Hace ya unos meses que venía cavilando esta entrada, pero en parte el trabajo, y en parte algo que referiré al final, tuvieron represado esto que quería contar.
La historia es corta, y empieza en abril, cuando finalmente tuve el banjo conmigo. Haciendo cuentas, creo que desde mediados de noviembre, no había tenido oportunidad de practicar, y pues esas ausencias se sienten en los dedos y en la autoestima (esta en particular aún se sigue manifestando). De modo que para motivar un poco la cabeza, y dejar de lado la certeza de que se venían un buen par de meses en soledad, o bueno, en esta nueva normalidad que te dice "sal", pero al mismo tiempo te confina, busqué un reto que me devolviera algo del nivel perdido con el banjo...
Recurrí entonces a uno de los retos más comunes en redes, el de compartir contenido de la práctica durante 100 días seguidos. Y la experiencia fue divertida, a pesar de ciertos matices, y por increíble que parezca logré hacer muchas cosas que no sospechaba: terminar finalmente los ejercicios para la mano derecha del libro How to excel on the banjo (hay un par muy bonitos), grabar vídeos de temas olvidados, y jugar un poco con la edición para colgar nuevos vídeos de mi canal de Youtube, los cuales comparto abajo
Este terminó siendo un medio re-frito. No todos los ejercicios de esta parte del libro me gustan (suele pasar con los estudios), pero en general estos son mis favoritos...Tengo pendiente el repetir esta experiencia con los ejercicios aprendidos de la parte 2
La recepción de este vídeo fue una auténtica sorpresa, considerando los rendimientos de vídeos previos en mi canal jajaja. El tutorial de Frank Bradbury tiene un par de temas que creo grabaré de esta forma...
Y hablando de rendimientos normales...Creo que es de los videos que al menos en edición, me sentí más orgulloso, y curiosamente su recepción fue menos que tibia jajaja. En fin, el algoritmo y una interpretación más que promedio no ayudan jajaja
Ahora, lo que terminó siendo curioso de este reto es que sin querer (o tal vez queriéndolo) se convirtió en una especie de registro, de un control psicológico, donde al menos en todos los días consigné mis estados de ánimo con los vídeos, o haciendo muecas, en un intento más que desesperado, pero loable, de mantenerme sano, de tener algo de paz mental. Y en teoría funcionó, o funcionaba, y pese a la enorme presión (más de lo que mis agoreros calculos preveían) por sentirme tan aislado, tan isolado, los días pasaron y finalmente llegué a la foto final, y a un cierto descanso...
Y descansé, y quedé inmerso en una neblina de lo que aún no logro salir, en un silencio que me resulta acogedor, familiar, porque sigo igual de aislado, isolado, en monólogos de un naúfrago...Pero, de ese mutismo tendré que salir en algún momento, porque queda tanto por contar, por experimentar... Nunca sé cómo ni cuando, pero siempre salgo adelante y esta no será la excepción...
He tardado más de lo que hubiera querido en organizar esta entrada. En parte, porque el motivo de la misma ha ido cambiando con el tiempo, y la forma cómo quería abordarla, sin sentirme superficial (y fallar, como sé que va a pasar aún ahora) en el mensaje.
Pero bueno, qué le hacemos. Comienzo con la siguiente pregunta:
¿Qué les despierta esta imagen?
Mirar detalladamente la ilustración puede llevar a diversas emociones, que me atrevo a pensar que todos experimentan: risas, menosprecio, curiosidad, indignación, indiferencia. La imagen que comparto corresponde a un "libro de canciones" titulado The Celebrated Negro Melodies (Virginia Minstrels, 1843). Ahora, si se explica el contexto en el que dicha imagen fue creada, o imaginada, es posible que nuevas emociones surjan o se refuercen algunas previas. Hace parte de una serie de espectáculos muy difundidos en Estados Unidos; los minstrels, los cuales entretenían al público en general, y que en su gran mayoría (sobre todo durante la primera mitad del siglo XIX) eran espectáculos hechos por blancos, que para emular "lo africano" se pintaban la cara con betún. Ahora, volviendo a la imagen, desconozco si los músicos retratados eran en realidad blancos o se trataba de músicos negros, pero es evidente el intento de caricaturizar sus facciones y actitudes, una práctica que siguió (¿o sigue?) siendo común durante muchas décadas más, después de guerras civiles, emancipación de esclavos, segregación y tiempos que llevan a un continuo recordatorio de que falta mucho, de multitudinarias propuestas como las observadas bajo la consigna del Black Lives Matter.
