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jueves, 26 de diciembre de 2019

Crónicas banjeras (Salvador de Bahía)

Viaje curioso fue el de este año por Brasil (¡Miércoles!, ahora que recuerdo fue el segundo...ya hablaré de balances de estos años en la próxima entrada). Siendo un ñoño de primera línea, lo normal es que el motivo hubiera sido por un congreso (el primero a Brasil lo fue) o algo relacionado con el banjo. Tampoco hubiera sido extraño que el viaje que inspiraba esta nueva crónica banjera correspondiera a una de las aventuras personales a las que estoy acostumbrado. No, este viaje a Brasil fue un regalo que hace mucho quería darle a mi papá, y siendo la Copa América allá, terminó siendo la excusa perfecta para que mi cuñado también se animara a ir, y entre los tres conocer lo que nos podría ofrecer el famoso nordeste y la ciudad de Salvador de Bahía.


Confluencia de saberes

De modo que hicimos maletas los tres, y el banjo, claro está, porque este nuevo viaje era la excusa perfecta para probar nuevas locaciones y vídeos para caspear por redes; la vergüenza dicho sea de paso, trasciende fronteras... Y estuvo bien, más que bien la experiencia, ya que disfrutamos todo lo que nos ofreció la ciudad: sus moquecas de camarón, la vista del faro de Itapúa, las postales cerca de la casa de Jorge Amado, mientras un montón de turistas se tomaban la reglamentaria foto a lo Michael Jackson, un par de goles en el estadio Fonte Nova...y claro está, los vídeos frente a la Iglesia de Nuestro Señor de Bonfim, que es de lo que quiero hablar en últimas.


Imágenes exclusivas del banjista haciendo ruido en El Dorado jaja

La idea original, y por original supondrán ya que no se consiguió, era grabar una nueva edición de lo que llamo Banjo Sessions en el canal de Youtube, con un par de vídeos en algún paraje típico de la ciudad. Como era de esperar, la imagen que tenía en mente era tocar en alguna de las plazas en Pelourinho, a la usanza banjera de un They don't care about us. Tras un par de días turisteando y moderadas jornadas de práctica en un recodo del hotel, se hizo evidente que era virtualmente imposible tocar algo allí, y más considerando que todo el Casco Antiguo estaba en modo carnaval; en parte por los turistas que veníamos a la Copa América, y más que todo por las inminentes fiestas de San Juan (comparto un vídeo pequeño abajo).


Un "bloco de carnaval", calentando motores

Tocó improvisar entonces. La segunda opción que tenía en mente era la Iglesia de Nuestro de Señor de Bonfim, de tal manera que emprendimos camino (un largo camino, las distancias siempre fueron un rollo en Salvador jaja) y tras visitar la iglesia y colocar las tradicionales cintillas (son promesas o agradecimientos que se hacen) en la reja de la entrada, empezamos a grabar. Para variar, pasó de todo jaja, desde el vendedor de frutas (el vídeo de abajo), hasta un viento medio huracanado que nos acompañó todo el tiempo. Naturalmente hubo cientos de descuidos y tras algunas luchas me decanté por tocar un par de temas sencillos del repertorio; la vieja confiable que llaman jaja. Los primeros intentos fueron con Reckless Rufus y pues, la verdad sea dicha, fracasé estruendosamente, de modo que cambiamos de mesones en el parque y probamos suerte con otra toma, y otro tema...


Probé suerte entonces con Electric Dance que sí, sí, lo sé, es el tema que toco cada vez que puedo jaja, pero ya en este punto la meta era poder grabar algo decente. Adiós la idea del vídeo en Youtube. Y tal vez el hecho de sustraerme de esa obligación personal hizo que todo fluyera, que el vendedor ruidoso siguiera su camino, que el viento cediera un poco (só um poquinho) su ímpetu, que no me importaran las conversaciones que medio entendía alrededor, y que los dedos disminuyeran sus índices de torpeza habituales. ¡Finalmente salió un tema completo!


¡Milagro en Bonfim!

Tras lograr la anhelada meta seguimos probando nuevos temas, pero fue imposible, y en este caso, una golondrina sí hizo verano. El unicornio musical o el hada banjera, como la quieran llamar, había hecho su aparición y se había escabullido en el viento... Entonces tomamos un par de fotos adicionales, de esas que buscaban enaltecer el banjo, y digo, eso me sigue pareciendo genial, porque creo que ni en sus sueños más locos, Samuel Swain Stewart se hubiera imaginado un banjo suyo en este recodo de Brasil. Entonces (de nuevo), pensé en como los elementos se buscan, porque en medio del ambiente festivo que nos rodeaba en la ciudad, de sus incontables tambores, de su indescriptible y maravilloso sabor afro y ancestral, mi banjo estaba casi como en casa, así sus elementos fueran tan americanos como un pie de manzana o el Tío Sam apuntándote al ojo. A lo lejos, muy lejos, creo haber escuchado el acompañamiento de un par de cavaco-banjos que vi en Pelourinho, pero de los que por desgracia (descuido, torpeza, más bien) olvidé registrar en fotos.


Buscando la carátula para mi próximo álbum de trash-metal cristiano, con toques de folk y champeta jaja

Después de pensado esto, solo restó viajar y comer como si no hubiera un mañana (la comida del nordeste solo inspira gustos paganos jaja). En resumen, fue la experiencia que imaginaba como regalo para mi papá, y un sin fin de recuerdos e ideas para el futuro próximo. También, y por qué no, si bien era muy especulativo en ese momento, fue el abre-bocas de lo que este 2020 nos depara a mí y al banjo. Porque sí, estoy a pocas de semanas de ser embebido por la experiencia de mi anhelado doctorado (habló el alter ego paleontólogo con el que convivo), y los dioses yorubas, porque ahora pienso que solo pudieron ser ellos, me conducirán nuevamente hacia la hermosa Brasil, um poquinho al sul. 

Las historias que surjan, ya las estaré narrando... 


¡Obrigado!

lunes, 5 de noviembre de 2018

Danzan los esqueletos


Esta entrada en realidad es bastante corta. He notado que las entradas largas conspiran con este blog, en el sentido de que les doy largas (un ejemplo claro, el vídeo pasado) y de paso me comprometen a metas que no cumplo o que dejo pasar...Son tantas cosas por contar, en fin.

¿Qué ha sido del banjista en este 2018? Mucho trabajo, poco trabajo banjístico....Pero, esta no será otra entrada llorona, ¡no señor! Han sido meses productivos y pese a la intermitencia, los dedos han respondido; incluso por ratos me indican el nivel que tuve hace un tiempo. Si soy juicioso, vuelve, lo sé...De igual forma, este término de año se siente más benévolo con mi tiempo y de a poco, como pasa con el pasto que se corta, las ideas y proyectos vuelven a germinar...

