domingo, 19 de julio de 2015

Bajos instintos


Extrañaba ya escribir, bueno siempre lo hago. Escribir supongo que fluye más fácil para aquel que con palabras o es muy enredado (mi caso) o le cuesta expresarlas (mi caso también). El caso es que escribir sea lo que se piense, relaja y sirve para liberar lo que se tiene preso entre recuerdos y rutinas. Y es precisamente otros quehaceres de la rutina, esta vez académicos los que me han tenido un poco al margen de mi escritura banjera. El banjo obviamente no ha parado (bueno, pequeñas pausas pero nada serio, creo yo) y de a poco van apareciendo los nuevos retos y se han solventado algunos obstáculos.

La "historia" de hoy, usando el nombre de aquella película tiene orígenes bajos. De lo que llevo escrito creo que esta es mi segunda entrada netamente relacionada sobre el banjo bajo. Jaja y bueno, para los que pensaban que esta podía ser una entrada relacionada con el banjo y la industria del porno (¿si habría tema para eso? jaja), creo que alcanzan a salvarse de leer lo que viene:

El proceso del banjo bajo buscaba creo que dos metas: (1) tener un proceso de aprendizaje normal con un profesor de bajo y, (2) practicar temáticas que de pronto no había desarrollado tanto con Sussie como la armonía y el ritmo...ahora un paréntesis, esto del (1) y el (2) son efectos colaterales de la escritura académica..jaja ni modo, esas cosas se pegan...

El primer punto fue interesante porque en estos meses mi faceta de alumno ha enfrentado toda una gama de ejercicios nuevos: digitación, patrones rítmicos, etc, que en una mayor o menor medida fui lidiando de a poco, a veces con calma, otras con inquietud como suele pasar. El bajo es un instrumento caníbal, ya lo habrán oído, que come dedos y que da miedo, y que al "llorón" lo espanta con las primeras ampollas. Cuando uno está engomado realmente esos detalles se ven como "marcas de guerra" y lejos de desanimar se desarrolla un cierto grado de masoquismo al relacionar un poco ese maltrato, con avances en el aprendizaje...jaja ¿si ven que el título de la entrada si pega después de todo?. Más que eso lo que me llamó la atención con el bajo es la lucha por controlar el sonido producido de las cuerdas, ya que presionarlas demanda mucha maña (creo yo) y sobre todo pulsar la cuarta cuerda es como tratar de sacarle algo a un cable de un puente colgante...en conclusión, muchas veces el sonido sonaba horrendo sobre todo en los trastes inferiores jeje. Independiente, el sonido del bajo siempre me ha gustado porque tiene algo de primario y básico (están afiladas las referencias jaja) que te atrae.

Por ahora comparto dos "pequeñas" grabaciones para ilustrar como avanzó el sonido del bajo teniendo como fondo el tema Fly me to the moon. La primera "sesión" la grabé como en agosto o septiembre del año pasado. Me habían mostrado en ese momento creo que la primera sección de ese tema y mis rutinas de practica se limitaban a practicar algunos modos griegos, digitación y hacer tresillos.


ADVERTENCIA: Este es un vídeo SUPREMAMENTE ABURRIDO jaja...solo es para que noten un instante como era el sonido del banjo bajo en ese momento.

La segunda sesión la grabé a comienzos de este año, en un domingo de desparche por la escuela. A esas alturas ya conocía toda la armonía del tema y ya estaba toreando armonías de otros temas como Autum Leaves y Blues by five, ya practicaba todos los modos, claro está mucha digitación y más que eso, y sin echarme tantas flores, creo que el sonido del banjo bajo tenía más carácter y sonaba menos sucio que en el principio. Estas grabaciones son particularmente largas, pero la intención era mostrar lo que pasa detrás de una grabación mía....jaja muchos errores y madrazos como podrán notar jaja...eventualmente sale algo bueno y eso es lo que desvergonzadamente cuelgo por Youtube (en una próxima entrada hablo de eso, palabra)...si no les da la paciencia para escuchar todo, remítanse a los finales de cada grabación que ahí es donde suele "opinar" el banjista jeje.




No sobra la advertencia, si bien el mejor sonido pueda deberse a que conozco un poco más los atributos de la grabadora jeje.