Ahora, como decía al principio, la idea de esta entrada es compartir los sentimientos encontrados que tengo. Encontrados, porque así no lo quiera, o lo matice, crecí en un entorno que propicia el racismo, la xenofobia, la generación de clases, y dicho entorno causa, o que no me solidarice como debiera, o hiciera las cosas de la mejor forma, que no me queje por ese status quo, o que minimice lo poco que puedo hacer bien. Bueno, y allí, en esa encrucijada de dilemas y sensaciones extrañas, pero necesarias para ser lo empático y revolucionario que quisiera ser, está lo que comparto abajo...
Como pichón de banjista, uno latino, producto de incontables mezclas y procesos culturales gestados en un país igualmente diverso, soy dueño de un instrumento con una mezcla increíblemente grande, un híbrido de continentes; que, para mayor hibridez lo uso para tocar piezas de origen europeo y en un siglo que ya no le pertenece. De modo que siento que lo mejor que puedo hacer desde el banjo, a parte de lo obvio, que es respetar, tolerar y apoyar toda causa que sea justa y necesaria en nuestras sociedad, es también compartir, dar un poco más de contexto de lo que es su esencia, su música, su uso como instrumento cultural...
A los interesados, tres vídeos de la genial Rhiannon Giddens, compartiendo sus puntos de vista del cómo el banjo representa cabalmente todo este proceso contradictorio y mágico que abarca la definición de los Estados Unidos. Igualmente, comparto un vídeo de Greg Adams (Center for Folklife and Cultural Heritage-Smithsonian), en el cual profundiza un poco más sobre los espectáculos minstrel.
Este año, aparte de la rutina (en el buen sentido de la palabra) asociada a mis prácticas con el banjo, quise asumir un nuevo compromiso, un ejercicio de memoria que será evaluado para final de este 2020, o haciendo algo de trampa, al menos hasta el final de este nuevo año lunar, el de la laboriosa rata.
Bueno, al grano, el ejercicio es simple. Estas son las actividades que aspiro a cumplir con el instrumento. Muchas incluirán un vídeo en mi canal de Youtube, no tienen un orden de preferencia en particular, y como con todo, puede que en su conjunto vayan más allá de mis capacidades, o aparezcan "lobos solitarios" que terminen siendo alcanzados en estos meses. Aquí van pues:
A Morley´s Special. Dos temas de Joe Morley: A moonlight serenade, Mazurka
A banjo recital. Varios temas en un formato similar al del vídeo de 2018. Probablemente irán: Odetta waltz, Banjo oddity, Old Virginia, Ensign Schottische, Lágrima de F. Tárrega (opcional)
Una nueva versión de A banjo duet. Temas por definir
Solace (A Mexican serenade) de Scott Joplin. Lograr al menos todas las secciones, vídeo opcional
Vídeo con los 17 ejercicios para principiantes de How to excel on the banjo. Al día de hoy hago constancia que voy en el número 14
Vídeo con los 20 ejercicios diarios del tutorial de Joe Morley. Al día de hoy hago constancia que voy en el décimo
A Link´s special. Distintos temas arreglados para banjo de The Legend of Zelda
Uno o dos temas de Erik Satie. Gymnopédies al igual que Je te veux, podrían ser opciones
Nuevo especial de Halloween. Vídeo con los temas Skeleton dance, Minor waltz y probablemente uno o dos temas del repertorio clásico que se asocien a esa fecha (e.g. El aprendiz de brujo, Dukas).
