. Revisamos los brackets (las barras metálicas que generan la tensión en el parche) y notamos (bueno, Oscar) que estos giraban en algunos momentos sobre su eje, a manera de un trompo. Al no estar firmes, no había suficiente tensión en el parche, y por ende el puente era susceptible de moverse, Toda esa cadena de eventos es lo que causaba que la bendita cuerda se saliera. Manos a la obra entonces. Por medio de una llave apretamos las barras y voilà, el sonido mejoró ostensiblemente y pude retomar mi lucha por sacar una toma buena...Salieron al menos 4 temas y una vez termine de escoger las mejores grabaciones (incluyendo las dos sesiones hechas) mi meta es compartir un nuevo vídeo de banjo (una especie de pequeño concierto...). Consciente de que el incidente del parche demandaba de más atención mía, compré la llave para apretar las barras regularmente. Lo recomendado es una vez al mes por lo menos. Ya les contaré si pasa algo raro.


El set de herramientas en caso de emergencias banjeras

En la segunda sesión (al día siguiente) probamos únicamente los micrófonos, tal vez conscientes de que más allá del encanto del vídeo, buscábamos unas buenas grabaciones de los temas. Como en la primera sesión, hubo muchas tomas fallidas, pero para agrado mío, en ese día loco de referendo en Colombia, salieron unos temas que harán parte de un vídeo nuevo en Youtube. Ya les contaré mis impresiones en la próxima entrada,..

martes, 28 de febrero de 2017

Y el ganador es...

Pasó la fiebre con los premios Oscar y una vez terminen los memes sobre la premiación a mejor película y pase el tiempo, tal vez logre sacarme de la cabeza las pegajosas canciones de La La Land...¡o tal vez no!


Muy bonito el timbre de este modelo de banjo. ¡Sería genial escuchar esta versión pero con dos banjistas!

Motivado por lo escuchado y el deber moral de publicar una entrada que tengo en mora desde el año pasado, voy a compartir un par (o tres, ya veré como va la cosa) de entradas sobre un par de grabaciones que hice en octubre. Fueron dos fines de semana antes de mi viaje al sur, donde intenté grabar en un formato más profesional algunos de mis temas favoritos. No lo logré con algunos, pero con otros hubo gratas sorpresas.... El lugar de grabación: las nuevas (nuevas para el blog) instalaciones de la escuela de música (Centro de Educación Musical de Bucaramanga, CEMB) donde han venido "puliendo" este diamante en bruto (sobretodo lo bruto jaja) desde el 2009. Publicidad gratuita: es un sitio genial, "con todos los juguetes" para los que quieran tocar/aprender y a cargo de tres personas maravillosas, llenas de ideas e iniciativas para divulgar las manifestaciones musicales en mi querida Bucaramanga. Más información pueden consultar en las redes sociales del CEMB (Hay para todos los ciber-gustos).

Terminamos entonces las filmaciones el año pasado y ahora me encuentro en labores de edición, escogiendo las mejores tomas, compilando bloopers ni más faltaba y comprobando una vez más, con alegría, que el proceso sigue y que un Grammy o un premio de la academia por mejor banda sonora no está tan lejos como pensaba...Si Morricone casi se nos va sin ninguno, no podré yo...Unos pequeños adelantos...


De esa primera sesión salieron fotos de la chiquilla muy bonitas



A manera de teaser, uno de los vídeos fallidos (A banjo oddity del gran Joe Morley) y sí, Yevgeniya, una vez solucionamos el problema de la primera cuerda (detalles en la siguiente entrada) me divertí mucho...Hice mis acostumbradas muecas, pero que le hacemos jeje

lunes, 20 de febrero de 2017

Clásicos y antiguos

Titulado como un restaurante en Bucaramanga (hasta ahí la publicidad), es ya clásico decir que estuve embolatado en un sinfín de situaciones personales y académicas en estos meses y por ende las actividades del blog quedaron en una especie de coma inducido, uno dónde el paciente tenía signos pero el que de pocos se acordaban. El blog vive, el bloguero por suerte, también... Lo antiguo es decir que este tipo de situaciones no se repetirán; difícil. De tal forma que sobran más explicaciones y promesas que a veces sé que no podré cumplir. Lo realmente importante es que el proceso banjero continua, que me llena cuando le brindo el tiempo necesario y que quedan muchos sueños por cumplir y sorpresas por revelar. Hablando de estas y sin más preámbulos, la sorpresa decembrina (¡narrada dos meses después!...en fin, la autocrítica nunca sobra):

Recién desempacado de mi periplo patagónico (nada memorable dentro de lo banjero, me temo...¡muy locho!) me encontré con la agradable sorpresa de escuchar el CD de John Bullard del que les comentaba en mi entrada anterior (Holoceno temprano...espero recuperar el ritmo con las entradas!). Este llegó dos días después de mi partida de Bucaramanga y por embolates míos y de los de la casa, no recordaba que me lo había ganado, ¡ni ellos de avisarme que ya había llegado!.