Ahora, la pregunta para lo que se vieron Bajos Instintos es el como termina la película. ¿Podía salir entonces bien el experimento de practicar dos instrumentos a la vez?. La respuesta no es sencilla, como en la película. Obviamente no hablo de que terminé con un picahielo rompiendo alguno de los parches, sino más bien al hecho de que me enfrenté con un dilema que subestimé un poco, ya que sabía a que me atenía: estar tocando el bajo ha sido una oportunidad divertida, una oportunidad de conocer otros aspectos que tal vez con Sussie no he explorado lo suficiente como acompañar a alguien o seguir algo tan sencillo pero virtualmente tan imposible con el banjo, como es estar bajo la tutela de un profesor y ver los avances. El detalle radica entonces en eso, en que a pesar de los esfuerzos y metas conseguidas, empecé a sentir que estaba relegando a la razón de la porque toco, de la porque escribo estas líneas acá. Sussie y las chocoaventuras ligadas a ella son las que me han brindado siempre aprendizaje y las que causan que al escuchar a un banjista en vídeos o canciones, solo quiera practicar así sea un rato, si las circunstancias no me lo permiten. Extrañaba sentir que no tocaba a gusto si no que tocaba con una sensación de apremio, preguntándome que sería de mi aprendizaje si dedicara el 100 % de mi práctica al banjo, como originalmente lo fue y ha sido....y ese es el rollo del asunto, que después de mucho cavilar me dí cuenta que a veces uno siente que los esfuerzos están mejor conducidos hacia una sola cosa, que hay algo en nosotros para lo que verdaderamente servimos o en su defecto, algo que queremos ser ante todo...por eso amigo lector, es apenas obvio que la respuesta después de un tiempo es que solo tengo cabeza para un banjo, para Sussie y los primos viajeros (una idea en mente, ya la contaré) y que a pesar de los gustos con el bajo, piense que hay que dar un paso al costado...soy y me gusta pensarme como banjista, es lo que escogí y es lo que me gusta. Alguna vez o de alguna forma, se que me cruzaré con ese universo que ofrecen los bajos, solo que ahora no lo será...

¿Me da pesar?, Si, un poco, pero me daba más pesar el comprobar que quería practicar más, que podía practicar más hace un tiempo y no lo hacia...por eso, mi camino banjero seguirá con la chiquilla, aquella que entre dos o tres notas mal tocadas, me descresta con una nota que me hace desear hacer lo que más me gusta: tocar el banjo!!. 

domingo, 15 de marzo de 2015

Ni muerto, ni de parranda


El año pasado, una amiga del trabajo me compartió el enlace de un programa radial llamado "La cuerda pulsada" que hace parte de la emisora de la Universidad Nacional. Como el nombre lo indica, la temática del programa está centrada en presentar artistas y composiciones principalmente relacionados con la guitarra y primos cercanos. Sin embargo, al ir revisando las distintas emisiones se me hizo claro que de vez en cuando habían programas centrados en otros instrumentos afines, así que fue una grata sorpresa toparme con uno dedicado al banjo. El enlace a continuación: 


Lo que no fue tan grato al ir escuchando el programa es notar que aún es muy fuerte la impresión o "cliché" que se mantiene con el banjo, ya que del espectro que maneja el instrumento, el programa estuvo basado más que todo en temas de bluegrass, y ni siquiera el género en toda su magnitud. Creo que uno de los problemas del instrumento es su carácter "rural" lo que lo sigue sometiendo a juicios prematuros y condescendientes. En Estados Unidos y en menor medida el Reino Unido, los movimientos que avalan por el banjo y sus sonoridades son muy fuertes, un fenómeno muy parecido (sin los mismos recursos y apoyo, claro) a lo que se observa con los instrumentos tradicionales acá en Colombia. El rollo radica en que por fuera de esas regiones, el banjo es medianamente conocido en la capacidad que tiene como cualquier otro; de transmitir emociones y explorar ideas musicales.


Uncle Rastus (Imagen tomada de Wikipedia). Esta marioneta de principios del siglo pasado ilustra lo que era el cliché para ese momento con el banjo: un instrumento rural (más que ahora) que se tocaba en las plantaciones.

Dentro del odiado mainstream y el establishment musical como dicen, el banjo es un elemento accesorio o decorativo y usualmente la gente por fuera de los países "banjófilos" (amigo lector, creo que ya es evidente que el léxico banjístico se inventa a toda hora jeje), lo escucha en la música comercial, comerciales, etc. es; en el por si así decirlo "los temas que quieren sonar a algo country" jaja. Como no tendría caso ponerme a ilustrar todos los ejemplos (¿recuerdan uno de los comerciales de mantequilla Rama? ahí tienen jaja), prefiero ilustrar algunos ejemplos de que el banjo es un instrumento increíblemente diverso, del que pueden aflorar las sensaciones más honestas que hayan, no por eso siendo rural, y siendo capaz de ser un instrumento para ser escuchados por todos. Que hablen estos pequeños vídeos por mí y así como en este mundo globalizado nos abrimos a toda hora a nuevas experiencias, también lo hagamos con nuestros oídos...créanme, vale la pena. 


Ghosts that we knew es uno de los temas que más me gustan de esta agrupación británica (Mumford & Sons). Si bien, el último álbum que grabaron apunta a algo más "comercial" y al parecer el pobre banjo queda nuevamente marginado, el escucharlos en las dos producciones anteriores (Sigh no more y Babel) y notar que a mucho gente le gustó; prueba mi punto de que es cuestión de darle el espacio al instrumento para que muestre su potencial, incluso en un ámbito pop.