Lazy rhythm de Bert Bassett. Lograr al menos todas las secciones, vídeo opcional
Aprender temas de otros banjistas clásicos como Alfred Cammeyer o Clifford Essex
Aprender temas de guitarristas clásicos y lutistas que se puedan transponer al banjo
Aprender temas de compositores colombianos para interpretarlos (e.g. Blas Emilio Atehortúa, Gentil Montaña)
Trabajar en transcripciones de temas de música popular y de jazz
Componer seis pequeños estudios para banjo y compilarlos en un vídeo junto a un primer estudio que ya modifiqué en estos días a partir de uno previo, sino el más decente de lo que he compuesto
Trabajar en arreglos o piezas que me permitan integrar distintos banjos o instrumentos al mismo tiempo. Dicho de otra forma, hacer orquestación así sea de una forma muy artesanal jaja
Como se notará, la lista suena ambiciosa, como todo plan que se hace o propósito que se empieza en enero, pero sí considero que será muy interesante ver qué se puede lograr en este año loco y brasileño.
Viaje curioso fue el de este año por Brasil (¡Miércoles!, ahora que recuerdo fue el segundo...ya hablaré de balances de estos años en la próxima entrada). Siendo un ñoño de primera línea, lo normal es que el motivo hubiera sido por un congreso (el primero a Brasil lo fue) o algo relacionado con el banjo. Tampoco hubiera sido extraño que el viaje que inspiraba esta nueva crónica banjera correspondiera a una de las aventuras personales a las que estoy acostumbrado. No, este viaje a Brasil fue un regalo que hace mucho quería darle a mi papá, y siendo la Copa América allá, terminó siendo la excusa perfecta para que mi cuñado también se animara a ir, y entre los tres conocer lo que nos podría ofrecer el famoso nordeste y la ciudad de Salvador de Bahía.
Confluencia de saberes
De modo que hicimos maletas los tres, y el banjo, claro está, porque este nuevo viaje era la excusa perfecta para probar nuevas locaciones y vídeos para caspear por redes; la vergüenza dicho sea de paso, trasciende fronteras... Y estuvo bien, más que bien la experiencia, ya que disfrutamos todo lo que nos ofreció la ciudad: sus moquecas de camarón, la vista del faro de Itapúa, las postales cerca de la casa de Jorge Amado, mientras un montón de turistas se tomaban la reglamentaria foto a lo Michael Jackson, un par de goles en el estadio Fonte Nova...y claro está, los vídeos frente a la Iglesia de Nuestro Señor de Bonfim, que es de lo que quiero hablar en últimas.
Imágenes exclusivas del banjista haciendo ruido en El Dorado jaja
La idea original, y por original supondrán ya que no se consiguió, era grabar una nueva edición de lo que llamo Banjo Sessions en el canal de Youtube, con un par de vídeos en algún paraje típico de la ciudad. Como era de esperar, la imagen que tenía en mente era tocar en alguna de las plazas en Pelourinho, a la usanza banjera de un They don't care about us. Tras un par de días turisteando y moderadas jornadas de práctica en un recodo del hotel, se hizo evidente que era virtualmente imposible tocar algo allí, y más considerando que todo el Casco Antiguo estaba en modo carnaval; en parte por los turistas que veníamos a la Copa América, y más que todo por las inminentes fiestas de San Juan (comparto un vídeo pequeño abajo).
Un "bloco de carnaval", calentando motores
Tocó improvisar entonces. La segunda opción que tenía en mente era la Iglesia de Nuestro de Señor de Bonfim, de tal manera que emprendimos camino (un largo camino, las distancias siempre fueron un rollo en Salvador jaja) y tras visitar la iglesia y colocar las tradicionales cintillas (son promesas o agradecimientos que se hacen) en la reja de la entrada, empezamos a grabar. Para variar, pasó de todo jaja, desde el vendedor de frutas (el vídeo de abajo), hasta un viento medio huracanado que nos acompañó todo el tiempo. Naturalmente hubo cientos de descuidos y tras algunas luchas me decanté por tocar un par de temas sencillos del repertorio; la vieja confiable que llaman jaja. Los primeros intentos fueron con Reckless Rufus y pues, la verdad sea dicha, fracasé estruendosamente, de modo que cambiamos de mesones en el parque y probamos suerte con otra toma, y otro tema...
