jueves, 25 de febrero de 2016

Pequeños detalles, pequeños retos

Usualmente escribo o me imagino historias del origen de los banjos que se van acumulando en el apartamento (aka síndrome del banjo adquirido). Lo hago porque me gusta imaginar bajo que circunstancias (en particular mi querido SS Stewart, aka Sussie) fueron "traídos al mundo". Después de todo, a pesar de que estos ya sean tiempos industriales y prefabricados, el construir un instrumento musical debe traer en algún punto algo de magia. En algún momento de su creación debe aparecer lo que uno podría llamar el "alma" y esa esencia tal vez espera la aparición del músico con el que se pueda compenetrar. Obviamente, como todo en la vida, habrán instrumentos destinados a ser destruidos de forma burda en un concierto o condenados a sufrir la muerte del gorgojo o el óxido. Igualmente, habrán ocasiones en que interpretes geniales, así lo perciba la gente, pasarán toda su vida buscando el instrumento que los haga sentir en otro plano de su desarrollo como músico.

Son conjeturas, libertades poéticas llamémoslas, pero realmente considero que en las circunstancias, fortuitas o no, radican las grandes historias y muchas veces las anécdotas que nos definen como personas, sea promedios, míseras, extraordinarias, musicales o novatas.


En este "coqueto" estuche llegó el nuevo integrante de la familia banjera

Bueno, la idea de un nuevo y probablemente último banjo la tenía en la cabeza desde hace rato. Otra cosa es que tuviera los medios y el tiempo para materializar la idea. Precisamente buscaba la forma más orgánica de evitar el dilema que ya había vivido con el banjo bajo. En general, desde que practico siempre he tenido que lidiar con el dilema de un viaje o un día ajetreado. Para el primer caso ha estado Sussie y no creo que cambie mucho ese aspecto. Después de todo, las experiencias han sido agradables y no deja de ser divertido el saber que se viaja por todas partes del país o por fuera de este, con el banjo preferido. El segundo caso es más complejo porque en algunos momentos, pequeños imprevistos en el día: reuniones, salidas, un descuido mio por cansancio, me dejan o con un margen de tiempo corto para buscar el banjo en la casa, o en su defecto con el sinsabor de no haber practicado por no mover el banjo. En ese punto es que germinó la idea de un banjo portátil, de uno que me permitiera practicar en cualquier sitio sin importar la circunstancia y que su transporte no me demandara o sustos por los azares de un viaje (una destripada, un golpe seco, etc.) o molestias al que me acompañara (créanme, yo mato por mis banjos, pero tampoco quiero que me maten por incomodar con el estuche). De tal forma que el año pasado me puse a evaluar opciones y quede entre dos: 1) un banjo tipo viajero (travel banjo les dicen) cuya característica es que el mástil se dobla haciéndolo muy maleable y 2) un banjo ukelele (banjolele les dicen) que como su nombre lo indica, básicamente es un banjo de proporciones y afinación de ukelele. Había una opción similar a este que era lo que denominan banjolina pero este tenía el agravante que los modelos en el mercado son bien costosos al igual del hecho de que no disponía de mucha información acerca de sus cuidados y técnica.

¿Porque me terminé decantando por el banjolele? Creo que es la gama de cosas que puedo probar con ese instrumento. Con el ukelele sucede algo parecido con el banjo en el sentido de que los clichés suelen dominar todo el espectro que se puede alcanzar con ellos. Con el banjo he nombrado varias veces que la imagen del campirano tocando bluegrass causa que mucha gente solo conciba ese instrumento como algo burdo e incapaz de tocar piezas de distinta índole (nada más lejos de la realidad si han pillado toda la publicidad que le doy en el blog). También he contado varias veces que es precisamente esta búsqueda de sonidos lo que me ha demostrado que esa impresión está muy alejada de lo que es la realidad del banjo. Bueno, con el ukelele pasa que los clichés rondan por la película hawaiana (inevitable considerando que su popularidad se debe a su origen en la isla) y la imagen del hipster tocando temas en un bosque de pinos o en un café. Entonces, el tener este banjolele creo que es mi forma de protestar por esos estereotipos y de paso una forma agradable de seguir expandiendo mis retos como interprete. Tomada la decisión me hice tripas corazón por el dólar y con el ahorro que había destinado para ese propósito me decidí a comprarlo. La tienda es la misma donde compre a Sussie (Bernunzio, muy buena la recomiendo!) y como ya me conocían el trato fue bastante bueno. Igualmente aproveché para armarme de provisiones y comprar juegos de cuerdas para ambos banjos (tremenda imprudencia al no tener repuestos este tiempo!!).