¿Impresiones? Un trabajo sencillamente genial, el cual disfruté en escucharlo de cabo a rabo. No me cansaré de decir que las posibilidades del banjo, como todo instrumento, son infinitas y realmente el meollo del asunto radica en la dedicación del interprete y la versatilidad de su cabeza. Espero poder compartir impresiones en alguna oportunidad con John o al menos asistir a un recital suyo...Me gané un CD del hombre por Internet, entonces !soñar no cuesta nada! Mientras no duermo, ¡a practicar!



domingo, 25 de septiembre de 2016

Más práctica


El sábado que pasó, un amigo de la escuela me soltó la frase "este ha sido un año bien raro" y la verdad no ha estado muy lejos de la realidad. Omitiendo lo económico y lo laboral, drama de muchos en este 2016, ha sido un año particular respecto al instrumento. Por motivos no banjísticos, esta vez si laborales y económicos, he tenido lapsos grandes dónde este blog ha visto pasar incontables cardos y sonidos de grillo por la ausencia de entradas. Ideas para comentar hay bastantes y siguen rondando por mi cabeza, pero haciendo la autocrítica no he sido lo suficientemente ágil para organizar el tiempo y dedicarme a comentar mis avances como en años anteriores. Por otro lado, tanto silencio podría asociarse a un parón brusco en las prácticas, metas o temas con los banjos. La realidad es que salvo algunos momentos puntuales del año (mitad de mayo, finales de agosto), realmente no he andado tan desprendido del banjo como podrían suponer. ¡El trabajo ha continuado!


No a este nivel, pero algo que si comparto es que al tocar, se logra algo maravilloso y es el trascender a los problemas, los rollos de la rutina, en fin, un montón de cosas que se acumulan en la cabeza y que a veces te dejan como detenido en el tiempo...El primer tema es sencillamente encantador.

En general, me la he pasado abordando los métodos y ejercicios que he comentado casi en su totalidad durante este año (me resta mencionar dos libros que me han ayudado toneladas en distintas épocas). Como con todo, he tenido días muy fluidos y otros donde los dedos o mi cabeza (o los dos), no estuvieron a la altura de las expectativas y queda el sinsabor del "mal músico" y la nube negra cargada de rayos sobre la coronilla. Por fortuna, las motivaciones siempre son mayores y se sigue en la lucha jeje. Aparte de los ejercicios de digitación, que dicho de una vez me están ayudando mucho, he tratado de pulir más el "repertorio" de temas hasta el día de hoy (16 temas)...No viene el caso listarlos ya que salvo dos temas (Clematis Waltz y un valse de Carulli), los he colgado con moderado éxito y calidad de interpretación y sonido. Precisamente una de mis últimas metas para este año es iniciar la grabación de todos estos temas en un formato más "profesional". De esto, como otros pendientes que tengo en la cabeza, hablaré en su momento. Por ahora al grano.


Estos son los "cuatro evangelios" banjeros por el momento. Ya he hablado de los dos de arriba. En su momento abordaré los dos tutoriales restantes. De igual forma hay un unos pares de libros de donde he sacado cositas y que también comentaré a su tiempo.

En estos momentos me encuentro trabajando en tres temas con los que he venido progresando de una forma variable: 1) Bien: In the moonlight (Morley), 2) Moderadamente: Mountain Polka (Bradbury) y 3) Más o menos, tirando a mal: An autumm idyll (Bickford). Independiente de este escalafón, el proceso ha sido bastante interesante, considerando que al menos para los dos primeros temas dispongo de grabaciones hechas por otros banjistas y eso me da una idea de la musicalidad de los temas y como llegar a estas algún día. Hay otro par de temas que tengo en la mira pero creo que empezaré a trabajarlos a finales de año. El caso es que la práctica es un proceso de nunca acabar pero que no se cansa de brindarme muchas sorpresa y retos por cumplir...Ya estaré mostrando los resultados.