Por ejemplo, Skeleton Dance del banjista Norton Greenop, es probablemente uno de los temas más particulares del repertorio del banjo clásico. Y digo particular porque tiene la sonoridad típica que define lo que se suelen llamar como "canciones de Halloween". Por ende, es una práctica común (claro, entre banjistas clásicos), que para estas fechas se compartan vídeos con este tema. 

Bueno, aun con la intermitencia que definieron septiembre y octubre fui capaz de aprenderme dos secciones del tema, y pues, tratando de seguir con el estilo del recital pasado, jugué con el contenido del vídeo, en este caso en una clara referencia a The Blair Witch Project (¿en serio? casi ni se nota jaja) y un par de pinturas del siglo XIX. 

Ya para este instante, aprendí las dos secciones restantes y confío colgar el vídeo completo en los próximos meses (soy más cauto, no daré fechas jaja). Lo que sí es un hecho es que para diciembre publicaré un vídeo dedicado a Samuel Stewart. El porqué y el tipo de contenido, ya lo indicaré. 

Por el momento, les comparto el vídeo hecho, así como el de los muchos que se encuentran de ese tema peculiar...  


¡Me encanta la sonoridad de ese tema!


Hay muchas versiones de Skeleton Dance. ¡Esta es genial!

miércoles, 18 de abril de 2018

Viejas promesas, nuevas ideas

Esta entrada se encarga de concluir lo que terminará llamándose "la trilogía de octubre" (¡¡por lo de Octubre del 2016!!...algunas veces mi intermitencia no conoce límites). Como todas las trilogías crispeteras de Hollywood, tomó mucho tiempo en concluirse, y los críticos de cine odiarán o amarán el resultado obtenido, pero aquí vamos.

En capítulos anteriores... En un fin de semana de octubre de 2016, grabé en el CEMB (posicionamiento de marca, que llaman), varios de los temas de mi dilatado y heterógeneo repertorio (¡me tengo que dar crédito alguna vez!). La primera entrada habló un poco sobre lo que buscaba con esta idea, una especie de recital con una calidad de sonido y vídeo superiores a mis experimentos previos (para los banjoandinófilos consumados, lo que he venido llamando como las "sessions"...si bien han sido como tres no más). También compartí algunas impresiones y de paso le di publicidad a La La Land (y sí, volvió a mi cabeza la pegajosa Someone in the crowd)

La segunda entrada fue más logística, hablando sobre algunos problemas que tuve (por suerte ya controlados) con la tensión del parche y los brackets. Ya después referí, en realidad muy pobremente en ambas entradas, que algunos temas salieron bien y otros no. A la larga hablé de la tensión y los temores al sentirme grabado, las luces y las continuas tomas. Pero en realidad no mencioné que temas grabé, ni siquiera el hecho de que al menos uno era nuevo (un waltz de Ferdinando Carulli)...

¡De tal forma que para no extenderme les comparto más bien el resultado final!


De todas las pinturas que incluí, esta de H.O. Tanner (Abraham´s oak) fue la que me cautivó y por ende la escogí como la portada del vídeo. Transmite la dosis exacta de nostalgia y calma que suelen procesar mis neuronas

En un principio la idea era aprovechar las imágenes que habíamos tomado durante esos dos días e irlas insertando en la medida que iba cambiando de tema. Sin embargo, cuando POR FIN me decidí a editar en su totalidad las grabaciones que quedaron decentes, me di cuenta que podría adicionar algo más; después de todo las muecas que hago mientras toco no pueden ser lo único que genere recordación en cada tema compartido en Youtube. Como no tenía a la mano un pasiaje llamativo, un perro acompañándome, o aves anónimas al fondo, opté por jugar entonces con pinturas que me llamaran la atención; imágenes que de alguna forma pudieran estar relacionadas con la intención del tema, sus dinámicas y distintas secciones


The Banjo Lesson (H.O. Tanner). Esta pintura me pareció bellísima, muy íntima

¡Y funcionó!, al menos para mí, ya que me permitió explorar y por qué no, enriquecer el proceso de edición de mis vídeos; tanto, que probablemente repita la experiencia con futuros proyectos. Ahora, el orden de las granbaciones fue algo deliberado, ya que buscaba que los temas y sus intenciones quedaran repartidos por el recital y que el tema más largo, que terminó siendo Sunflower Dance, quedara hacia el final. 


Bar Room Scene de W.S. Mount. Por el tipo de dinámica propuesta por Reckless Rufus, me pareció una pintura propicia

Bueno, las primeras grabaciones correspondieron a Spanish Fandango, un tema tradicional (muy tradicional y divertido de tocar la verdad) y Reckless Rufus, un tema de C.R. Poutry, el cual conocí por el maravilloso tutorial de banjo de Agnew (tutorial del que hablé en una entrada llamada El tesoro del saber). Dado que ambos son temas que evocan lo tradicional, de alguna forma, lo rural que caracteriza muchos temas banjísticos, me concentré entonces en colocar cuadros representativos de H.O. Tanner y W.S. Mount, ambos pintores americanos muy reconocidos de finales del siglo XIX. Para el caso de Spanish Fandango me gustó el hecho de plantear el tema como un viaje musical, una especie de sueño donde cada sección correspondiera a un paisaje o a un recodo custodiado por la memoria, de tal forma que llegar a la sección final correspondió al despertar de aquel sueño.

En el caso de Recklesss Rufus las sensaciones son distintas, como una especie de relato, pero uno chistoso, de los que arrancan sonrisas. Por ende recurrí a las pinturas de W.S. Mount las cuales de alguna forma, no sé si la apropiada en estos tiempos de ciberactivismo, muestran esa picardía del Sur americano, la del Tío Tom y las historias de Mark Twain. En particular este tema me gusta desde la primera vez que lo escuché. Es entretenido y para efectos prácticos, también es un buen ejercicio para la mano derecha.


Fragmento de un cuadro que se conoce como The Old Plantation. En este, los origenes claramente africanos del banjo, para desgracia de uno que otro supremacista blanco que por accidente o curiosidad leyera esta entrada

La tercera grabación correspondió a Bijou Waltz, un tema más bien sencillo (no muy bien tocado por cierto) del tutorial de W.M.C. Stahl. Aquel fue un manual que trabajé hace un tiempo, si bien lo he dejado un poco al lado (ya lo estoy retomando). Dado que el libro fue publicado en Milwaukee a principios del siglo XX, como con casi todos los tutoriales que tengo, me pareció genial compartir ilustraciones de la ciudad, a la manera de un vídeo que por cierto me fascina y que ya he compartido en una entrada anterior (Solace - A Mexican Serenade de S. Joplin). Sin embargo, para no despegarme de la estética de los cuadros anteriores, agregué en la sección final, The Old Stagecoach  del también americano E. Johnson.