Un pequeño foto estudio del nuevo integrante. ¿Nombres para el chiquilín? Solo se me viene a la cabeza Billy Butters como el personaje de South Park

El último ítem fue un método de ukelele que también me sirve. De lo que he podido probar hasta ahora, me ha gustado porque viene cargado de ejercicios por probar (con notación musical normal y las infaltables tablaturas) y claro está, temas que quisiera aprender con el mismo. Por ahora, les comparto un grabación corta con temas que salen en el método y más bien obvios, solamente para que se hagan una idea de como suena.

Pésima grabación, ligeramente buena (no nos demos tan dura esta vez jeje) interpretación de estos caspeadísimos temas

En entradas posteriores les estaré contando en que consiste el método de aprendizaje y los temas que estoy aprendiendo con el mismo. La cosa pinta muy divertida y es genial (jaja a los que acompañan viajando no les parecerá tanto a veces) saber que no hay excusa para no banjear ahora!.

sábado, 23 de enero de 2016

La escuelita banjera


Me robo una introducción de Lebron James en un videojuego donde dice "Basketball isn´t easy". Bueno, aprender a tocar el banjo tampoco lo ha sido jeje. Sin embargo (omitiendo que Lebron ya tenga una mansión cortesía del baloncesto), creo que ambas actividades demandan una buena dosis de entusiasmo y preparación, y traen como recompensa, la satisfacción de sentir como se evoluciona con el tiempo. Puede que los años mucho más tarde (jeje espero bien tarde) empiecen a cobrar factura en las habilidades motrices, es apenas comprensible, pero considero que otros aspectos como lo interpretativo y en si la musicalidad, irán creciendo con el tiempo. Siempre he considerado que la mejor forma de probar eso es comparar vídeos o grabaciones de un mismo tema a lo largo de los años. Ya es evidente que habiéndose desarrollado la habilidad para ejecutar los acordes o las figuras rítmicas complicadas en un tema o ejercicio, empieza a desarrollarse el "estilo" que me puede ir definiendo como banjista.

La idea con las siguientes entradas es ilustrarles en que consiste este proceso de aprendizaje desde la perspectiva de los métodos de estudio. En general, a lo largo de este blog he comentado algunos aspectos acerca de temas que he aprendido o los retos que he enfrentado en tal proceso. Sin embargo, no he hablado mucho acerca de lo que puntualmente estudio en el día a día y en que me baso. Bueno, en general me estoy centrando en un total de tres métodos de banjo (Morley, Bradbury y Agnew; ya hablaré de ellos en otra entrada), un libro de introducción al jazz para banjo (Cloud), uno de escalas de banjo clásico (Bullard) y finalmente uno de ejercicios melódicos de Emile Grimshaw. 

Empiezo hablando de este libro, porque junto al método de Joe Morley, me condujeron a lo que es el banjo en estilo clásico y en particular a las interpretaciones del banjista Rob Mackillop, ampliamente publicitado en este blog. El caso es que después de hurgar en sus vídeos me puse a revisar la bibliografía que el recomendaba. Fue en ese punto donde apareció el libro de Grimshaw.


Este libro, que ya va para los 100 años de haber sido publicado se puede conseguir tanto en la página de Rob como en la de classic banjo (este y un montón de tutoriales están disponibles para descargar)

Lo que hace particularmente interesante este libro es que los ejercicios (ya lo dice Rob en su página), representan cada uno pequeños estudios. Estos, están divididos en partes que abarcan distintos aspectos de técnica e interpretación. Cuando me topé con este libro por octubre de 2011 (increíble que ya hayan casi cinco años de por medio!), empecé explorando los temas de la parte 1: Exercises for beginnners. Esto, con el aliciente de que algunos de los 114 ejercicios fueron grabados por Rob y eso solo, incremento mi deseo de tocar en ese estilo.


Ejercicio 1 de la parte 1. Muestra el uso de los arpegios.


Ejercicio 2 de la parte 1. Ilustra una melodía en la voz más grave (espero no haya sonado muy burrada lo que dije!) con un acompañamiento sencillo


Ejercicio 3 de la parte 1. Muestra el uso de intervalos de una octava en una melodía.

Recordar esa época no demanda mucha ciencia porque la verdad no hacía mayor cosa! Estaba aún en la maestría en Medellín, y colado en un laboratorio de geología, me dedicaba una hora en el almuerzo o ya después de las cinco a hacer algunos ejercicios de digitación y practicar los rolls de bluegrass que conocía por Internet cuando compré el primer banjo (2008!!). Recuerdo que medianamente podía ubicar las notas en el pentagrama y la lectura rítmica no pasaba de negras y corcheas (así bruto, no es que haya mejorado tanto, pero ya no me doy tanto palo y me tengo más paciencia aprendiendo). Eventualmente en el trascurso de ese año me topé con dos métodos adicionales que me ayudaron y lo siguen haciendo! (Morley y Agnew) y este libro de Grimshaw.