Carolina Chocolate Drops, es un grupo americano que recién conocí hace unos semanas y que se ha hecho a un nombre con su mezcla de música tradicional del sur de los Estados Unidos, música de los Apalaches, ragtime, etc etc. Este vídeo hace parte de una pequeña sesión que vi, y pues fue brutal verles tal versatilidad en el repertorio y en los recursos musicales que usaban. Ciertamente, sus álbumes los tengo en mora para comprar!.


El álbum conjunto del "dúo dinámico banjero" (Abigail Washburn y Béla Fleck...alias papá y mamá) es sencillamente genial. Siendo francos tenía en la cabeza un álbum más instrumental, pero el hecho de que Abigail toque en estilo clawhammer (old time) y cantara muchos de los temas, acompañando el monstruo Fleck, lo hizo muy especial. 


Dentro del estilo clásico que ando aprendiendo suelo citar con frecuencia a Rob Mackillop, ya que el hombre me mostró el camino y personalmente me gustaba como abordaba los temas desde su perspectiva de guitarrista clásico. Sin embargo, creo que es hora de hacer justicia y mencionar al banjista francés Marc Dalmasso, del cual he escuchado muchos temas que me han gustado (Indian Patrol, y Columbian March geniales!), al igual que me parece fantástico verlo tocando con el papá (piano) y el hijo pequeño (percusión, a veces banjo) en algunos de los vídeos.


Junto con papa Fleck, lo que hace Jens Krüger y su grupo (The Krüger Brothers) es sencillamente espectacular ya que su visión del banjo y de la música folk en general, tiene una aproximación distinta (son de origen suizo), lo que hace que sus temas instrumentales o no, sean una verdadera delicia al escuchar. Comparto a mi criterio uno de los ejemplos más genuinos de una composición de corte clásico aprovechando el espectro del amado banjo: The Appalachian Concerto. En esta ocasión son acompañados por el ensamble Kontras Quartet, con los que actualmente están trabajando en una nueva pieza: Lucid Dreamer...ya les estaré contando en otra entrada. 

Como ven, el banjo, no es un instrumento cacreto que tiene que estar condenado a los chistes con campesinos gringos o las parodias de una vida rural..el banjo vive para el que quiere escuchar más allá de lo que lo que le llega con el viento o en las emisoras...

domingo, 1 de marzo de 2015

¿Y quien dijo miedo?


Es curioso como a veces los retos aparecen de la nada y muchas veces en las condiciones más hostiles y emocionantes. Como comentaba en la entrada anterior, venía de un periodo más bien oscuro en términos banjísticos; el equivalente a una recaída por drogas en un músico talentoso de los años 50, omitiendo claro de parte mía las drogas, el talento y el traje de pana jaja. El caso es que si llevaba un buen tiempo sin practicar y tocar, y antes de "el correo" andaba cabeceando sobre lo que podía ser la "valoración de daños" una vez empezara, respecto a lo que venía practicando con los banjos y lo que tenía ya adquirido.

Digo "el correo" porque fue así, en la mañana de ese miércoles que volvía a practicar, recibí un correo donde me preguntaban si me animaba a ser parte de un concierto didáctico de un compañero de la escuela de música. Esto con motivo de su trabajo de grado: un concierto didáctico donde se ilustraran distintos aspectos del jazz desde sus orígenes fiesteros. Es en los orígenes donde el cliché del banjo (esta vez, convenientemente bien jeje) entra en acción y a falta de más banjistas me preguntaron si me animaba para dentro de dos días tocar. Hasta ahí todo bien, vacano porque no deja de ser chévere que un músico te tenga en cuenta para un toque considerando la poca experiencia que tengo con el banjo y en un escenario, jaja pero ahí es donde recordé "momento!, ¿en dos días?!!". Bueno, ya en la tarde de ese día me explicaron en que consistía mi parte, que básicamente fue acompañar el tema When the saints go marching in al estilo de New Orleans (la onda de Louis Armstrong and his hot five).

  
Basin St Blues, un tema muy conocido de Louis Armstrong and his hot five

El proceso fue el normal considerando mi nivel: conocer y memorizar la armonía, mirar los acordes y la forma de tocarlos, y empezar a practicar el tema tratando de tener en mente el patrón rítmico de como se tocaba y un poco la forma como se hacía (omitiendo el detalle técnico exacto): notas al unísono en una especie de carraspeo (jaja lo advertí, bien informal la cosa...creo que en inglés a eso se refieren como frailing o strumming), preferiblemente hacia la parte superior del parche o el inicio del mástil, para que el sonido fuera más brillante. Cabe mencionar que Sussie no es el banjo apropiado para este estilo, ya que en el formato de New Orleans se acostumbraban usar banjos tenores y tocar con uñas (en esa época a base de carey).