Ahora, el siguiente tema fue la novedad del recital, ya que aunque lo había aprendido meses antes a la grabación, lo había reservado (sin saber) para una ocasión especial. Se trata de un arreglo de John Bullard (el banjista que referí en entradas anteriores) para un valse del italiano Ferdinando Carulli. John tuvo la gentileza de compartir un tutorial de ese tema en su canal de Youtube y dado que me encantó y lo sentí viable, me animé a grabarlo. La velocidad con la que lo ejectué no fue la más alta pero me di por bien servido. Para este tema utilicé grabados principalmente de tutoriales de banjo que uso, si bien no tengo muy claro la fuente precisa de estos. Mea culpa. En la parte que considero es el clímax, quise hacer un contraste y por eso adjunté el fragmento de una pintura muy conocida, pero de la que se desconoce su autor (The Old Plantation).


The Bear Dance (W.H. Beard) Como con muchas fiestas, su hallazgo fue más que oportuno para la idea que buscaba en Pajama Dance

El siguiente tema fue otro viejo conocido: The Marionettes Frolic, del tutorial básico (tiene tomos más complejos) de A.J. Weidt. Para nada fue una sorpresa que el nombre que tiene y su simpleza me indujeran a inundar esta grabación con fotos de marionetas. Para el lector suspicaz, sí, son imágenes  de libre acceso, y compiladas en Wikipedia. En estos momentos estoy trabajando en la parte del segundo banjo que tiene este tema; la idea es hacer un vídeo con ambas partes juntas. Ya les contaré...

A la larga creo que la edición que más me gustó fue la de Pajama Dance (F. Bradbury, un tutorial que aún no discuto en el blog) ¿Por qué? Porque es un tema bastante alegre, con secciones distintas entre ellas y que invitan a lo que es este tema: un baile. Por tal motivo, me decanté con las pinturas festivas de los holandeses P. Bruegel (El viejo y el nuevo). Lo que me pareció genial es que esta danza la sentí como un aquelarre y buscando imágenes me topé con The Bear Dance (W.H. Beard), la cual claramente me sugirió el climax fiestero que buscaba hacia la parte media. Finalmente, en mi búsqueda para un final apropiado apareció otra pintura de los Bruegel (The Land of Cockaigne, su nombre así genere suspicacias, no tiene ninguna relación con una de nuestras problemáticas modernas); en últimas el guayabo después de tanta fiesta y desorden. 


Vincent, Vincent, ¿qué se puede decir de él que suene novedoso? Tal vez muy poco, pero quién quita que el tema de Vess Ossman y sus alegres girasoles hubiera sido de su agrado.

Llegué al final, y para grata sorpresa mía, logré grabar una versión decente de Sunflower Dance, probablemente uno de los temas más populares en el repertoio del banjo clásico. Es curioso que se cumplen 5 años de la única grabación que he hecho del tema. Haciendo memoria, moría por compartir un vídeo en el que mostrara el S.S. Stewart que recién había comprado. Nunca dejará de ser un recuerdo maravilloso. El caso es que Sunflower Dance (al igual que el temible Clematis Waltz que nada que termino) se me había convertido en una especie de coco, y nunca conseguía grabar una versión actualizada y limpia del mismo. Pero, los astros se alinearon (al menos en eso) en ese fin de semana de octubre. De forma apenas natural, el tema fue la excusa perfecta para incluir algunos de los girasoles creados por el genial van Gogh, y dejar hacia el final al autor mismo (una pintura de P. Gauguin en este caso). Al igual que en Spanish Fandango me gustó los contrastes que obtenía al incluir pinturas de paisajes, una especie de respiro para los remates finales.

¡Y ya! De esa forma conclui este primer recital, y digo primero porque la idea y el concepto me gustaron. Por enden, vienen nuevos proyectos y futuras entradas de las que ya iré hablando. Una es jazzistica (próxima entrada) y la otra si es de largo aliento, si bien la meta es lograrla este 2018 (tiene que ser así, ¡si no se pierde gracia!)

Por ahora los invito a que se echen una pasada por mi página de Youtube (German David Patarroyo...lo admito, no es el nombre más original) y mi cuenta de Instagram @banjo.odyssey (esta si más original)



¡El primero de muchos recitales!  

sábado, 15 de agosto de 2015

Sopa de vídeos

Una entrada que tenía en mora de un tiempo para acá era la de contar lo que hay detrás de colgar por Youtube un caspero de los que esté tocando en el momento. Si bien, muchos de esos vídeos tenían una calidad de imagen y sonido que dejaban mucho que desear (lo de la interpretación, lo sabrán perdonar aún por lo buñuelo tocando jeje), creo que han cumplido la finalidad de registrar mi proceso de aprendizaje al irme o bien enfrentando a temas más complejos de interpretar, o simplemente probando temas que tenía curiosidad por aprender a tocar. Igualmente, ha sido una bonita oportunidad de mostrar la evolución de los banjos que he tenido y porque no, también de probar los temas en distintos contextos de lugar (las llamadas Banjo sessions) y presentaciones un poco más interactivas. Este último punto lo tengo un poco en mora, porqué si!!, los vídeos así como están, prueban un poco la paciencia  de aquel con desparche que escuche los temas. Mi punto de vista es que eso es subjetivo ya que, el que realmente se topa con un vídeo de un loco tocando el banjo, de por si ya tiene algo de curiosidad por la sonoridad del instrumento. Lo que si creo es que no por eso, todos mis vídeos a futuro deben seguir el mismo modelo: fondo negro presentando + el tema + foto casual + agradecimientos y publicidad. Estoy trabajando en ideas para los vídeos que se vienen, palabra!!. Por ahora solo adelanto que se tratarán de un tema movido del libro de Bradbury y el otro es un tema que vengo trabajando desde hace dos años pero con el que creo que vale la pena ya arriesgarse. También hay un tema de música clásica en el horno, pero a ese si le falta un poco...ya les contaré.

Por ahora entremos en materia...


Los vídeos de Barichara empezaron de esta forma...para ser el primer intento del tema en vídeo, la cosa no salió mal...chiripa que llaman jeje.

Hace un rato, aprovechando una ida a Barichara y teniendo a mi disposición una bella asistente de cámara (guiño guiño jeje) decidí que era hora de sacar a la luz, dos temas del tutorial de Bradbury. Obviamente como son temas del principio del libro, no son nada memorables musicalmente hablando, pero era también la oportunidad de probar en campo dos cosas: 1) la grabadora con la que he registrado los últimos temas (el último había sido Old Virginia) y 2) dejar en vídeo una versión mejorada de un tema muy bonito y que me gusta a pesar de su sencillez; Spanish Fandango. Para los que hayan tenido oportunidad de ver ese vídeo, lo colgué con el título de Banjo Sessions (Tota Lake) el año pasado, pero dió la casualidad que tuve un acompañamiento perruno a través de todo el tema. También quise grabar una versión más pulida de Sunflower Dance, pero en ese si me equivoqué mucho.

