miércoles, 18 de abril de 2018

Viejas promesas, nuevas ideas

Esta entrada se encarga de concluir lo que terminará llamándose "la trilogía de octubre" (¡¡por lo de Octubre del 2016!!...algunas veces mi intermitencia no conoce límites). Como todas las trilogías crispeteras de Hollywood, tomó mucho tiempo en concluirse, y los críticos de cine odiarán o amarán el resultado obtenido, pero aquí vamos.

En capítulos anteriores... En un fin de semana de octubre de 2016, grabé en el CEMB (posicionamiento de marca, que llaman), varios de los temas de mi dilatado y heterógeneo repertorio (¡me tengo que dar crédito alguna vez!). La primera entrada habló un poco sobre lo que buscaba con esta idea, una especie de recital con una calidad de sonido y vídeo superiores a mis experimentos previos (para los banjoandinófilos consumados, lo que he venido llamando como las "sessions"...si bien han sido como tres no más). También compartí algunas impresiones y de paso le di publicidad a La La Land (y sí, volvió a mi cabeza la pegajosa Someone in the crowd)

La segunda entrada fue más logística, hablando sobre algunos problemas que tuve (por suerte ya controlados) con la tensión del parche y los brackets. Ya después referí, en realidad muy pobremente en ambas entradas, que algunos temas salieron bien y otros no. A la larga hablé de la tensión y los temores al sentirme grabado, las luces y las continuas tomas. Pero en realidad no mencioné que temas grabé, ni siquiera el hecho de que al menos uno era nuevo (un waltz de Ferdinando Carulli)...

¡De tal forma que para no extenderme les comparto más bien el resultado final!


De todas las pinturas que incluí, esta de H.O. Tanner (Abraham´s oak) fue la que me cautivó y por ende la escogí como la portada del vídeo. Transmite la dosis exacta de nostalgia y calma que suelen procesar mis neuronas

En un principio la idea era aprovechar las imágenes que habíamos tomado durante esos dos días e irlas insertando en la medida que iba cambiando de tema. Sin embargo, cuando POR FIN me decidí a editar en su totalidad las grabaciones que quedaron decentes, me di cuenta que podría adicionar algo más; después de todo las muecas que hago mientras toco no pueden ser lo único que genere recordación en cada tema compartido en Youtube. Como no tenía a la mano un pasiaje llamativo, un perro acompañándome, o aves anónimas al fondo, opté por jugar entonces con pinturas que me llamaran la atención; imágenes que de alguna forma pudieran estar relacionadas con la intención del tema, sus dinámicas y distintas secciones


The Banjo Lesson (H.O. Tanner). Esta pintura me pareció bellísima, muy íntima

¡Y funcionó!, al menos para mí, ya que me permitió explorar y por qué no, enriquecer el proceso de edición de mis vídeos; tanto, que probablemente repita la experiencia con futuros proyectos. Ahora, el orden de las granbaciones fue algo deliberado, ya que buscaba que los temas y sus intenciones quedaran repartidos por el recital y que el tema más largo, que terminó siendo Sunflower Dance, quedara hacia el final. 


Bar Room Scene de W.S. Mount. Por el tipo de dinámica propuesta por Reckless Rufus, me pareció una pintura propicia

Bueno, las primeras grabaciones correspondieron a Spanish Fandango, un tema tradicional (muy tradicional y divertido de tocar la verdad) y Reckless Rufus, un tema de C.R. Poutry, el cual conocí por el maravilloso tutorial de banjo de Agnew (tutorial del que hablé en una entrada llamada El tesoro del saber). Dado que ambos son temas que evocan lo tradicional, de alguna forma, lo rural que caracteriza muchos temas banjísticos, me concentré entonces en colocar cuadros representativos de H.O. Tanner y W.S. Mount, ambos pintores americanos muy reconocidos de finales del siglo XIX. Para el caso de Spanish Fandango me gustó el hecho de plantear el tema como un viaje musical, una especie de sueño donde cada sección correspondiera a un paisaje o a un recodo custodiado por la memoria, de tal forma que llegar a la sección final correspondió al despertar de aquel sueño.