El banjista guerreándola...más bien pensando en no cagarla con los acordes jaja

Pasaron los dos días y llegó el "temido" viernes donde sería el primer simulacro. Todo ese tiempo anduve practicando los benditos acordes, tratando de tener cuidado en particular con la progresión del final. Igualmente, para efectos prácticos no estaba tocando los acordes con séptima que había en la armonía ya que me costaba trabajo la digitación. La gente fue llegando de a poco y una hora antes del concierto, pude saber bien con que músicos iba a tocar. Inicialmente iba a acompañar a Daniel el baterista, un trompetista, un tubista y pare de contar. Pero a último momento (para mí, claro), se sumaron un trombonista y una clarinetista jaja y ahí vino el primer choque!. Si bien, el día anterior habíamos hecho una especie de simulacro con Daniel y el tubista, pronto se me hizo MUY evidente que no tengo experiencia alguna en ensambles...y bueno, es apenas obvio considerando que mi proceso con el banjo ha sido más bien solitario, salvo algunas escaramuzas y "experimentos" en estos años. Vino entonces el primer ensayo y no más fue cuestión de un par de acordes para que me perdiera estrepitosamente y me tocara esperar el comienzo del tema. "Bueno, en la que viene será" y como no, par de acordes y este cristiano otra vez perdido en el tema jaja. Es ahí cuando empieza la mente a susurrarte horrorizada porque no entiende como todas esas horas de práctica repetitiva no se ven reflejadas por ningún lado y solo se ve el embolate del ensayo. Por suerte, en estos casos no hay de otra que dominar esa frustración inicial (y es normal, uno quiere mostrar lo mejor, el agradecer la oportunidad brindada), tratar de buscar una solución y sobre todo entender que un ensamble es algo que implica trabajar en equipo y buscar ayuda si se necesita. En este sentido tengo que agradecer a Oscar, Yevgeniya y a los chicos del ensamble porque me tuvieron paciencia y de a poco me fueron guiando para ubicar lo que hacia en lo que ellos ya dominaban..y bueno, ellos son músicos con mucha más experiencias en estas lides.


Negrura Jazz Band jeje

¿Nervios? Que va!! jaja, nah mentiras, es apenas normal que hubieran nervios, más que todo ansiedad porque empezara la presentación de Daniel y el momento que nos llamaran a tocar (empezábamos nosotros). También era curioso porque de tantos años yendo a conciertos en la escuela y estar como espectador, había llegado la hora de actuar como interprete. Listo, era una parte muy pequeña y que de entrada sabíamos que iba a ser poco escuchada ya que el micrófono del banjo no quiso servir. De igual forma ¿que esperaba?; el ego no me daba nunca para pretender que mi primer concierto en la escuela iba a ser como solista y tocando que se yo, Concierto de Aranjuez jaja. El caso es que la sensación fue genial: intercambiar miradas con los músicos a los que acompañaba, sentir que se podía tener cabeza fría en ese momento (estaba llenísimo el sitio, eso creo) y a pesar de que hubo pifias (inevitable!!), me alegró haber salido avante en esas dos vueltas que dimos con el tema y posteriormente acompañados del pianista. Jaja se que probablemente muy poca gente escuchó lo que hice o les pareció poca cosa, pero para mí fue como subir a un pico largamente anhelado, una bonita experiencia!



Algo que me dio mucha risa es que la configuración parecía mostrarme como el solista...jaja algún día

Pero bueno, este era un partido de dos tiempos y la prueba de fuego era el lunes siguiente en el recital de grado. Como se esperaba, el ensayo del viernes sirvió a todos (especialmente a mí) para evaluar cosas y mejorarlas. En aspectos banjísticos, anduvimos ese fin de semana con Oscar, trabajando la forma de mejorar mi parte, marcando por ejemplo los segundos tiempos en vez del primero (algo que mejoró muchísimo el sonido que se obtenía) y perdiéndole el miedo a los acordes con séptima. Por ende, esos días, a la par de mi práctica usual con los dos chiquillos (y si! a Cletus no se le ha olvidado!), anduve dándole duro al tema buscando con eso aumentar el grado de confianza y no tener tanta ansiedad.


Una cosa curiosa...inicialmente se había decidido que haríamos una vuelta del tema pero por una pequeña confusión se olvidó ese detalle y se hicieron dos...por suerte ahí es donde es clave hacer la del lancero jeje

Lo chévere es que algo que me gusta de la música es que gran parte de las veces, la práctica y el estudio (cuando es ordenado y conciso) llevan a resultados satisfactorios o por lo menos, no tan susceptibles al error. Y ese fue el caso. Para el lunes llegué a las pruebas de sonido, practiqué un poco mi parte, sin afanes, ni presiones y cuando llegó la hora de la verdad, mi parte salió como la había buscado: sin pifias groseras y sobre todo controlando el miedo, que al igual que en Barcelona afloró un poquito mientras tocaba. De ese día me alegra por Daniel que el concierto haya cumplido sus fines didácticos ya que hubo muchas interpretaciones en vivo, y también el hecho de que este reto inesperado que se me atravesó un par de días antes, fue superado con muchas enseñanzas valiosas y quien diría hasta con un pago jeje (mi primer pago!!)