Probé suerte entonces con Electric Dance quesí, sí, lo sé, es el tema que toco cada vez que puedo jaja, pero ya en este punto la meta era poder grabar algo decente. Adiós la idea del vídeo en Youtube. Y tal vez el hecho de sustraerme de esa obligación personal hizo que todo fluyera, que el vendedor ruidoso siguiera su camino, que el viento cediera un poco (só um poquinho) su ímpetu, que no me importaran las conversaciones que medio entendía alrededor, y que los dedos disminuyeran sus índices de torpeza habituales. ¡Finalmente salió un tema completo!
¡Milagro en Bonfim!
Tras lograr la anhelada meta seguimos probando nuevos temas, pero fue imposible, y en este caso, una golondrina sí hizo verano. El unicornio musical o el hada banjera, como la quieran llamar, había hecho su aparición y se había escabullido en el viento... Entonces tomamos un par de fotos adicionales, de esas que buscaban enaltecer el banjo, y digo, eso me sigue pareciendo genial, porque creo que ni en sus sueños más locos, Samuel Swain Stewart se hubiera imaginado un banjo suyo en este recodo de Brasil. Entonces (de nuevo), pensé en como los elementos se buscan, porque en medio del ambiente festivo que nos rodeaba en la ciudad, de sus incontables tambores, de su indescriptible y maravilloso sabor afro y ancestral, mi banjo estaba casi como en casa, así sus elementos fueran tan americanos como un pie de manzana o el Tío Sam apuntándote al ojo. A lo lejos, muy lejos, creo haber escuchado el acompañamiento de un par de cavaco-banjos que vi en Pelourinho, pero de los que por desgracia (descuido, torpeza, más bien) olvidé registrar en fotos.
Buscando la carátula para mi próximo álbum de trash-metal cristiano, con toques de folk y champeta jaja
Después de pensado esto, solo restó viajar y comer como si no hubiera un mañana (la comida del nordeste solo inspira gustos paganos jaja). En resumen, fue la experiencia que imaginaba como regalo para mi papá, y un sin fin de recuerdos e ideas para el futuro próximo. También, y por qué no, si bien era muy especulativo en ese momento, fue el abre-bocas de lo que este 2020 nos depara a mí y al banjo. Porque sí, estoy a pocas de semanas de ser embebido por la experiencia de mi anhelado doctorado (habló el alter ego paleontólogo con el que convivo), y los dioses yorubas, porque ahora pienso que solo pudieron ser ellos, me conducirán nuevamente hacia la hermosa Brasil, um poquinho al sul.
Las historias que surjan, ya las estaré narrando...
La motivación probablemente es una de los aspectos más difíciles de mantener. Funciona como un espejismo en el desierto, de tal forma que mientras caminas, mientras hay agua en la cantimplora y el sol no apremia, hay tranquilidad. Pero, en cuestión de un chasquido de dedos (referencias de Avengers de alguien que no ve mucho Marvel jaja), aquella imagen del oasis con sus palmeras desaparece, y quedas en medio de dunas gigantescas, esperando a que un gusano de extensiones kilométricas te engulla y seas consumido por la oscuridad (referencias de Dune de alguien que por fin leyó el libro jaja).
Y nos sucede a todos, tal vez no de la forma dramática que expongo arriba, pero en definitiva es algo que rige nuestras actividades más cotidianas. La falta o no de motivación, lo determina todo en el mono desnudo. Ahora, ya especulando, por ejemplo creo que Rob Mackillop, uno de los banjistas que más admiro, la había perdido con el instrumento, y tal vez por eso lo había dejado de lado tanto tiempo. De tal forma, que siendo parte de su leal audiencia en su canal de Youtube, fue muy grato ver un vídeo nuevo de él hace unos días, con un banjo en sus manos, mostrando el camino y sus nuevos proyectos banjísticos.