En el caso de Recklesss Rufus las sensaciones son distintas, como una especie de relato, pero uno chistoso, de los que arrancan sonrisas. Por ende recurrí a las pinturas de W.S. Mount las cuales de alguna forma, no sé si la apropiada en estos tiempos de ciberactivismo, muestran esa picardía del Sur americano, la del Tío Tom y las historias de Mark Twain. En particular este tema me gusta desde la primera vez que lo escuché. Es entretenido y para efectos prácticos, también es un buen ejercicio para la mano derecha.


Fragmento de un cuadro que se conoce como The Old Plantation. En este, los origenes claramente africanos del banjo, para desgracia de uno que otro supremacista blanco que por accidente o curiosidad leyera esta entrada

La tercera grabación correspondió a Bijou Waltz, un tema más bien sencillo (no muy bien tocado por cierto) del tutorial de W.M.C. Stahl. Aquel fue un manual que trabajé hace un tiempo, si bien lo he dejado un poco al lado (ya lo estoy retomando). Dado que el libro fue publicado en Milwaukee a principios del siglo XX, como con casi todos los tutoriales que tengo, me pareció genial compartir ilustraciones de la ciudad, a la manera de un vídeo que por cierto me fascina y que ya he compartido en una entrada anterior (Solace - A Mexican Serenade de S. Joplin). Sin embargo, para no despegarme de la estética de los cuadros anteriores, agregué en la sección final, The Old Stagecoach  del también americano E. Johnson.

Ahora, el siguiente tema fue la novedad del recital, ya que aunque lo había aprendido meses antes a la grabación, lo había reservado (sin saber) para una ocasión especial. Se trata de un arreglo de John Bullard (el banjista que referí en entradas anteriores) para un valse del italiano Ferdinando Carulli. John tuvo la gentileza de compartir un tutorial de ese tema en su canal de Youtube y dado que me encantó y lo sentí viable, me animé a grabarlo. La velocidad con la que lo ejectué no fue la más alta pero me di por bien servido. Para este tema utilicé grabados principalmente de tutoriales de banjo que uso, si bien no tengo muy claro la fuente precisa de estos. Mea culpa. En la parte que considero es el clímax, quise hacer un contraste y por eso adjunté el fragmento de una pintura muy conocida, pero de la que se desconoce su autor (The Old Plantation).


The Bear Dance (W.H. Beard) Como con muchas fiestas, su hallazgo fue más que oportuno para la idea que buscaba en Pajama Dance

El siguiente tema fue otro viejo conocido: The Marionettes Frolic, del tutorial básico (tiene tomos más complejos) de A.J. Weidt. Para nada fue una sorpresa que el nombre que tiene y su simpleza me indujeran a inundar esta grabación con fotos de marionetas. Para el lector suspicaz, sí, son imágenes  de libre acceso, y compiladas en Wikipedia. En estos momentos estoy trabajando en la parte del segundo banjo que tiene este tema; la idea es hacer un vídeo con ambas partes juntas. Ya les contaré...

A la larga creo que la edición que más me gustó fue la de Pajama Dance (F. Bradbury, un tutorial que aún no discuto en el blog) ¿Por qué? Porque es un tema bastante alegre, con secciones distintas entre ellas y que invitan a lo que es este tema: un baile. Por tal motivo, me decanté con las pinturas festivas de los holandeses P. Bruegel (El viejo y el nuevo). Lo que me pareció genial es que esta danza la sentí como un aquelarre y buscando imágenes me topé con The Bear Dance (W.H. Beard), la cual claramente me sugirió el climax fiestero que buscaba hacia la parte media. Finalmente, en mi búsqueda para un final apropiado apareció otra pintura de los Bruegel (The Land of Cockaigne, su nombre así genere suspicacias, no tiene ninguna relación con una de nuestras problemáticas modernas); en últimas el guayabo después de tanta fiesta y desorden. 


Vincent, Vincent, ¿qué se puede decir de él que suene novedoso? Tal vez muy poco, pero quién quita que el tema de Vess Ossman y sus alegres girasoles hubiera sido de su agrado.