La música es un proceso que te va mostrando sus mecanismos en la medida que estamos dispuestos a entenderlos...definición aséptica típica de alguien que trabaja en ciencias naturales, pero yo creo que como la geología, es algo que te permite ver el mundo y la vida de una forma distinta, porque no, genuina y mágica.


Que buena forma de volver. Misión cumplida!! Tiempo de darbuka!


lunes, 16 de febrero de 2015

Y si tan solo...

La vida está llena de decisiones y sus respectivas recompensas, arrepentimientos y porque no, cagadas. Digo esto, porque cuando llegan las reflexiones pos-decisión a veces es inevitable pensar en una frase de mi mamá que dice "y si esto, y si aquello; bueno, si mi abuelita no se hubiera muerto todavía estaría viva". Constantemente evaluamos lo que decidimos porque a veces los resultados no son los esperados, a veces descubrimos cosas buenas y malas de nuestro carácter y de aquellos que nos rodean, otras veces descubrimos miedos infundados y otros que se habían subestimado. En fin, son momentos en que quedamos con ganas de experimentar o mandar todo a la cochinchina. Este proceso banjero no ha sido ajeno al constante dilema de enfrentar decisiones y quisiera compartir algo que empezó y se puede decir terminó en este 2014 loco y bipolar que pasó...

A comienzos o mediados (la verdad no recuerdo ya) del año pasado, estaba averiguando por Internet (desparche banjero que llaman) sobre una institución o fundación denominada Tennessee Banjo Institute donde varios banjistas reconocidos habían hecho estudios o visto cursos. Más que todo la curiosidad era por conocer en que consistía el programa y que profesores dictaban clases. Sin embargo, al parecer esta fue una iniciativa que existió solo informalmente a mediados de los noventa y de la misma no sobreviven ni enlaces, ni plantas físicas. Lo curioso es que como suele pasar, una cosa lleva a la otra y terminé topándome de narices con el programa de Bluegrass, Old Time & Country Music de la East Tennesse State University. Tremenda fue mi sorpresa ya que sería como toparse con que existe la "Universidad Nacional del Vallenato" (registro del Ministerio aún en trámite) para aquel que tuviera un acordeón y quisiera hacerle competencia a Francisco El Hombre...


Para aquellos interesados pueden acceder al siguiente enlace. http://www.etsu.edu/das/bluegrass/

Bueno, me puse a chismosear el programa y fue como verse detrás del espejo, en un mundo paralelo (en estándares de donde vivo siendo banjista) donde uno se inscribe, y durante cinco años además de perfeccionar el banjo, se tiene la posibilidad de enfocarse en los tres campos de acción tradicionales del instrumento...tilin-tilín sonó la campana de la lotería!. Entonces recordé más o menos un fragmento de un libro que estaba a su vez en otro libro no muy bueno (se llama El Círculo Mágico para que no cometan el error de leerlo jaja) en el que la serpiente del Edén mientras convence a Eva de que muerda la manzana dice algo por el estilo de que lejos de tener razones siempre para no hacer algo porque hay una explicación de por medio, siempre está la opción de la frase "¿y porqué no?"...¿porqué no correr riesgos?, ¿porqué no hacer algo que deseas en el corazón pero tal vez por miedo no lo haces?. En fin, ese párrafo (ojalá pudiera recordar de que libro era) me marcó desde mi época de estudiante y en una menor o mayor medida trato de recordarlo cuando hay de por medio una decisión o por lo menos aparece una alternativa por el camino...jaja a veces me ha servido, en otras, las cagadas han sido monumentales.

Entonces, en algún momento de esa chismoseada me dije "¿y porque no?" por lo que con una mezcla de curiosidad, imaginación desmedida y franqueza tomé la decisión de hacer el proceso y ver que pasaba. Como no!, amigo lector, esta averiguación sin un rumbo claro llevó a lo que quería compartir: una carta de aceptación del bendito programa!


Jaja cuando la recibí hace un par de meses me sentí cual personaje de Condorito porque de tantos "¿y porque no?" en mi vida, me topé de frente con el probablemente más loco de los que terminaron en una posibilidad real!! Y eso es lo increíble de este asunto...que juntando un montón (y es un montón!) de elementos por lidiar podría hacer eso: estudiar para ser un banjista!; formado profesionalmente como en mis más locos sueños, en La Meca banjera por excelencia (de nuevo, piensen en la analogía de la universidad vallenata). El rollo es que una vez se está montado en la nube, es inevitable mirar desde la altura en que nos encontramos y percatarse que allá en tierra se encuentran un montón de elementos que también hace parte de tú vida y que se quedan ahí si la nube sigue su curso: la familia, los amigos, el estilo de vida que se lleva, las terrenales obligaciones económicas, y porqué no a veces el amor...en fin, son un sin fin de elementos que sin proponerlo (no debe ser esa su intención) crean toda una serie de vínculos que te atan (en un buen sentido) a lo que te define como persona...bueno, está el bendito factor del todopoderoso dinero, ya que siendo francos "y si" tuviera dinero hasta para sonarme los mocos no lo pensaría mucho (creo, el mundo de los supuestos es muy amplio) y tal vez daría ese paso; ya estando en estos momentos lidiando con el frío, mejorando el inglés chapucero y claro está, viviendo la experiencia de ser un verdadero alumno una vez más.