Bueno, en que consiste esta entrada entonces?!! La idea es ilustrarles en una serie de vídeos cortos lo que suele pasar cuando grabo un tema nuevo: muchos errores, desconcentraciones iniciales, una que otra madreada (jaja bueno, en estos no tanto: la cosa estuvo muy familiar) y muecas chistosas...resumidas cuentas, cagadas!! jeje. Es algo muy curioso. Es solo sentir que me estoy grabando y me pongo terriblemente nervioso. La ventaja es que ahora con mi vídeo-grabadora (una Zoom), puedo dejar corriendo el vídeo y tengo el chance de irme calmando o no con el tiempo. Cuando antes grababa directamente con el computador era un poco irritante porque tenía que estarme moviendo para empezar a grabar y eso de entrada me ponía más nervioso jeje. De igual forma, el proceso de selección de la interpretación es el mismo: de entrada no hay interpretación perfecta!, y por lo general de tres tomas donde toco el tema de pies a cabeza, escojo la menos fea para editar en Windows Movie Maker. La edición es más bien sencilla y me baso en los vídeos de Rob Mackillop. Desde la primera vez que los vi me parecieron muy sobrios y elegantes. De nuevo, como comentaba al principio, la sobriedad de mis vídeos puede ser muy alta y aburrir de muerte, pero yo creo que es un proceso así como con el banjo y gradualmente iré probando cosas nuevas. Hay un detalle que voy a empezar a explorar es el grabar mis sesiones de práctica para que vean en que consiste, y porque no, sirvan de ayuda para el que esté interesado.

Por ahora veamos bloopers!!


De como un error se mecaniza y se mecaniza de paso el mal genio jaja...con Uds. Daily Double de Frank Bradbury.




De como una buena interpretación se merma tras un error...es curioso, esta versión fallida terminó sonando a mi criterio,  mejor que la versión que terminé colgando en vídeo...pasa a a veces. El tema tradicional Spanish Fandango.


De lo fortuito que es grabar con gente alrededor, nuevamente de mecanizar errores y finalmente cagarla en los últimos dos compases jaja...con Uds, el casi de Suflower Dance de Vess Ossman.


Y cómo en los programas de cocina, este es el plato ya listo para degustar, disfruten!

domingo, 20 de julio de 2014

Crear


Ya se volvió una especie de muletilla el escribir "hace un buen tiempo que no escribía una entrada..", pero supongo que eso parte de la dinámica de administrar un blog. A veces no se dispone de suficiente tiempo para trabajar una idea (créame amigo lector, hay varias en capilla), y es en parte cierto ya que el equipo donde escribo estas notas, también es el de mi trabajo así que el dilema trabajo-banjo hace una nueva aparición. En parte, el silencio de estas semanas obedeció a un muy largo viaje a Europa, lo cual me tuvo centrado en otras vivencias y experiencias..de eso ya sabré contar algunas cosas pronto.

Sin embargo, como suele pasar con algunas de mis entradas la forma que llego a ellas es en parte fortuita. Buscando el impulso para escribir sobre lo vivido en el viaje o también sobre "cierto amigo" que llego a la casa (ya sabrán!), apareció ayer en un taller, un tema que siempre me ha llamado la atención y al que he tratado de abordar de distintas formas con moderado éxito: la creatividad en la música. Es inevitable pensar en la música como un arte (de muchos, claro) que tiene la particular relevancia de despertar sentimientos, recuerdos, etc a través de una experiencia sensorial como la audición (guau!! que descubrimiento ja). Sin embargo, desde el punto de vista del músico y el melómano creo que se alcanza un punto en el que se adentra la increíble capacidad de racionamiento del humano (suena raro la echada de flores con las burradas que se andan haciendo ahorita en Medio Oriente y Ucrania...el apunte político). En si, despedazamos la música, la desarmamos a expensas de lo que nos gusta (un estribillo, una frase, el intro, etc) y al principio sin pensarlo y al el tiempo con experiencia, buscamos replicar esa experiencia o en su defecto encontramos la forma de emular esos sentimientos a través de nuestras propias herramientas...ahí es cuando surge la verdadera dimensión de la composición (creo yo) y se siguen expandiendo los limites de la música.

¿Para que toda esta carreta, entonces? Porque en este proceso banjero siempre me ha parecido llamativo el hecho de que en mis etapas más tempranas de aprendizaje "(la prehistoria banjera"), el proceso creativo era por así decirlo activo y accidental. Por poner un ejemplo (si bien les comparto, todos los vídeos), el último "estudio pequeño para banjo" (Los caídos, tramador el nombre ja) surgió de un pequeño espacio de desparche mientras practicaba una ejercicio en Am de uno de los tutoriales que más me gustan...estaba haciendo lo que NO se debería hacer practicando: hablando con mi papá en la sala mientras esperábamos el almuerzo del domingo y el veía un partido!. Pero aún así, ahí salio esa idea y desde el momento que escuche los primeros dos compases que se me ocurrieron, pensé "severo!, pinta vacana esa idea". Y así fue, sin temor a equivocarme creo que es lo más bonito y mejor armado "musicalmente" que he compuesto en mi carrera como "compositor" jeje. Es más; hace mucho tiempo no miraba el vídeo y me sigue pareciendo interesante como idea a pesar de los errores en el tempo (fue hace ya casi dos años!). Lo otro curioso es que hace unos días también comprobé una premisa muy común en la composición y es que inevitablemente se repiten ideas o conceptos de otros temas que a su vez han usado (suena feo, fusilar jaja) ideas de otros temas previos. Para "Los Caídos" es posible hacer un paralelo con el tema central de Game of Thrones del compositor alemán-iraní Ramin Djawadi. Obviamente, mis conocimientos no se prestan para haber "simulado" el tema a conciencia si no que fue algo más subconsciente. Dio la casualidad, que en esas semanas había escuchado una versión en banjo de ese tema y que me había gustado mucho (comparto el vídeo de Mike Moss que fue el que escuché primero). Actualmente, del tema hay un montón de versiones en banjo así que los invito a que las miren por Internet. He ahí entonces, como de un intro pequeño y un ejercicio practicado aleatoriamente salió el hasta ahora mi magnum opus.


Estudio pequeño para banjo 1 "Carrera al panal"


Estudios pequeños para banjo 2 y 3 "Codicia", "Cabalgando en G"


Estudio pequeño para banjo 4 "Noche nublada"


Estudio pequeño para banjo 5 "La Distancia"




Estudio pequeño para banjo 6 "Los Caídos"


Esta era la idea original...¿correctamente interpretada? La verdad hay cosas que aún no las siento funcionales.