Llegué al final, y para grata sorpresa mía, logré grabar una versión decente de Sunflower Dance, probablemente uno de los temas más populares en el repertoio del banjo clásico. Es curioso que se cumplen 5 años de la única grabación que he hecho del tema. Haciendo memoria, moría por compartir un vídeo en el que mostrara el S.S. Stewart que recién había comprado. Nunca dejará de ser un recuerdo maravilloso. El caso es que Sunflower Dance (al igual que el temible Clematis Waltz que nada que termino) se me había convertido en una especie de coco, y nunca conseguía grabar una versión actualizada y limpia del mismo. Pero, los astros se alinearon (al menos en eso) en ese fin de semana de octubre. De forma apenas natural, el tema fue la excusa perfecta para incluir algunos de los girasoles creados por el genial van Gogh, y dejar hacia el final al autor mismo (una pintura de P. Gauguin en este caso). Al igual que en Spanish Fandango me gustó los contrastes que obtenía al incluir pinturas de paisajes, una especie de respiro para los remates finales.

¡Y ya! De esa forma conclui este primer recital, y digo primero porque la idea y el concepto me gustaron. Por enden, vienen nuevos proyectos y futuras entradas de las que ya iré hablando. Una es jazzistica (próxima entrada) y la otra si es de largo aliento, si bien la meta es lograrla este 2018 (tiene que ser así, ¡si no se pierde gracia!)

Por ahora los invito a que se echen una pasada por mi página de Youtube (German David Patarroyo...lo admito, no es el nombre más original) y mi cuenta de Instagram @banjo.odyssey (esta si más original)



¡El primero de muchos recitales!  

domingo, 18 de febrero de 2018

En búsqueda del tiempo perdido

Sí, esta entrada lleva el nombre de la monumental obra de Marcel Proust, una que de por sí aun estoy en mora de leer. A pesar de ese minúsculo detalle, chiquitico, el título me pareció apropiado para plasmar todo lo que siento al momento de empezar esta entrada, la primera del año, y una después de un silencio sepulcral de varios meses.

Como nunca me había pasado, tuve un período de tiempo enorme de inactividad, TOTAL, uno que reflexionando en las últimas semanas podría compararlo a perderse en un camino de niebla, uno en el que tal vez por torpeza, se consideró como la opción más prudente el dejar de caminar, y esperar a que la niebla cesara o se disipara un poco. ¿Pero, y si eso no pasa? Sí, la niebla sigue a mi alrededor aun después de acostumbrame a la misma. Y bueno, pues ese fue mi caso, sencillamente me quedé esperando, viendo desaparecer, a veces conscientemente, otras no, buena parte de lo que he aprendido en estos años: temas, ejercicios, rutinas de aprendizaje, hasta que llegó el punto en el que realmente me pregunté que había pasado. Y bueno (de nuevo), es una pregunta que aun no logro responder, tal vez nunca lo haga, por lo que con niebla o no, cansado, lleno de temores por la incertidumbre, la fatalidad del tiempo, el mañana, la soledad y la resignación, el caminante extraviado se da cuenta que el sendero sigue por ahí y se retoman los pasos.


Una foto del pasado lejano, cuando era más juicioso. Apenas para recordar lo que fui alguna vez y que puedo volverlo a ser...

Y así han sido estos días y semanas, recuperando de a poco todo lo que he olvidado, TODO, con esa extraña mezcla de ambición por las metas previamente conseguidas, y frustración o tristeza por las metas previamente olvidadas.

Por fortuna, el placer, el gran placer de tocar el banjo, de sentir su sonido, de imaginar lo que puedo ser a pesar de todo y del tiempo perdido, están ahi cuando abro los tutoriales y repaso/aprendo/lucho con las partituras en las noches bumanguesas...

A eso lo suelen llamar como volver a empezar, es recuperar una parte de mi.





sábado, 11 de marzo de 2017

Tras bambalinas

Prometí dos entradas sobre las grabaciones de octubre de 2016. Cumpliré mi promesa. Más que todo porque la primera sesión estuvo plagada de todo un enjambre de situaciones que definen cualquier grabación o similares: problemas en los micrófonos (un poquito más de volumen, coloquemos este más pegado a las cuerdas, la entrada de este no coge, etcétera), incomodidad en la silla (de parte mía, supongo que un estado mental), dedos torpes y nerviosos, luces que encandelillan, celulares no apagados y así puedo seguir un buen rato citando el rosario de futuros adversos jeje.