Las cosas son distintas supongo, ya que ando aquí escribiendo estas líneas desde el entorno en el que para bien y para mal he acogido como mi "hábitat banjero". Haciendo retrospectiva estos meses que han pasado han sido particularmente contradictorios en muchos aspectos: el profesional, el sentimental, etc. y eso inevitablemente perjudicó el ritmo que venía llevando con mi aprendizaje. Ya lo he dicho en entradas anteriores, volver es duro, pero cada vez me convenzo que es más duro admitir una derrota cuando el espíritu y el corazón sienten que hay espacio para la esperanza. Por ese motivo, no hay de otra que "evaluar daños" a nivel personal y seguir dando lo mejor de mí como persona y banjero...para eso está la universidad de la vida...quien quita que pueda tener la revancha con la ETSU...


Batalla de Staliningrado, 1943. La batalla sigue...

martes, 16 de diciembre de 2014

Una historia desde lo bajo y lo lejano


Es tiempo de contar otra historia (¿porqué no, una anual? jeje) y esta proviene de muy lejos, si bien no en un sentido temporal. Digamos que empieza en alguna provincia de China, donde un trabajador de clase media se despierta por la alarma del reloj, come algo ligero, y se dirige en bicicleta a su lugar de trabajo, el cual ha sido el mismo desde hace 20 años: una bodega cualquiera en el sector industrial de su ciudad (ahora todo lo es), que primero tuvo un nombre que se tragó su memoria y ahora posee uno americano, "Gold Tone", el cual pronuncia con dificultad. El nombre no tiene importancia y lo que termina produciendo lo tiene sin cuidado ya que lo suyo es ensamblar. Lo sabe desde pequeño cuando armaba soldaditos con restos metal. Ahora hace algo parecido salvo que en vez de metal y latón, ahora son caoba y cedro, y a diferencia de su niñez; cuenta ahora con herramientas que le facilitan su trabajo. Les llaman banjos en América, y suenan curioso o al menos eso recuerda ahora, si bien estos últimos "banjos" que ha estado ensamblando son más grandes...el mástil es pesado, las clavijas gigantescas y de metal, y a diferencia de otros el parche no viene acompañado del resonador de los que armaba antes. Son pocos los que se ensamblan al mes (¿tres, cuatro, quizá?), y solo sabe que se hacen bajo pedido ya que no son muy populares y por ende poco comunes. Lo que sí tiene claro es que al tener tanto espacio entre ensamblages, sabe que ahora su trabajo es más valioso que nunca y por eso dedica todo su entusiasmo y energía a que cada pieza encaje a perfección y los acabados de esos banjos gigantescos queden bien. El día de hoy, al llegar a su casa tuvo la satisfacción de ver uno de esos "pequeños" perfectamente embalado, listo para su viaje a América donde le colocarán las cuerdas. Se pregunta adónde irán a parar esta vez y deja su cuerpo al arrullo del sueño inminente.

Incontables horas de viaje llevaron a ese banjo (¿porqué no llamarlo Cletus?) desde las costas del mar de China, el Oceano Pacifico atravesado con escalas en Anchorage y San Francisco, para posteriormente atravesar todo el continente americano en un avión de carga hasta su destino en la población de Titusville (Florida), sede de Gold Tone. Allí son otras manos, más familiares, las que se encargan de ir colocando una a una el grupo de cuatro cuerdas entorchadas, especialmente diseñadas para soportar la gran tensión que se genera y alcanzar al mismo tiempo; ese sonido grave, tan extraño en ese tipo de instrumento. Si bien por eso, ese sonido se convierte en algo renacido, de una época en la que el banjo jugó con sus formas y probó distintos tipos de materiales y timbres. Cletus, el banjo bajo, empezó entonces su viaje final hacia el sur, cruzando del mar Caribe tal como lo hizo Sussie hace ya más de un año y medio, y llegó una mañana de Junio de 2014 a Bucaramanga. Esperó paciente unas semanas mientras aquel loco volvía de su periplo europeo,  y como era de esperar; ese bicho raro, extraño, salió a la luz y ahora no sin esfuerzos y una que otra frustración; está empezando a sonar a lo que tiene que sonar. Empezará a acompañar melodías, a mostrar otra faceta de la música que es a veces subvalorada, a valorar el ritmo como el elemento clave que es, en fin; a mostrarme que entre más matices se conservan en la vida, más interesante se vuelve esta.