La versión del banjista Mike Moss

Cuando pongo todo esto en perspectiva; los otros estudios previos digamos que tuvieron un proceso más normal de generación: pensé en un concepto a trabajar (una progresión de acordes, una tonalidad, un arpegio) y partí de ahí hacia un tema, respetando las normas y procedimientos de composición que conocía en ese punto (métrica, funciones de los acordes, etc) y pues sentido común (lo que esta mal armado, suena muy feo!). El rollo es que desde "Los Caídos" he sido incapaz de desarrollar una nueva idea, teniendo probablemente el triple de herramientas y conceptos que en esa época. No sin algo de quebraderos de cabeza, mis conceptos de armonía han mejorado mucho y ciertamente mi oído y métrica han mejorado (creo!!).  La explicación que suelo darle a esa "inercia" creativa creo que obedece a la forma tan analítica que suelo ver la música, producto a su vez de mi formación académica tan ñoña jaja. Lejos de abrirme las puertas a la composición más variopinta y chiflada, el tener tantos conceptos en la cabeza me ha llenado de aprensiones hacia los recursos que ahora tengo..."esa nota no, porque no suena bien en esa tonalidad, etc" pero realmente no estoy escuchando!! he ahí el rollo y esa es el nuevo reto con esta parte de componer: romper esos miedos y componer a gusto y satisfacción de lo que yo esté sintiendo en ese momento y utilizar estos nuevos conocimientos para potenciar y enriquecer la pieza...de nuevo, una idea para nada nueva en un músico pero algo que suele olvidarse en este, el arte más bonito que hay.

Pronto, nuevos estudios pequeños!!

domingo, 4 de mayo de 2014

En el diván

En todo proceso de aprendizaje siempre he pensado que las analogías afloran o para darnos moral o para atormentarnos dependiendo de qué lado de la cama nos hayamos levantado al momento de recurrir a ellas. Igualmente, son una buena forma de justificar una ida al siquiatra, tomar un par de polas o mirar un paisaje de forma pensativa. Todas estas opciones de una forma u otra han aparecido en estos días de conciertos (no míos, claro jaja), viajes, vídeos y montones de horas de práctica, las cuales a su vez me llevaron a esta entrada “autobiográfica”.


Este viene siendo el último vídeo que he grabado en esta mal llamada era de los vídeos. Por ahora seguiré concentrado en otros aspectos ya en la era de la técnica.

Juemadre, que si es fregado aprender a tocar!!! Es un proceso que a veces uno siente que es tan jodidamente ingrato; como si la tenacidad, la constancia, la paciencia fueran solo palabras bonitas que adornan un diccionario y hacen sentir más inteligentes a las personas que se pavonean al decirlas o sentirlas. Es un proceso de dos caras: la jodida y la re-jodida!. Hablemos de la jodida entonces…en estos días he tenido la buena fortuna de asistir a muchos conciertos y escuchar y ver lo increíblemente genial que es transmitir emociones desde la música (es que hasta la mala lo hace!). Todo se ve simple, al alcance de la mano: las progresiones en los acordes, la improvisación, el acompañamiento, la digitación, etc. etc., pero que lo siento a años luz, a cientos de kilómetros dentro de la tierra, literalmente a veinte mil leguas de viaje submarino como con Verne. Y eso es increíblemente frustrante, atortolante, arrollador, una suerte de impotencia que te sobrecoge y solo te suelta para volverte a aporrear. El ver músicos talentosos, virtuosos, decididos (o todas estas al tiempo) que pasen junto a mí y me vean haciendo escalas, repitiendo ejercicios de digitación, tratando de sacar a oído tres pinches notas seguidas de una melodía es una cosa jodidamente difícil de explicar; y es ahí donde vienen las benditas analogías jeje: es como ver un grupo de atletas que entrenan para un torneo de triatlón mientras el culigado cubierto de bloqueador solar (adivinen quien) juega con tres cubos para arena porque le tiene miedo a las olas. El niño juega, feliz de su ignorancia, mientras los adultos de vez en cuando lo miran de reojo con condescendencia y porque no, lástima. Es el andar desprevenido por el parque del anciano cacreto al que le dio por hacerlo cuando toda su vida se la pasó metido en una oficina de contadores, mientras a su lado pasa nuevamente el grupo de atletas (que cosas, los mismos del triatlón) con paso firme, seguros de que solo con trabajo duro han llegado al nivel que tienen. Después de todo, que gracia tiene hacer algo, si no se puede dar ya el máximo, dicen ellos. Ahí es entonces cuando llego a preguntarme (ja!, seguro que a algún desprevenido leyendo esto le ha pasado): ¿realmente vale la pena lo que estoy haciendo?, ¿voy a algún lado con el banjo? (cambiando el instrumento y/o actividad). Es inevitable pensar que empecé tarde con esta goma, que tal vez los años (y los dedos) no me alcancen para tocar todo lo que quisiera con el banjo. Es inevitable a veces sentir esto como un esfuerzo ridículo, ingenuo, tonto, vano al final de todo. Dominar un instrumento es algo que definitivamente te toma toda la vida y no hay garantía de lograrlo. Entonces surgen más preguntas ¿Por qué me dio por tocar algo que no toca nadie? ¿Si hubiera alguien, realmente daría la talla? ¿Será que con otro instrumento si podría hacerlo?. 

En fin son muchas preguntas. Mirar a veces la postura tan horrible de la mano izquierda es más doloroso que el malestar físico que pudiera aparecer por tensión. Tal vez es doloroso porque es algo que está ahí como una carga diciéndote “chambón, machaco, porque no es capaz de hacerlo como los otros”. El niño ingenuo, el viejo cacreto, el príncipe idiota, el invidente urgido de lazarillo, etc. etc., las sensaciones lo amodorran a uno y se entra a mirar todo en perspectiva. Es cierto, ya quedo atrás la primera “era” del banjo: la era de la ingenuidad; aquella donde no sabía que la quinta cuerda se afinaba una octava más arriba que la tercera, aquella donde los dedos se cansaban “misteriosamente” después de haber pulsado las cuerdas por 30 minutos como si se estuviera colgado de un precipicio, aquella donde la palabra intervalo generaba física vergüenza por la ignorancia, aquella donde poder leer y tocar de una partitura la melodía (medianamente bien) me mandaba a la cama con una sonrisa de oreja a oreja. Hace poco más de un año, sin saberlo llegue a lo que denomino la era de los vídeos; aquella donde tocaba o al menos trataba y me cansaba al poco tiempo, todo lo que se atravesara a mi paso o se me antojara…fue la era de los temas populares, los ejercicios, temas propios y geniales del banjo clásico e incluso, mis primeras y únicas composiciones. Fue la era donde los dedos querían ir cada vez más rápido, donde aparecieron las figuras rítmicas (tresillos, sincopas, tímidamente las figuras con semicorcheas), donde empecé a perder el miedo y sobre todo ese sentido bobo de la vergüenza y me anime a compartir mis locuras banjeras. Ahora que pienso en perspectiva su punto más alto estuvo en algún momento entre el concierto en Barcelona y los primeros vídeos en Firavitoba.