Todo listo para el estreno en la sala de conciertos del CEMB

Hacia el final, mucho cansancio tanto de parte mía como de Yevgeniya, a la que de paso le agradezco toda su paciencia y versatilidad, considerando sus funciones de mamá. Sé bien que grabar es todo un rollo (los vídeos de mi canal de Youtube, por más sonrisas mostradas al final, esconden un montón de errorcillos y estrés cuidadosamente destilado jeje) por lo que grabar en mejor calidad, ¡lo es aún más!. Hace unos días que estuve en un concierto en formato streaming, un peldaño más alto en situaciones de estrés e inconvenientes de última hora, vi en los rostros de angustia (disimulada o no) de los organizadores, el reflejo de esa experiencia de octubre. Por cierto, ya que estamos en modo pautas publicitarias en mis últimas entradas, los invito a que chequeen la página de DirectPlay (los estresados que comentaba). Los encuentran en las redes sociales habituales para que estén pendientes y disfruten de la movida musical en Bucaramanga, así no estén en la misma.

Acomodados los micrófonos y evaporado el miedo escénico (su representación clásica) empezamos las grabaciones, confiados en que no habrían más dificultades...Error. Como el monstruo de la niñez que se escondía debajo de la cama, se asomó un problemilla que me había estado visitando pero del que no había sopesado su influencia. En medio de una de las tomas de A banjo oddity, comencé a tener problemas con la primera cuerda.



A banjo oddity de Joe Morley...bueno, el intento

Como en las veces anteriores, cada vez que pasaba eso me limitaba a ubicar la primera cuerda de nuevo en el puente, afinar y retomar el tema que estaba trabajando. Vino una segunda y tercera toma fallida por la cuerda rebelde. Después vino la cuarta, la quinta, hasta que algo exasperado, admití la sugerencia de Oscar de que "algo no es normal en esto". Efectivamente. Revisamos los brackets (las barras metálicas que generan la tensión en el parche) y notamos (bueno, Oscar) que estos giraban en algunos momentos sobre su eje, a manera de un trompo. Al no estar firmes, no había suficiente tensión en el parche, y por ende el puente era susceptible de moverse, Toda esa cadena de eventos es lo que causaba que la bendita cuerda se saliera. Manos a la obra entonces. Por medio de una llave apretamos las barras y voilà, el sonido mejoró ostensiblemente y pude retomar mi lucha por sacar una toma buena...Salieron al menos 4 temas y una vez termine de escoger las mejores grabaciones (incluyendo las dos sesiones hechas) mi meta es compartir un nuevo vídeo de banjo (una especie de pequeño concierto...). Consciente de que el incidente del parche demandaba de más atención mía, compré la llave para apretar las barras regularmente. Lo recomendado es una vez al mes por lo menos. Ya les contaré si pasa algo raro.


El set de herramientas en caso de emergencias banjeras

En la segunda sesión (al día siguiente) probamos únicamente los micrófonos, tal vez conscientes de que más allá del encanto del vídeo, buscábamos unas buenas grabaciones de los temas. Como en la primera sesión, hubo muchas tomas fallidas, pero para agrado mío, en ese día loco de referendo en Colombia, salieron unos temas que harán parte de un vídeo nuevo en Youtube. Ya les contaré mis impresiones en la próxima entrada,..

martes, 28 de febrero de 2017

Y el ganador es...

Pasó la fiebre con los premios Oscar y una vez terminen los memes sobre la premiación a mejor película y pase el tiempo, tal vez logre sacarme de la cabeza las pegajosas canciones de La La Land...¡o tal vez no!


Muy bonito el timbre de este modelo de banjo. ¡Sería genial escuchar esta versión pero con dos banjistas!