Con muchísimos meses de retraso, aunque todos con horas de práctica acumuladas, bienvenido a la familia, compadre Cletus!



sábado, 4 de octubre de 2014

Crónicas banjeras (Barranquilla)

El mes de septiembre en Colombia es significativo para el jazz ya que a lo largo de este se hacen distintos festivales (unos fieles a la esencia del jazz, otros para nada!!!) y constituyen una buena oportunidad de disfrutar como melómano y obviamente de escuchar a grandes exponentes del género. De unos años para acá había quedado con el sinsabor de no haber asistido (unas veces por tiempo, otras por plata, otras por la bendita pereza jaja) a ninguno, así que fue genial haberme decidido a ir con los pelados de la escuela al Barranquijazz de este año. Por ende, entre el 10 y el 11 de septiembre tuvimos la oportunidad de escuchar a Chick Corea con su formato actual The Vigil, y al veterano Jimmy Cobb (el último sobreviviente del Kind of Blue). Ya aprovechando el fin de semana que estaba al lado, pasé por la siempre llamativa Cartagena.


Los patos de la escuela ya de primeros en la fila. Este fue para el concierto de Jimmy Cobb.

Ambos conciertos fueron geniales y para que se hagan una idea de lo experimentado, comparto dos vídeos de los grupos. En particular, me gustó más el grupo de Jimmy (el contrabajista Nat Reeves, un animal!) si bien no significa que todos los que tocaron no son grandes ligas…de ahí la importancia de asistir este tipo de eventos. 


Jimmy Cobb y su gorra de combate.


Del álbum que estuvieron promocionando en particular, me gustó el tema Portals to Forever.

La otra consecuencia positiva es que después de una experiencia de esas solo provoca irse a practicar más y más para alcanzar ese nivel jeje. Por ahora les comparto uno de los temas del álbum que hizo mi “papa” Bela Fleck con Chick Corea hace un par de años.


En el 2007, este álbum fue nominado a los Grammy en la categoría de Mejor Composición Instrumental, por el tema Spectacle.

Lo llamativo de estas experiencias por fuera, es que de una u otra forma los hilos del destino banjero (“ka”, usando términos de La Torre Oscura para los fanáticos de Stephen King), conducen a este hermoso instrumento (las palabras ya de un obseso jaja) y tamaña fue mi sorpresa cuando me encontré de frente con un libro titulado “Jazz en Colombia: Desde los alegres años 20 hasta nuestros días” (Enrique L. Muñoz) y de portada con dos fotos que ya son viejas conocidas en este blog. Se trataba de dos ensambles de “jazz” (después de haber leído apartes del libro ya no me queda tan claro que esos grupos hayan tocado jazz) que tocaron en Medellín por la década de los 20. Como esas fotos ya las compartí y comenté en una entrada anterior ("El banjo en la Colombia de 1920"; Abril 21 de 2013), esta vez coloco la foto nueva que encontré en el libro.



Sorpresa banjera del viaje!


Este ensamble fue fundado por los hermanos Lorduy en Cartagena hacia 1923 y duro unos años en escena, siendo popular en los clubes de clase media y alta. La misma historia que se ha dicho del banjo en otras partes del mundo. Algo que voy a probar en un futuro es indagar por el paradero de esos banjos...tienen que estar por ahí!!...ya les estaré contando.

El libro en general reconoce que es muy poco lo que se conoce sobre ese fenómeno musical (el del jazz en sus inicios) para el país, si bien es evidente que este migró con los extranjeros que se fueron arraigando en la costa caribe (los “buenos muchachos” de la United Fruit Company, comerciantes, trabajadores de petroleras, etc.) e igualmente por influencia de países como Panamá, Cuba y República Dominicana. Si esta historia es fragmentaria, la de la actuación el banjo lo es aún más. A pesar de eso, el libro suelta algunas “gemas” que quisiera compartir jeje:

“En el mundo doloroso de las plantaciones crea al banjo y al paso del tiempo lo hace el instrumento acompañante del blues: canto individual e improvisado, nacido del estado de ánimo del hombre negro en cautiverio”

“En su origen el negro se acompañaba para cantar blues del banjo y de rústicas guitarras caseras hechas de cajas de jabón y latas de galletas, que con el correr de los tiempos fueron reemplazados  ambos por la guitarra y el violín… A partir de 1890 el banjo va a jugar un importante papel rítmico en la configuración del jazz”

“Esas jazz bands estaban conformadas por no más de seis o siete músicos con formatos muy variantes.El más común era con trompeta, saxo, clarinete, trombón, banjo, bombo, tuba, reemplazando a veces al banjo por redoblante o platillos para el caso de las marching bands…y a partir de los alegres años 20 con mejores condiciones económicas siguieron ampliando sus secciones hasta llegar a institucionalizar el formato de la big band que conocemos hoy por hoy con algunos matices en su conformación: el contrabajo reemplazó a la tuba y la guitarra al banjo”

"Las primeras orquestas y conjuntos que le abrieron el camino a la música Caribe y al jazz en Cartagena, Barranquilla, Ciénaga y Santa Marta. Cartagena tenía la Orquesta de Pacho Lorduy, la mejor de la ciudad según algunos viejitos de la época. Tenía violín, flauta, saxo, clarinete, contrabajo, batería, piano, banjo y cantante."