Cuando aún eran pocos los libros de la banjoteca.

En ese punto fue que sin haberla buscado (tal vez por ignorancia), llegue y estaré en la era de la técnica, donde TODO lo empecé a ver con una perspectiva distinta, tal vez ya tarde quien sabe, pero es la que me ha llevado a escribir estas no tan breves líneas. El profesor más despiadado que puede haber en este aprendizaje es uno mismo, ya que resaltar los dedos en posturas inadecuadas, comprobar que el oído aún dista de reconocer mucho, recalcar que necesitas practicar ya, ya y ya!! es función de ese maestro nazi llamado German. Es entonces el alumno German el que se abate cuando siente que no va para ningún lado, que todo el esfuerzo de estos años no pareciera dar frutos, que los problemas ya impuestos no se resolverán nunca, que este asunto de respeto y admiración con el banjo no se podrá alcanzar jamás…en fin, que nada es más fácil y práctico que echar todo a la mierda y dedicarse a lo poco que se aprendió en la vida…

¿Saben que es lo curioso?, que como contaba al principio, todo esto era la parte jodida del asunto. Lo re-jodido de la condición humana es que a veces por más que te aplastan, te humillan, te atacan, te menosprecian, nos mantenemos a flote y peleamos a veces con una terquedad que ya es instintiva, irracional. Lo re-jodido es que a pesar de que vea con admiración, porque no envidia y ambición a alguien haciendo un solo, improvisando, componiendo música; es que solo quiera practicar como una bestia no importa lo que salga. No me importa entonces que le pueda parecer ridículo a la gente la locura de aprender a tocar un banjo a mi edad (cierto), no me importa que a veces los dedos, la cabeza, el oído (que se yo) no me respondan de la forma que quisiera (cierto), no me importa que lleve ya tantos años esforzándome y aun aparentemente no haga mayor cosa (cierto?). Lo que si me importa es que haber tomado este camino de insuperables obstáculos es probablemente la decisión que mayores alegrías me ha traído la vida. Esa es la lección con la que siempre me levanta el maestro nazi después de zarandearme. Por esto, y otras razones que se me escapan en estos momentos, es que seguiré luchando por ser el banjista que quiero ser, hasta que unos dedos artríticos y chuecos me digan no más y…me dedique de lleno a componer para mi amado instrumento jeje. La vida es eso, sacrificio, alegrías, constancia, amar, coraje y porque no, un nuevo sinónimo: banjear.


Con este vídeo de Rob Mackillop se podría decir que empezó oficialmente mi recorrer banjero. Gracias este ejercicio corto fue que pensé “eso es lo que quiero hacer con el banjo”…de eso, ya más de 3 años.

sábado, 22 de febrero de 2014

Echando memoria

Este fin de semana que pasó, estuve visitando a mis papás en Firavitoba, Boyacá (Amigo lector, más de Firavitoba puede consultarlo en el todopoderoso wikipedia). Fira, como cariñosamente lo suelen llamar, fue sinónimo de vacaciones en mi niñez. Por lo menos uno o dos veces al año solíamos ir a visitar a mi abuela y de paso reunirnos por el lado de la familia de mi papá. Ese viaje sin lugar a dudas era una experiencia mágica ya que sacudía todo lo que hacia parte de mi rutina. Una vez pasábamos de Arcabuco por carretera era como entrar a otro mundo. Y como no, la vegetación cambiaba drásticamente a partir de ese punto, hacia más frío claro, y en mi mente salían a flote la cancioncilla de este programa de televisión Paz Verde, al igual que los especiales naturales que daban por la "perubólica" ("Especiales Panamericana").



Jaja como me gustaba ese programa!!...esta canción y el tema que ponían (el de Jurassic Park) en los paisajes, bueno y en cualquier cosa medio emotiva, eran inolvidables. Para el amigo melómano: el intro es el principio de la canción That´s what I like de Jive Bunny and the Mastermixers.

Fira, es probablemente uno de los sitios más tranquilos y sencillos en los que he estado, y son incontables los recuerdos bonitos que tengo de esa época. Por tal razón, me pareció el lugar ideal para empezar toda una "saga" de vídeos banjeros en el campo, y bueno, una excusa nueva para armar paseo. Decidí probar un total de tres temas: el quemadísimo Electric Dance y dos nuevos. La razón del primero fue la misma que la vez de Barcelona; es el primer tema que me aprendí y ya producto de tanta "sangre" en la practica, sale relativamente bien. Los otros dos temas, ya son harina de otro costal: Armanda Schottische es creo el cuarto tema que ya medio saco del tutorial de J.E. Agnew...ese libro es sencillamente genial y seguiré trabajando con el. El tiempo, la interpretación...ehhh bueno, hay que mejorar lo se, pero pues de todo, de eso se trata de este camino (y las boleteadas por youtube jeje); de mejorar y mejorar con la practica y el entusiasmo.

El tema final fue compuesto por el gran banjista inglés Joe Morley. A Banjo Oddity fue uno de esos temas que me gustaron casi de inmediato cuando lo escuche (para varia en un vídeo de Rob Mackillop) y después de algunas dudas de parte mía, hacia noviembre del año pasado, sentí que era hora de enfrentarlo. Como con Sunflower Dance y el otro tema de Joe Morley que he intentado sin mucho éxito (Clematis Waltz), me demando tiempo y lágrimas sacarlo adelante. A pesar de eso, es genial percibir que la curva de aprendizaje le permite a uno ya alcanzar en menor tiempo cada nuevo tema que sale. Sin temor a equivocarme, ahora si siento que he pasado el escalón de principiante y ahora ando en el nivel de dragoneante jeje...toda será cosa de constancia. Respecto a los vídeos (se le tiene hasta el blooper en el último vídeo jeje): hacia un frío horrible porque los vinimos a grabar a eso de las 5 de la tarde. Mala idea!! tenía los dedos completamente tullidos!.

Vendrán nuevos retos y como no, nuevas sesiones en mi amada Fira!.






lunes, 14 de octubre de 2013

Un año de historias


Por tanto corre-corre de trabajo y la "gira" europea dejé pasar una fecha que esperaba con mucho entusiasmo desde hace unos meses. Es sencillamente genial el saber que en septiembre del año pasado empezaron esta suerte de crónicas-historias-notas breves. Aunque al principio tenía mis dudas respecto a la constancia que podía desarrollar o no al escribir, yo creo que el blog me ha servido para las dos cosas que buscaba: una forma de documentar y compartir mi proceso como banjista (saben, es una forma agradable de hacer catarsis) y; generar otro espacio en español para temas relacionados con el banjo. 


Para el concierto de aniversario había contemplado tocar los temas en los que me sentía cómodo y que a la larga fueron los que toqué en Barcelona. Al final me incliné por tres temas cortos de los tutoriales de WM.C Stahl y H.J. Ellis, los cuales venía practicando desde mediados de junio.