Motivado por lo escuchado y el deber moral de publicar una entrada que tengo en mora desde el año pasado, voy a compartir un par (o tres, ya veré como va la cosa) de entradas sobre un par de grabaciones que hice en octubre. Fueron dos fines de semana antes de mi viaje al sur, donde intenté grabar en un formato más profesional algunos de mis temas favoritos. No lo logré con algunos, pero con otros hubo gratas sorpresas.... El lugar de grabación: las nuevas (nuevas para el blog) instalaciones de la escuela de música (Centro de Educación Musical de Bucaramanga, CEMB) donde han venido "puliendo" este diamante en bruto (sobretodo lo bruto jaja) desde el 2009. Publicidad gratuita: es un sitio genial, "con todos los juguetes" para los que quieran tocar/aprender y a cargo de tres personas maravillosas, llenas de ideas e iniciativas para divulgar las manifestaciones musicales en mi querida Bucaramanga. Más información pueden consultar en las redes sociales del CEMB (Hay para todos los ciber-gustos).

Terminamos entonces las filmaciones el año pasado y ahora me encuentro en labores de edición, escogiendo las mejores tomas, compilando bloopers ni más faltaba y comprobando una vez más, con alegría, que el proceso sigue y que un Grammy o un premio de la academia por mejor banda sonora no está tan lejos como pensaba...Si Morricone casi se nos va sin ninguno, no podré yo...Unos pequeños adelantos...


De esa primera sesión salieron fotos de la chiquilla muy bonitas



A manera de teaser, uno de los vídeos fallidos (A banjo oddity del gran Joe Morley) y sí, Yevgeniya, una vez solucionamos el problema de la primera cuerda (detalles en la siguiente entrada) me divertí mucho...Hice mis acostumbradas muecas, pero que le hacemos jeje

lunes, 20 de febrero de 2017

Clásicos y antiguos

Titulado como un restaurante en Bucaramanga (hasta ahí la publicidad), es ya clásico decir que estuve embolatado en un sinfín de situaciones personales y académicas en estos meses y por ende las actividades del blog quedaron en una especie de coma inducido, uno dónde el paciente tenía signos pero el que de pocos se acordaban. El blog vive, el bloguero por suerte, también... Lo antiguo es decir que este tipo de situaciones no se repetirán; difícil. De tal forma que sobran más explicaciones y promesas que a veces sé que no podré cumplir. Lo realmente importante es que el proceso banjero continua, que me llena cuando le brindo el tiempo necesario y que quedan muchos sueños por cumplir y sorpresas por revelar. Hablando de estas y sin más preámbulos, la sorpresa decembrina (¡narrada dos meses después!...en fin, la autocrítica nunca sobra):

Recién desempacado de mi periplo patagónico (nada memorable dentro de lo banjero, me temo...¡muy locho!) me encontré con la agradable sorpresa de escuchar el CD de John Bullard del que les comentaba en mi entrada anterior (Holoceno temprano...espero recuperar el ritmo con las entradas!). Este llegó dos días después de mi partida de Bucaramanga y por embolates míos y de los de la casa, no recordaba que me lo había ganado, ¡ni ellos de avisarme que ya había llegado!.




¿Impresiones? Un trabajo sencillamente genial, el cual disfruté en escucharlo de cabo a rabo. No me cansaré de decir que las posibilidades del banjo, como todo instrumento, son infinitas y realmente el meollo del asunto radica en la dedicación del interprete y la versatilidad de su cabeza. Espero poder compartir impresiones en alguna oportunidad con John o al menos asistir a un recital suyo...Me gané un CD del hombre por Internet, entonces !soñar no cuesta nada! Mientras no duermo, ¡a practicar!



domingo, 25 de septiembre de 2016

Más práctica


El sábado que pasó, un amigo de la escuela me soltó la frase "este ha sido un año bien raro" y la verdad no ha estado muy lejos de la realidad. Omitiendo lo económico y lo laboral, drama de muchos en este 2016, ha sido un año particular respecto al instrumento. Por motivos no banjísticos, esta vez si laborales y económicos, he tenido lapsos grandes dónde este blog ha visto pasar incontables cardos y sonidos de grillo por la ausencia de entradas. Ideas para comentar hay bastantes y siguen rondando por mi cabeza, pero haciendo la autocrítica no he sido lo suficientemente ágil para organizar el tiempo y dedicarme a comentar mis avances como en años anteriores. Por otro lado, tanto silencio podría asociarse a un parón brusco en las prácticas, metas o temas con los banjos. La realidad es que salvo algunos momentos puntuales del año (mitad de mayo, finales de agosto), realmente no he andado tan desprendido del banjo como podrían suponer. ¡El trabajo ha continuado!