"...la Orquesta Jazz Band Dempsey, dirigida por el banjoista y peluquero Miguel Herrera, como puede comprobarse en el periódico El Mercurio del 25 de enero de 1928.." (jaja este me dio mucho risa!)

Para rematar este pequeño periplo por el Caribe (si bien, nuevamente no fui a una playa!!!), me acordé de una anécdota mientras esperábamos a Jimmy Cobb en el último día (comparto foto). Resulta que el saxofonista de su grupo, el cual hablaba a ratos español nos armó conversa a los patos que fuimos al concierto, y de ahí esta perla jeje:

-So, all you are musicians, right?
-Yes
-And which instruments do you play?
-Drums
-Guitar
-Drums
-Drums (habían un montón esa noche jaja)
-Saxo
-Oh nice, and you?
-Eh…banjo
-Banjo!? Is that an instrument? Nah, just kidding.

Toco esperar un poco pero valió la pena!.

Fue una bonita experiencia…ojala se repita pronto!!.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Enfoque y desenfoque


Estos fines de semana que han pasado me han permitido comprobar (una vez más) que las cosas que se hacen en la vida, entre ellas, banjear, están regidas por el enfoque que llevemos al momento de hacerlas...me explico: muchas veces la rutina te absorbe y tristemente te vuelve indolente a lo que sucede afuera de nuestra "jaula de oro". El mundo puede ser terriblemente cruel con el incauto y el soñador y es pan de cada día (si se esta informado), el escuchar las historias de barbarie que nos rodean. Llámense, los bombardeos en Gaza, el raponazo en un bus o la niña que mata por accidente a su instructor de tiro. En fin, son tantas cosas horribles que a la larga le muestran a uno que el mundo pareciera girar para los intereses de unos pocos. Si ellos mueven un dedo es para aplastar a todo aquel que no este de acuerdo, como en la caricatura de Quino, y son esas cosas las que te pueden llenar de desesperanza hacia la humanidad y su futuro.

Por fortuna y sueño con pensar que para bronca de aquellos que nos manipulan; esa capacidad de hacer mal a aquel que nos rodea, también puede convertirse en un deseo de cambio ya sea a través de una acción simple y porque no, de vez en cuando un acto desinteresadamente gigante. De entre estas iniciativas quisiera rescatar y dar publicidad (si, amigo lector todo es negocio a veces jeje) a un bonito esfuerzo adelantado por la cantante colombiana Marta Gomez y todo un colectivo inmenso de artistas que bajo el lema "Para la guerra, nada" busca precisamente generar un poco más de conciencia entre tanta inconsciencia que pareciera reinar ahora. Comparto dos vídeos de gente entusiasta que ha decidido sumarse:





Como digo, puede que este tipo de cosas representen una mosca en la sopa de los que dominan o más bien nos tienen convencidos que dominan el mundo. Puede que sí, puede que no, pero también puede que a fuerza de instante a instante ganado a la barbarie, las distintas formas de arte, la ciencia, el diario caminar del honesto, lleven el mundo a un mejor andar. Arriendo entonces una vez más mi conciencia y la dejo al libre trajinar del optimismo...para bien o para mal, ha servido, ¿porqué no habría de hacerlo una vez más?

Esa pregunta me lleva entonces a la otra parte de esta entrada...lo increíblemente fácil que es abstraerse de todo lo que te ata en la rutina. En días pasados me animé a participar en un grupo de caminantes y ha sido genial a pesar de las madrugadas bestiales del domingo. A pocas horas y kilómetros de mi amada Bucaramanga, se puede acceder a cañones inmensos, bosques secos o impresionantemente húmedos, cascadas con aguas prístinas, en fin; todo un sin fin de experiencias que están al alcance de la mano de cualquiera y simplemente no se valoran. En una de esas caminatas (en medio de lo insolado que andaba jaja) me percaté de algo que como citadino se da ya por perdido: el silencio. Ese verdadero e irrepetible instante en el que no oyes mayor cosa y se magnifican los detalles más insignificantes como el crujir de una hoja o el transitar de un viento cansino. En la simpleza de esos detalles es que creo está la fortaleza que nos ha mantenido como especie; no la ambición ni tampoco la energía más bárbara...es el poder de contemplación el que nos ha conducido a las grandes metas...A descender de un árbol para enfrentar la sabana, a atravesar estrechos impensables, a buscar la verdad de nuestro origen en las estrellas...y porque no, a banjear y ser felices al hacerlo...enfocar y desenfocar, querido lector.


Cascada del Indio (Vereda San Pedro de La Tigra/El Playón, Santander)