Inicialmente había concebido este blog como un espacio netamente en inglés, de ahí el titulo. Pero casi a mismo tiempo me pareció injusto con la tierra de donde vengo y le dí más importancia al español (excusa para la publicidad engañosa con el título, no! jaja). Por ende también el título refleja lo ambiguo que es este espacio...o sea ni chicha ni limonada jaja. Pero bueno! eso funciona bien para este caso ya que a la larga de eso se trata el concepto loco de "banjo andino"; de traspasar las barreras que muchas veces nos amarran como individuos y porque no como músicos (guiño, guiño).

Para terminar, comparto apartes de una entrevista que leí este fin de semana sobre Paco de Lucía y su concierto de estos días en Medellín y Colombia (http://m.eltiempo.com/entretenimiento/musica/la-guitarra-es-una-desagradecida-paco-de-lucia-/13117552/1/home). Es muy curioso ver como los puntos de vista en el aprendizaje musical coincidir sin importar del nivel o el instrumento que se toqué. Vendrá más practica y por supuesto montones de historias!.

“Es que es un instrumento muy difícil y desagradecido. Tú le dedicas horas y horas, y luego te subes a un escenario, estás perfectamente de manos y ¡tocas como una mierda! Entonces le dices ‘Oye, ¿por qué me haces esto, si te he dedicado una semana, tocando ocho horas diarias, por qué?’ –sostiene De Lucía–. A veces, depende hasta de una mosca que pase volando y te desconcentra. O algo en el teatro de pronto te hace tocar muy mal. O al revés, estás mal y tocas muy bien... No la controlas. Es lo que más se parece a una mujer de todos los instrumentos que hay. Cuando crees que la tienes agarrada por el cuello ¡qué va! eso es un espejismo, es mentira” 






domingo, 4 de agosto de 2013

Nuevo mes, nuevos retos


El día de ayer pude acabar (en una forma medianamente aceptable, claro) un tema que venía trabajando desde antes de mi viaje a campo. De todos los métodos de banjo con los que he trabajado el de J.E. Agnew es con el que mayores frutos he obtenido, probablemente por lo "básico" de los temas...



Después del enésimo intento fui capaz de terminar el tema sin errores groseros. A parte de la grandísima presión que me genera aún el sentirme grabado hay un detalle muy molesto cuando practico...hacerlo sin ventilador en mi cuarto es imposible!

Independiente de ese detalle, el acabar estos temas cada cierto tiempo después de mucha práctica es un gran aliciente para mí y como con este blog, los vídeo me permiten registrar mi progreso con el banjo. Como siempre hay muchos detalles por corregir y soluciones que implantar o inventar pero no es nada que el tiempo no pueda vencer...jajaja creo. 

Por ahora se avecina un reto bien particular en mi camino banjístico: el primer por así llamarlo "recital". Resulta que a comienzos de septiembre estaré en un congreso en Barcelona y parte del encanto que tenía este evento precisamente era la posibilidad de mostrar habilidades musicales (http://www.icp2013.cat/)...resumidas cuentas, un evento de académicos de alto nivel (jaja los de allá claro) que tienen como gusto la música. ¿Podía pedir acaso otra combinación más divertida? Tengo entonces cabida para llevar mi querido banjo y mostrarles algo de lo que se ha venido aprendiendo. Por ende estoy empezando a practicar la secuencia de los temas que tocaría. Para que se hagan una idea de como sonaría la cosa, el orden es el siguiente y lo pueden chismosear en youtube: Electric Dance, Bijou Waltz, Crescent Polka y Sunflower Dance. Tengo con "matrícula condicional" el tema de Shostakovich que ya aprendí, básicamente porque aún es susceptible de una des-concentración fea...después de todo la posible audiencia podría llegar a las 500 personas!!! Jaja ¿quien dijo miedo?!!


Algo para inspirarme...el día de hoy me topé con un nuevo vídeo de Rob Mackillop el cual después de todo parece que no se retira del banjo. Para variar blogger no me quiso mostrar el vídeo al que me refiero, pero con esta versión de hace unos meses bastará. Ya llegaré a ese nivel con trabajo!.


sábado, 3 de agosto de 2013

Volver y volver


Ya se veía el cardo pasar por el blog de tanto tiempo sin escribir algo. Fueron unas semanas de locos las de mitad de junio y julio ya que estuve por fuera de la ciudad y sin ningún chance de practicar. Haciendo cuentas no duraba tanto tiempo sin tocar desde finales de 2011. En esa época el dejar de tocar si bien era traumático no demandaba mucho esfuerzo la recuperación. Sin embargo, otra cosa muy distinta fue el retomar ahora que volví. Antes de viajar había logrado terminar dos nuevos valses y en un tempo (140) relativamente rápido al comparar con temas anteriores...comparto vídeo. Usualmente tengo esa maña de publicar un vídeo antes de viajar y de igual manera tenía el presentimiento de que no iba a retomar el banjo tan rápido.


"Bijou Waltz" es el segundo tema que logro terminar del tutorial de W.M.C Stahl, del cual ya tengo en remojo una polca corta. "Student Waltz" es el segundo de 5 temas de un pequeño folleto de A.J. Weidt.  En dias pasados había logrado terminar el primero de esos temas.

Metiendo melodrama al asunto andaba lleno de motivaciones ya que estaba trabajando en al menos 6 temas al tiempo (dos polcas, una marcha, un tema de Joplin, un valse y dos piezas de música clásica). Dicho de otra forma estaba en modalidad lancera "bruto pero decidido" jaja. Volver fue muy duro los primeros días porque NADA salía bien...los ejercicios, los temas, las digitación, en fin. Supongo que en la medida que se aprende también aumentan las expectativas y la exigencia, de ahí que fueran momentos muy frustrantes los de finales de julio. De igual forma, un ejercicio muy curioso me dio algo de moral para empezar otra vez: estuve viendo todos los vídeos que he colgado por youtube desde abril de 2012. Es muy emocionante ver como de empezar con experimentos ahí de a poco me le estoy enfrentando a temas más complejos. Lo que si no ha cambiado es la calidad del sonido-vídeo jaja...ya creo que es hora de hacer esa inversión también.

Ahora que el tiempo ha pasado un poco y la rutina de practica ha vuelto progresivamente veo las cosas con un poco más de perspectiva y tranquilidad por lo que ahora no deja de sorprenderme lo poco que valoraba la labor de un músico. Ciertamente uno es consciente que para despertar sentimientos a través de la música se requiere de algo especial  y único pero eso no conlleva la palabra "instantáneo" como adjunto. Llegar al nivel que ellos tienen demanda mucho tiempo y sacrificio y a veces por comodidad uno no ve esas cosas. Cada vez que recuerdo como me sentí el primer día que retome el banjo, se me viene a la cabeza el hecho de que Julian Bream retomó la guitarra después de una grave lesión que lo dejo incapacitado un buen rato. ¿Como diablos hizo para retomar el nivel que tiene??! TRABAJO!!! Eso es lo curioso de emprender este camino musical cuando no se dispone de alguien que te lleve de la mano..pero ojo! no lo veo ya como una queja, es más es una especie de reto personal. Lo que si es cierto entonces es que la pasión y el cariño por el instrumento son eternos pero las habilidades se construyen a cada momento. A practicar!!