No a este nivel, pero algo que si comparto es que al tocar, se logra algo maravilloso y es el trascender a los problemas, los rollos de la rutina, en fin, un montón de cosas que se acumulan en la cabeza y que a veces te dejan como detenido en el tiempo...El primer tema es sencillamente encantador.

En general, me la he pasado abordando los métodos y ejercicios que he comentado casi en su totalidad durante este año (me resta mencionar dos libros que me han ayudado toneladas en distintas épocas). Como con todo, he tenido días muy fluidos y otros donde los dedos o mi cabeza (o los dos), no estuvieron a la altura de las expectativas y queda el sinsabor del "mal músico" y la nube negra cargada de rayos sobre la coronilla. Por fortuna, las motivaciones siempre son mayores y se sigue en la lucha jeje. Aparte de los ejercicios de digitación, que dicho de una vez me están ayudando mucho, he tratado de pulir más el "repertorio" de temas hasta el día de hoy (16 temas)...No viene el caso listarlos ya que salvo dos temas (Clematis Waltz y un valse de Carulli), los he colgado con moderado éxito y calidad de interpretación y sonido. Precisamente una de mis últimas metas para este año es iniciar la grabación de todos estos temas en un formato más "profesional". De esto, como otros pendientes que tengo en la cabeza, hablaré en su momento. Por ahora al grano.


Estos son los "cuatro evangelios" banjeros por el momento. Ya he hablado de los dos de arriba. En su momento abordaré los dos tutoriales restantes. De igual forma hay un unos pares de libros de donde he sacado cositas y que también comentaré a su tiempo.

En estos momentos me encuentro trabajando en tres temas con los que he venido progresando de una forma variable: 1) Bien: In the moonlight (Morley), 2) Moderadamente: Mountain Polka (Bradbury) y 3) Más o menos, tirando a mal: An autumm idyll (Bickford). Independiente de este escalafón, el proceso ha sido bastante interesante, considerando que al menos para los dos primeros temas dispongo de grabaciones hechas por otros banjistas y eso me da una idea de la musicalidad de los temas y como llegar a estas algún día. Hay otro par de temas que tengo en la mira pero creo que empezaré a trabajarlos a finales de año. El caso es que la práctica es un proceso de nunca acabar pero que no se cansa de brindarme muchas sorpresa y retos por cumplir...Ya estaré mostrando los resultados.

Y hablando de sorpresas, una muy curiosa que me sucedió esta semana. Resulta que un banjista americano al que sigo (John Bullard) por Internet, está próximo a lanzar un trabajo enteramente enfocado en piezas clásicas. De John, he tenido el placer de comprar y escuchar uno de sus dos trabajos previos (hay temas muy bonitos) y precisamente el tema de Carulli es un arreglo que él colgó como lección en su portal de Youtube. Resulta que al saber sobre el nuevo trabajo, empecé a promocionarlo por Internet, y sin saberlo participé en un sorteo de su trabajo por darle publicidad...Bueno, como dicen, se me apareció La Virgen y pronto tendré un CD autografiado. Por ahora les comparto algunos vídeos que él ha colgado con sus temas para que se animen si están interesando. La página de John es  http://www.johnbullard.com/y su trabajo sale a la venta el próximo mes.





De mi parte, como siempre, ¡a practicar!

sábado, 30 de abril de 2016

Sin novedad en el frente

Sigue en mora la entrada sobre mis métodos de estudio (los propios), pero esta vez se debe a que las dos grabaciones que he hecho no han salido bien. No he podido dar con el chiste para usar bien la grabadora que me han prestado en la escuela de música. Los dos vídeos registrados han salido con el volumen muy bajo, casi imperceptible sin buenos parlantes. Un pequeño vídeo para que entiendan mi punto:


Básicamente los ejercicios que pienso grabar y practico al principio, corresponden a ejercicios cromáticos.