Y hablando de sorpresas, una muy curiosa que me sucedió esta semana. Resulta que un banjista americano al que sigo (John Bullard) por Internet, está próximo a lanzar un trabajo enteramente enfocado en piezas clásicas. De John, he tenido el placer de comprar y escuchar uno de sus dos trabajos previos (hay temas muy bonitos) y precisamente el tema de Carulli es un arreglo que él colgó como lección en su portal de Youtube. Resulta que al saber sobre el nuevo trabajo, empecé a promocionarlo por Internet, y sin saberlo participé en un sorteo de su trabajo por darle publicidad...Bueno, como dicen, se me apareció La Virgen y pronto tendré un CD autografiado. Por ahora les comparto algunos vídeos que él ha colgado con sus temas para que se animen si están interesando. La página de John es  http://www.johnbullard.com/y su trabajo sale a la venta el próximo mes.





De mi parte, como siempre, ¡a practicar!

sábado, 30 de abril de 2016

Sin novedad en el frente

Sigue en mora la entrada sobre mis métodos de estudio (los propios), pero esta vez se debe a que las dos grabaciones que he hecho no han salido bien. No he podido dar con el chiste para usar bien la grabadora que me han prestado en la escuela de música. Los dos vídeos registrados han salido con el volumen muy bajo, casi imperceptible sin buenos parlantes. Un pequeño vídeo para que entiendan mi punto:


Básicamente los ejercicios que pienso grabar y practico al principio, corresponden a ejercicios cromáticos.

Por lo tanto seguiré postergando esta entrada hasta que tenga una mejor grabación. Igualmente este tema creo que lo iré explicando en varias partes así como he venido haciendo con los referentes a los libros que estudio en mi día a día.

Por el momento me encuentro rehabilitando los dedos, recuperando la velocidad de principio de año. El comienzo de este mes fue algo movido y desafortunadamente no pude estudiar como hubiera querido. A pesar de eso, he logrado algunos avances en los ejercicios de los libros de Grimshaw y Morley (explico con más calma este libro en un futuro). Para que se hagan una idea también, les comparto los ejercicios que he estado trabajando...me reservo el audio por ahora.


Actualmente vengo hasta trabajando hasta el tema 8. Rob Mackillop tiene todos estos temas en vídeo así que he tratado de guiarme para tratar de emular su musicalidad. Personalmente siempre me ha gustado su sonido, quisiera algún día poder lograr esa capacidad...


Estos son temas para ser tocados con plectro de otro tutorial de Grimshaw. No vienen al caso porque no los he tocado, pero me parecieron bonitos.

De igual forma he sentido la cabeza dispersa últimamente, me pasa a veces en el camino banjero. En esta pensadera se me ha venido a la mente una pregunta que vienen haciéndome los que saben que soy banjista o al menos distinguen que hago: ¿y como va con el banjo? La respuesta es curiosa: a veces siento que bien, que los dedos, mis habilidades, la musicalidad de los temas y ejercicios avanzan, lentamente pero lo hacen. En ese punto siempre he dicho que el revisar los vídeos viejos que he colgado puede ser un buen comprobante. Sin embargo hay días, semanas, meses, ahora mismo, en los que francamente no sabría responder esa pregunta. Después de todo, ¿que es lo que perciben como un banjo los demás? ¿que es lo que perciben de mi como banjista? ¿lo ven como una burla? ¿me ven como alguien ingenuo o excéntrico? Son muchas preguntas pero en general las posibles respuestas, las que imagino, no resuelven esa inquietud o desazón que me acompaña a veces cuando termino de practicar, cuando veo gente apasionada con su música, cuando escucho algo que despierta mis fibras más profundas. No cuestiono tener los banjos y no otro instrumento, es más, adoro su sonido cada vez más, soy su devoto más fanático y enamorado. El problema es que a veces me doy cuenta que ese amor, ese cariño, esa entrega, ha implicado una soledad que a veces pesa, que me hace sentir marginado de todo lo que veo como música, como manifestación de arte y expresión del alma.