Tres bonitos temas en un banjo Stewart de finales del siglo XIX. A diferencia del mío, este es un bellísimo modelo sin trastes (Modelo S.S. Stewart Orchestra 2 Champion banjo)
Según me contó, y ahí está el origen de la entrada y mi carreta sobre la motivación, Rob retomó el estudio del banjo con la idea de grabar un disco con temas del siglo XIX; esta vez con obras de Frank Converse, uno de los banjistas más importantes en la época dorada del estilo clásico. Como todo regreso, él mismo admite que tiene que trabajar mucho, pero ganas ni talento le faltan, así que con seguridad habrán más vídeos y el proyecto que tiene seguirá a flote. La motivación está presente.
Pero, ¿y mis motivaciones? Como la baja recurrencia de las entradas del blog lo indican, ha sido un proceso caótico, por lo menos en los meses/años pasados. Por fortuna, tanto la diversificación de los ejercicios, el trabajo de recuperar el repertorio perdido, el aprender nuevos temas y el buscar nuevas formas de contar mi experiencia, han permitido que la motivación crezca, y como suele pasar, que los dedos respondan (a veces a velocidades distintas, pero eso no importa) y que gane confianza en lo que me define con el instrumento, el alma banjera, por usar ese apelativo. La idea es continuar, y seguir compartiendo este proceso a través de mi canal en Youtube y en la cuenta de Instagram (@banjo.odyssey). Naturalmente, con este tipo de experiencias en redes sociales uno busca cierto grado de aceptación, de reconocimiento, pero no olvido que ante todo esto ha sido un ejercicio de documentación y de compartir lo que representa el instrumento para mí en todo sentido.
De igual forma, siempre es emocionante, ver que de cierta manera las redes permiten acercarnos con gente que uno apenas conoce en su faceta artística y que en ese acercamiento se encuentren palabras de apoyo, sobre todo de gente que admiro como Rob. Sí, puede sonar superficial o algo tonto, pero ese tipo de hechos, son los que te ayudan a mantener la motivación, a entender que el espíritu de lo que llame hace casi siete años "banjo andino" sigue ahí, latente. En realidad, nunca se ha ido, !y eso es simplemente genial!
Naturalmente, la audiencia del banjo clásico no es que tenga mucho rating (aún), pero fue genial leer esa sencilla notificación
Una forma sencilla de comprobar como pasa el tiempo: mirar las fechas de publicación de las entradas!. Este par de meses han sido bastante atareados con cosas del trabajo y académicas, pero no ha sido tiempo perdido, ya que siempre ha habido espacio para practicar y probar nuevas cosas. Y es cierto!, La práctica sigue rindiendo sus frutos (sobre todo en la parte técnica) y lejos de disminuir, así la demora en las entradas lo indicara; las ideas y los deseos de probar cosas nuevas sigue presente. Como siempre, confío esta vez con una mayor consistencia en las entradas, que iré decantando las ideas que tengo en mente...por ahora entremos en materia!
Hace ya un mes largo, estando de viaje recordé una entrada sobre el "banjo parrandero", aquella cumbia peruana donde el banjo muestra su "sabrosura" latina. De esa vez, creo que quedó pendiente, y de ahí el recuerdo, y el explorar un poco en forma de "postales" lo que es del banjo cuando ha descendido a estas tierras.
Este vídeo en Ciudad de Panamá además de ser el registro de una bonita coincidencia, se puede decir que fue la mecha que inició esta entrada. El nombre del tema y del banjista si quedaron pendientes. De esa vez, solo recuerdo haberme sentado en la banca del frente y escuchar al hombre tocar una y otra vez el mismo tema en su banjo algo aporreado, mientras los turistas pasaban de largo.