Por lo tanto seguiré postergando esta entrada hasta que tenga una mejor grabación. Igualmente este tema creo que lo iré explicando en varias partes así como he venido haciendo con los referentes a los libros que estudio en mi día a día.

Por el momento me encuentro rehabilitando los dedos, recuperando la velocidad de principio de año. El comienzo de este mes fue algo movido y desafortunadamente no pude estudiar como hubiera querido. A pesar de eso, he logrado algunos avances en los ejercicios de los libros de Grimshaw y Morley (explico con más calma este libro en un futuro). Para que se hagan una idea también, les comparto los ejercicios que he estado trabajando...me reservo el audio por ahora.


Actualmente vengo hasta trabajando hasta el tema 8. Rob Mackillop tiene todos estos temas en vídeo así que he tratado de guiarme para tratar de emular su musicalidad. Personalmente siempre me ha gustado su sonido, quisiera algún día poder lograr esa capacidad...


Estos son temas para ser tocados con plectro de otro tutorial de Grimshaw. No vienen al caso porque no los he tocado, pero me parecieron bonitos.

De igual forma he sentido la cabeza dispersa últimamente, me pasa a veces en el camino banjero. En esta pensadera se me ha venido a la mente una pregunta que vienen haciéndome los que saben que soy banjista o al menos distinguen que hago: ¿y como va con el banjo? La respuesta es curiosa: a veces siento que bien, que los dedos, mis habilidades, la musicalidad de los temas y ejercicios avanzan, lentamente pero lo hacen. En ese punto siempre he dicho que el revisar los vídeos viejos que he colgado puede ser un buen comprobante. Sin embargo hay días, semanas, meses, ahora mismo, en los que francamente no sabría responder esa pregunta. Después de todo, ¿que es lo que perciben como un banjo los demás? ¿que es lo que perciben de mi como banjista? ¿lo ven como una burla? ¿me ven como alguien ingenuo o excéntrico? Son muchas preguntas pero en general las posibles respuestas, las que imagino, no resuelven esa inquietud o desazón que me acompaña a veces cuando termino de practicar, cuando veo gente apasionada con su música, cuando escucho algo que despierta mis fibras más profundas. No cuestiono tener los banjos y no otro instrumento, es más, adoro su sonido cada vez más, soy su devoto más fanático y enamorado. El problema es que a veces me doy cuenta que ese amor, ese cariño, esa entrega, ha implicado una soledad que a veces pesa, que me hace sentir marginado de todo lo que veo como música, como manifestación de arte y expresión del alma.

En momentos como estos no pienso en dejar de tocar, jamás lo haré. Simplemente me pregunto como sería todo si yo tuviera la oportunidad de interactuar con banjistas, con grupos o formatos musicales que no vieran al instrumento como un alienígena. Me imagino leyendo partituras o tocando en ensambles de cualquier tipo de música, lo que fuera donde hubiera un banjo, en Inglaterra, Estados Unidos, Europa. Suena lastimero pero cuando termino de imaginar esos conciertos utópicos pienso en la fortuna que tienen y tal vez no valoran algunos instrumentistas en los países donde el banjo si significa algo. A esos ingratos los invitaría a que conozcan estos desiertos latinoamericanos. Más lastimero y loco; pienso con pesar por mis banjos, como si fueran perros a los que les tocó un mal dueño o un mal sitio para vivir. Sin embargo, creo haber escuchado alguna vez que la vida es la suma de deseos y metas que se ambicionan en un flujo eterno. Ambiciono tener la oportunidad de mostrar al banjo en una dimensión de igualdad con otros instrumentos. Como el ave fénix, me seguiré preparando para el resurgir, para recuperar el espíritu combativo que siempre me ha brindado mi instrumento. 

Por ahora seguiré estudiando los temas, al ritmo que solo entiendo y tolero yo. Por ahora seguiré imaginando que acompaño a la gente de los vídeos, que despierto en los que me escuchen, las sensaciones que yo experimento al escucharlos...