El día que pueda medianamente intentar este estudio de Tárrega, me mando a levantar un monumento con ofrendas de cuerdas y flores jeje.

sábado, 6 de abril de 2013

My Ladie Laudians Lilt (Skene)




Y bueno, los temas llegaron más rápido de lo que se pensaba jeje. En realidad en la semana previa a mi viaje a Bogotá, se presento la coincidencia de tener listos dos temas que trabajaba por separado. De Odetta Waltz ya saben por la entrada previa. En el caso de "My Ladie Laudians Lilt" se trata de otro tema del libro de Rob Mackillop "25 Tunes from 17th-Century Scottish Lute Manuscripts arranged for Tenor Banjo in Fiddle Tuning (GDAE) Volume One". Si bien, Rob preparó los temas para otro tipo de afinación, mi nivel banjero (ja!) fue lo suficientemente decente para probar este tema que por cierto es muy bonito. Por youtube pueden dar con versiones en laúd y/o guitarra barroca (creo) de este tema.

Hace un tiempo había probado otro tema del libro (pueden escarbar en mi cuenta de youtube y dan con él), así que espero probar otro en el futuro cercano...cuando lo tenga listo lo roto jeje. Por ahora, espero que les guste tanto como a mí esta humilde versión , y si sienten curiosidad por el libro, lo pueden encontrar en digital en la página web de Rob (http://www.classicbanjorm.com/).

Ahí vamos a lo banjo

Para variar estuve marginado del blog un buen tiempo. De la misma forma, eso no quiso decir que el banjo hubiera estado guardado en el baúl. En realidad fueron días de viaje jeje y puedo ya decir que este es el banjo más viajero de Colombia. Practicar en Bogotá fue algo sumamente algo agradable ya que uno no se siente agobiado por el calor...en estos momentos que escribo está haciendo un calor infernal en Bucaramanga.



Precisamente antes de viajar a Bogotá tuve oportunidad de grabar una versión más o menos cómoda de un tema que venía practicando desde comienzos de este año creo. Se trata de un nuevo tema del tutorial de banjo de J.E. Agnew. Este libro, como los otros métodos me han servido muchísimo para mejorar el nivel que tenía hace ya un año!. Si bien el tema se veía simple en el papel, me dio mucha lidia el final de la segunda parte debido a que tocar ese Fa#  fue y sigue siendo un quebradero!. Afortunadamente, todo es cuestión de trabajo y paciencia y me da mucha alegría ver que este es ya mi cuarto tema que completo de este manual. Ahora estoy trabajando en un nuevo ejercicio del libro y una vez lo domino pasaré a un nuevo tema....otra polka jeje.

Pronto, más temas e historias!

domingo, 23 de diciembre de 2012

Especial navideño



Como todo "músico" popular que se respete, tenía que hacerse el especial navideño jeje. En realidad en días pasados, colgué por youtube un tema navideño muy bonito que hizo famoso Elvis (de aquí a mañana lo comparto acá).  Que se puede decir de "O Tannemabum" y de "Stille Nacht, heilige Nacht"?...bueno que son increíblemente populares y se escuchan hasta el cansancio en este mes. A pesar de esto, son temas que son muy bonitos y fáciles de escuchar y tocar. De tal forma, que fue la excusa perfecta para empezar los especiales navideños en este blog. Como mencionaba por youtube, también pude aprenderme "El Tamborilero" (The little drummer boy), pero no me gustó como me suena, así que decidí darme un año de entrenamiento (a lo monje shaolin). El otro año vendrán los temas navideños de estas latitudes, así que por ahora no queda más que desearles una muy feliz navidad!.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Parlez moi d'amour (Lenoir)



Uno de los aspectos más gratificantes de el aprendizaje con el banjo, es percibir que con mucha práctica (repito, mucha!), ya se pueden intentar temas o canciones que sean del agrado de uno. Una de tantas es las canción francesa Parlez moi d'amour escrita por Jean Lenoir y de fácil reconocimiento con la voz de Lucienne Boyer. La primera vez que lo escuché fue en una película de Jean Claude van Damme (Legionarie) e inevitablemente lo fui escuchando en películas que trataban sobre París o en general sobre los años 30-40. Este tema e incontables cantados por Edith Piaf me gustan mucho y me hacen sentir en esa época  Dado que mi querido banjo tuvo su época dorada un poco antes, era inevitable que llegara el momento en que quisiera tocar alguno de esos temas. Me demandó mucho esfuerzo pero me alegra mucho haberlo conseguido al menos sin errores muy groseros. Probablemente vendrán muchos más de la chanson francaise pero por ahora espero sea de su agrado.

Si quieren escuchar versiones de ese tema les recomiendo los vídeos de Les chauds lapins ("the hot rabbits") y el de la banda sonora de Midnight in Paris.

domingo, 28 de octubre de 2012

Petite etude for banjo 1 (A race to the honeycomb)



Como ya he mencionado antes, los "estudios" se han convertido en un proceso muy interesante, ya que me permite medir mi aprendizaje y porqué no, ayudar a uno que otro banjista en problemas. Hasta el momento van seis estudios que con cierto grado de éxito me han gustado. Me gustaría hablar sobre el primero ya que el origen de cada estudio ha tenido su historia. Fue más o  menos por abril, cuando en una sesión de práctica comencé a jugar con algunos acordes con los que no estaba muy familiarizado (bueno, aún lo sigo), y casi por accidente surgió esa melodía. En algo me recordó a una abeja y pues creo que buscaba con la progresión de acordes, el mostrar que se acercaba al final del trabajo diario en busca de miel. Montar el ejercicio no fue sencillo, ya que me tensiono aun demasiado pulsando varias cuerdas al tiempo, así que este video está lejos de ser perfecto. Por si quieren ver la partitura, esta se encuentra en la librería digital del website banjo.hangout. Casi todos los estudios están allí.

En próximas oportunidades, cuento como surgieron los otros cinco! 

sábado, 1 de septiembre de 2012

Ejercicio 1 para banjo de Emile Grimshaw




Por el momento, esta viene siendo la única "prueba" virtual de que la cosa ahí va más o menos. Este video se grabó a mediados de abril y si bien es un ejercicio corto y "facil" (para el que sabe...) ha sido muy bueno percibir como se ha mejorado en la coordinación. En unos próximos días compartiré una nueva versión de ese ejercicio, así como el origen del interés en ese estilo de tocar: el banjo clásico...