En vez entonces, del típico yankee go home, han quedado algunos experimentos, por llamarlos así, plasmados en el siempre multi-propósito youtube. Hago desde ahora la salvedad de que solo incluyo en esta entrada, vídeos que a mi criterio muestran una influencia latinoamericana clara. Banjistas latinoamericanos tocando géneros americanos como el bluegrass claro que los hay!, pero ya les contaré de eso en otra entrada. Les comparto entonces; a lo que se puede llegar tras una breve búsqueda por youtube:
Empecemos con Argentina y su inconfundible tango!
Este tema de autoría del banjista Joe Tropp. De acuerdo al mismo autor, presenta similitud con el célebre La Comparsita. Les recomiendo la página de youtube de Joe, muy buena!
Una pequeña pieza...es una pena que no este completa
"Adiós muchachos" es un viejo conocido del tango. Aquí, interpretado por Marc Dalmasso en el estilo clásico...era inevitable que se me terminara cruzando algo con el estilo que trabajo jeje.
Banjista argentinos, claros que los hay! Este es un continente enorme con un montón de gente curiosa y deseosa por explorar con el instrumento. Intencionalmente no incluyo vídeos, en particular de un banjita del que he tenido oportunidad de escuchar en tiempos recientes: Fernando Fuentes. Esto, en parte porque él tiene contemplado terminar un CD en los próximos meses (estimo, yo) y me pareció más llamativo dedicarle una entrada contando mis impresiones y claro está, promoviendo su trabajo!. Lo mismo aspiro hacer con todo aquel banjista de estos lares con los que me vaya topando.
Bueno, nos movemos curiosamente hacia el norte!. Y esto es porqué básicamente hay una serie de vídeos que ilustran bien, como se interpreta y suenan, los distintos ritmos latinos en el banjo.
Este vídeo de Claudio Parravicini es lo que llamamos acá "una bellezura". Es genial porqué de una forma muy concreta explica como abordar ritmos de bossa nova a la sonoridad del banjo, y sin perder la esencia tanto el banjo como el bossa. A mí personalmente me encantó como sonó el primer patrón...es más!!, me atrevería a pensar que al haberlo escuchado mientras hacía esta entrada, fue lo que me indujo a pensar en la idea de un nuevo pequeño estudio para banjo...jaja y si!! por fin afloró una idea, pero como eso es harina de otro costal, ya les estaré contando como termina ese tema.
Bueno y acá tenemos el otro espectro...la verdad no se que tengo contra el plectro en el banjo pero la sonoridad me cuesta mucho!! Independiente del tipo de tema que escuche, realmente me cuesta, no sé si es por lo brillante que suena...soy consciente que este es un instrumento brillante por naturaleza, pero por lo menos en mi caso, me gusta su espectro más oscurito jeje. Ya respecto a este tema, omitiendo lo técnico, creo que la cosa va más por la parte de interpretación o el groove...lo "latino" suena o no suena y aquí me pareció que faltó...pero bueno, es sólo una observación.
Volvemos a Claudio...esta vez interpretando uno de los temas que Béla Fleck y Chick Corea grabaron en su álbum The Enchantment. Genial interpretación!
Cerramos este "ciclo" de vídeos de Claudio con el que probablemente corresponda al vídeo con el mejor rotulo de latin. La interpretación nuevamente genial, y creo que prueba bastante bien el punto de que no hay límites para lo que se quiera expresar con la música.
Rematamos esta parte con un tema que está catalogado como bolero de acuerdo a Felipe Galdames. Es curioso, este tema en plectro si me gustó...jaja de nuevo, no sé explicar lo que siento cuando escucho temas en plectro...de pronto es que mientras más rápido se interpretan, pierden gracia para mí los temas interpretados en el banjo.
Nos movemos ahora al bonachón Brasil, dónde buscando también se encuentran cosillas interesantes:
Bueno, si bien Mercedes es americana, creo haberle escuchado alguna vez que era de ascendencia brasileña o portuguesa. El caso es que ella tiene una serie de vídeos interpretando temas de bossa muy conocidos. Personalmente me gustó mucho escucharle Wave de Tom Jobim, hace un tiempo.