En momentos como estos no pienso en dejar de tocar, jamás lo haré. Simplemente me pregunto como sería todo si yo tuviera la oportunidad de interactuar con banjistas, con grupos o formatos musicales que no vieran al instrumento como un alienígena. Me imagino leyendo partituras o tocando en ensambles de cualquier tipo de música, lo que fuera donde hubiera un banjo, en Inglaterra, Estados Unidos, Europa. Suena lastimero pero cuando termino de imaginar esos conciertos utópicos pienso en la fortuna que tienen y tal vez no valoran algunos instrumentistas en los países donde el banjo si significa algo. A esos ingratos los invitaría a que conozcan estos desiertos latinoamericanos. Más lastimero y loco; pienso con pesar por mis banjos, como si fueran perros a los que les tocó un mal dueño o un mal sitio para vivir. Sin embargo, creo haber escuchado alguna vez que la vida es la suma de deseos y metas que se ambicionan en un flujo eterno. Ambiciono tener la oportunidad de mostrar al banjo en una dimensión de igualdad con otros instrumentos. Como el ave fénix, me seguiré preparando para el resurgir, para recuperar el espíritu combativo que siempre me ha brindado mi instrumento. 

Por ahora seguiré estudiando los temas, al ritmo que solo entiendo y tolero yo. Por ahora seguiré imaginando que acompaño a la gente de los vídeos, que despierto en los que me escuchen, las sensaciones que yo experimento al escucharlos...








martes, 22 de marzo de 2016

El tesoro del saber


Había un programa mexicano que veía antes de irme para el colegio en la primaria. Me gustaba escucharlo porque soltaban muchos datos curiosos: el funcionamiento de los pegamentos, la composición de las vitaminas, el origen de los meteoritos, y así muchos más que a través de la memoria inoficiosa han flotado en mi mente todos estos años. Bueno, también estaba el programa de Capulina, que no es que me haya aportado mucho, pero ya entrados en gastos con los recuerdos, valía la pena mencionarlo, junto con la presencia de El Santo que siempre le salvaba el pellejo. 

Cuando uno evalúa el pasado, se hace evidente que el aprendizaje muchas veces es repetición, otras más, consecuencia de un primer impacto. Esta es precisamente mi segunda entrada relacionada a mis procesos de aprendizaje y quiero dedicarla al impacto, a un método de banjo que ha sido fundamental para mi engome inicial con el estilo clásico. Todo esto gracias a esa primera impresión, la cual me inidicó que con practica podía superar paso a paso cada ejercicio que aparecía. Entremos entonces en materia:
Este tutorial lo encontré inicialmente en la página de classicbanjo.com (por cierto, extiendo mi agradecimiento a Hal Allert por estar a cargo de esa página!), donde a la larga empecé a perfilar mi gusto musical. Pese al cariño que le tengo a este libro, encontrar algo sobre J.E. Agnew ha sido parcialmente imposible, si bien por el sitio de publicación, asumo que fue un banjista americano.

El tutorial de Agnew tenía dos elementos que para mí eran grandes carencias en la información que tenía en mi período "paleo-banjoico": la presencia de ejercicios con figuras rítmicas y notas que me hicieran pensar de inmediato "oiga, eso lo puedo hacer!" y claro está, la sensación de que este era un método verdadero con los rudimentos básicos (teoría musical ultra-básica, notación musical verdadera y no tablatura, estudios, etc.). Desde el principio siempre tuve la terquedad-obsesión de que aún sabiendo que mi proceso sería en gran parte autodidacta (lo concerniente al banjo en sí), si quería sentir que de alguna manera mi avance seguiría el mismo camino de cualquier otro interprete de un instrumento: aprendiendo escalas, arpegios, temas sencillos, lectura musical, el manejo del tiempo.
A las pocas páginas de empezar a trabajar este libro: mi primer reto real, Edna Waltz. Esa sensación de victoria cuando el tema salió completo, sin errores muy groseros, es algo que me acompaña aún cuando termino cualquier ejercicio.

Ya he mencionado que en ese lejano 2011, el tutorial de Agnew no era mi único soporte (los otros dos libros igual de importantes!), pero el detalle con este radicó y radica aún, en que cada página ha sido testigo, y lo dicen sus hojas ya un poco amarillentas, de un proceso de tira y afloje, dónde los dedos me han podido a veces y dónde a veces, para mi sorpresa, los ejercicios o temas simples han salido adelante. Gracias a este libro, temas que para el grueso de músicos serán demasiado simples como Electric Dance, Columbian Dance, Odetta Waltz, Crescent Polka y Armanda Schottische, están presentes aún y los practico regularmente (este es un dilatado tema del blog, pero en la siguiente entrada empezaré a hablar de eso!) con el mismo entusiasmo y tolerancia.

Han habido temas que he repetido una y otra vez y a la larga estos son el mejor reflejo de lo que he mejorado, que se ha mantenido (lo bueno y lo malo, esto último a corregir) y en buena medida son las piedras que han venido armando este sendero banjero...con Uds, el muy caspeado Electric Dance en distintos momentos de mi aprendizaje!


Electric Dance 2012. Al año siguiente que empecé el tutorial, y con este blog aún en pañales, me le medí a grabar por primera vez este tema y de paso curtirme en Internet.


Electric Dance 2013. Este vídeo, de mi periodo boina (RIP, mismo destino que la grabadora!) lo hice con el viejo Savannah, aunque ya venía en camino Sussie. Si no me falla la memoria, para esta época empecé a editar los vídeos en Windows Movie Maker.



Electric Dance 2014. Ya tocando temas con la consentida. Previo a este vídeo había tenido ya la experiencia en Barcelona y pues al pasar de todos estos años, este temilla es lo que yo llamo mi interpretación "desparche". Si ando un poco cansado de hacer ejercicios repetitivos o tengo la cabeza en otro lado, lo suelo tocar. Actualmente, lo repaso cada tres días (ya contaré el porque) y como con todo tema,  aún tiene sus cosas por sorprenderme!


Quisiera entonces después de esta pequeña "ilustración musical", mostrarles a manera de imágenes el tipo de cosas con las que he lidiado en este libro. Para el amigo banjero o músico en general que quiera consultar sobre este libro, me pueden escribir o en su defecto descargarlos de las páginas classicbanjo.com y classicbanjo.ning (previa inscripción gratuita).


Este tipo de ejercicios sirvieron para darme moral y seguir con la goma del libro. Como ya he mencionado antes, una vez me siento cómodo con un ejercicio, sigo derecho con el que viene. Por lo general, hago dos o tres repeticiones de cada ejercicio y prosigo con el siguiente conocido. Con los temas si suelo tocar una sola vez y repito alguna sección que aún me genere incomodidad.


Muchos de los ejercicios de este libro, actualmente los utilizo en mi rutina diaria de digitación. En la próxima entrada hablaré un poco más de eso. Actualmente, en mi rutina de digitación se me van cuarenta minutos, y un libro como el de Agnew (lo que conozco hasta ahora), usualmente me toma una hora. A veces sin embargo, debido a que no dispongo de mucho tiempo, no alcanzo a completar los ejercicios del libro. En esos casos, continuo al día siguiente.

Actualmente, me encuentro en el último ejercicio de esta página. La digitación sale más o menos bien, pero como no lo he mecanizado completamente, aún no prosigo con el siguiente ejercicio. Inmediatamente después viene un tema llamado Aurelia Waltz. Esto es una característica muy distintiva del libro: un par de ejercicios o una escala y posteriormente un tema que aplica esos conceptos...supongo que es una práctica común en otros métodos.

Adicional a este nuevo reto del libro con Aurelia Waltz, dio la casualidad hace como un mes, que recordé que un banjista de classicbanjo.ning (Pertti Vouri) interpretó un tema de este libro: Reckless Rufus. Ese tema y otro que conocí gracias a ese banjista, me gustaron mucho (los tengo guardados en mi computador y los escucho regularmente) por la sencillez y "dulzura" si el término aplica, que el banjo mostró en los mismos. Dado que tengo una debilidad por los temas de banjo que no son tan "banjeros" (el clihudo "tan ti ti cuan cuan"), decidí chismosear la partitura. Para mi enorme sorpresa, lo que presentía oyendo antes el tema se cumplió y la interpretación salió relativamente rápido para mis estándares de aprendizaje. En cuestión de una semana, ya tenía el tema memorizado y funcional (Insisto, algo que me sorprendió gratamente!).

Que mejor forma entonces de seguir agradeciendo a este libro, que interpretando sus temas!


El autor de este tema, aparentemente comparte la misma dosis de anonimato de Agnew. Al menos dos versiones del mismo las pueden encontrar por Youtube para el que quiera comparar.




Tomó algo de trabajo grabar este tema por el calor que hacía y por un taladro de un vecino que "gentilmente" me saboteaba cuando mejor iba jeje...luego grabaré otra versión más "acústica" ya que sentí el banjo más brillante que de costumbre. Finalmente, si se preguntan por los perros del fondo, la respuesta para los que me conocen es si, lo grabé en la veterinaria de mi papá.

Como siempre estas entradas terminan con ventanas abiertas, con nuevos retos por realizar. Lo que viene en camino también con este maravilloso libro: un tema del banjista Myron A. Bickford llamado An Autumn Idyll...con una exploración muy preliminar el idilio pinta bien!