Renglón aparte merece el llamado banjo cavaquinho, que al igual que su primo es utilizado en samba ("banjo de samba"). Este tema merecerá un renglón aparte porque hay muchos vídeos si se escarba bien. Por ahora les comparto un vídeo en portugués donde explican algunas generalidades del instrumento y de los patrones rítmicos a tocar. Por cierto, ya de entrada les recomiendo visiten la página TV Cifras de donde proviene este vídeo...de paso, pueden visitar la página del banjista (Jonatan Francisco Bernardo) ¿no les parece genial como suena?!!
Otro pequeño ejemplo del banjo del "o pais mais lindo do mundo". Omitiendo la cantada (ya nos advierten en el texto) quería que le echaran ojo a la manufactura del instrumento. Ya verán en vídeos siguientes la tendencia que hay en sus acabados y tamaño. Cuando toque bien este tema, les contaré un poco más (nah, en realidad es que aún no encuentro la información para colgarla aquí jeje) sobre este instrumento.
Este tipo de vídeos es muy común. Interpretan el tema sobre el original...nada que hacer, es demasiado contagioso...me la podría pasar todo el día escuchando temas de estos en youtube, pero como les comentaba, ya le dedicaré una buena entrada a este género y a este banjo minino.
Otra parte que merecerá renglón aparte es la presencia del banjo en la música tradicional peruana, en particular el norte. A diferencia del caso del banjo de samba, de pronto por esa afinidad más andina, me siento más identificado con lo que he escuchado. Es más, si algo verdaderamente se acerca a esta definición vaga que doy con este blog de banjo andino, es el banjo peruano. Hay vídeos realmente bonitos por su sencillez y la calidez de la música (de nuevo, hablo desde la afinidad andina), por lo que intencionalmente solo les sugiero que escuchen algo de José Domingo Arbulú, y el Internet se encargará de conducirlos por senderos bonitos y otro tal vez no tanto...
Y como entre gustos no hay disgusto, acá está de nuevo este sendero: Eusebio y su banjo, del que ya tuve oportunidad de hablar hace un tiempo. Lo reconozco, no me mata, pero es curioso ver, en la medida que uno recaba en datos, como las culturas son permeables entre ellas y como la música es un reflejo fiel de estos procesos de mezcla, experimentación y refinación...queda mi palabra de compartirles más información acerca del banjo peruano.
Los caminos a veces nos conducen a donde empezamos, y esta vez el "banjo latino" regresa a sus orígenes más conocidos. Con ustedes un arreglo de bluegrass del tema más célebre de la película Desperado (La Balada del pistolero creo que también la llamaban). No pude evitar la tentación de no colgar el vídeo después de escucharlo!.
Es inevitable no pensar en la guitara lanzacohetes de la película cuando se al hombre caminando con el estuche jeje.
Bueno y a fin de cuentas, ¿que pasó con el terruño? Aparte del interés que el instrumento ha cogido en la música ya comercial de Colombia (se me vienen los ejemplos de Monsieur Periné y el tema que cantan juntos Andrea Echeverri y el vocalista de Esteman), un ejemplo es este CD de Jose Luis Paniagua que comparto a continuación. Para los que viven en Colombia y haciendole justicia, no es muy costoso y apoyamos lo nuestro. Para el que se quiera animar, buscando por internet se topan con el listado de temas.
Y sí, no puedo escapar del plectro, ya que aquí es preponderante. Mi parecer es que el interprete utilizó un banjo de bluegrass estándar y adoptó las distintas piezas. No deja de ser curioso el escuchar La Gata Golosa en el banjo.
Bueno, espero que para aquellos que hayan decidido explorar estas sugerencias musicales, el viaje haya sido de su agrado. Hay mucha música y mucho interprete que merece ser escuchado por ahí y dentro lo "democrático" que es youtube es bueno saber que hay esas opciones para parar oreja y abrir la mente!!!.