Efectivamente, cuando mis dedos empezaron a responder un poco y gracias también a la asesoría de un amigo guitarrista en geología, me envalentoné y con el entusiasmo típico del gomoso (que espero siga estando conmigo jeje), comencé a explorar el primer ejercicio del libro. Después de todo se suponía que eran para principiantes!. Esos temas iniciales están en vídeo y los pueden husmear por Youtube, haciendo la aclaración de que que estaba bien buñuelo.



Actualmente practico los temas 1 al 3. El vals del 4 tiene una digitación bastante cambiante por lo que lo estoy "recordando" con mucha calma. Siempre sigo la misma metodología en los tutoriales: una vez me siento cómodo o al menos satisfecho con el ejercicio, paso al siguiente. 

El proceso ha sido por etapas: atropellado al principio logrando sacar los ejercicios 1 a 4 hacia el 2012, luego vino una especie de estancamiento entre el 2013 y el 2014 porque me enfoqué en otros métodos y otras metas banjeras (temas nuevos, etc.). Esto último en particular sigue sucediendo y es increíble ver como ha cambiado con los años mi estudio. El caso es que desde el año pasado he alcanzado lo que considero un periodo más estable de mi formación y siendo aún consciente de que tengo toneladas de cosas por aprender, se más o menos como abordar ese reto. Por tal motivo, desde Noviembre le estoy dando una mejor exploración al libro de Grimshaw. Durante todo el año pasado, esos ejercicios iniciales los he incorporado a mi rutina diaria de ejercicios (otro tema en mora de contar) y ahora he empezado a explorar otros apartes del libro.

Los ejercicios de la parte 2 son para la mano derecha y ya con algo más de soltura tras unas semanas de práctica el ejercicio 18 sale. El siguiente, dado que es con tresillos lo estoy atacando de la misma forma que suelo hacer con los patrones rítmicos con semicorcheas....muy lentamente jeje pero ahí va. Una vez sienta los dedos más ágiles los empiezo a tocar como se debe. El detalle y creo que se hace evidente con todos lo tutoriales que he mencionado, es que cada libro que estudio me demanda su día por lo que por semana suelo enfrentarme con estos nuevos temas dos o tres veces en promedio. Ese aspecto antes me afanaba un poco porque uno siempre quiere más y más, pero ahora le veo el lado más interesante a estas rotaciones, y es que han convertido mis rutinas de aprendizaje en algo muy dinámico y salvo el núcleo de ejercicios básicos de todos los días, los ejercicios van cambiando. Ese detalle en general me motiva a practicar con más juicio y le quita lo "aburrido" a los ejercicios que se han aprendido y los que vienen.


Los ejercicios de la parte 3 son para la mano izquierda. Estos tras una revisión prometen bastante porque básicamente son distintas transiciones de acordes, algo que no he trabajado como debería, más allá de los temas complejos que ya toco. Por ahora solo me he enfrentado con el ejercicio 29, el cual me tiene bastante entretenido y aspiro tenerlo más o menos claro en Febrero.Tengo bastante expectativa por llegar al 32 ya que el fin de este ejercicio es fortalecer la extensión del meñique.


La parte 4 que corresponde a ejercicios en tiempo, es de lo que más me ha gustado ya que este tipo de ejercicios se parecen mucho a los que utilizo en mi rutina diaria para soltar los dedos. Por ahora he estado practicando (aún en tiempos lentos) los ejercicios 41 a 43 y la idea es que con el paso de las semanas los pueda tocar más rápido e incorporarlos a una nueva rutina. Si! he mencionado la "misteriosa" rutina diaria muchas veces pero prometo que es tema de una próxima entrega (vídeos incluidos).


La parte 5 corresponde a ejercicios para mejorar el tono. Asumo que más que todo es mejorar la parte interpretativa. En teoría el ejercicio 56 se ve sencillo pero tiene presente una transición que aún me da algo de lidia por no tener suficiente elasticidad en los dedos: en general pulsar la cuarta cuerda en el quinto traste y pasar a un acorde en los primeros trastes me sale aún algo sucio y es un problemilla que vengo trabajando incluso con algunos ejercicios del libro (el caso del 1 por ejemplo). Bueno, la idea esa reforzar ese aspecto con este ejercicio.


La última parte que he estado explorando corresponde a la número 6 y esta abarca aspectos de técnica. Por ahora, ando más que entretenido con el ejercicio 63 y la idea tal como dice el ejercicio, es ir incrementando la velocidad en la ejecución. 


Este libro tiene tres partes adicionales: efectos en el banjo (tremolo, glissando, etc.), ejercicios con plectro (curiosamente el ejercicio 88 de esta parte lo tengo incorporado, sin el plectro, en mi rutina diaria desde hace 2 años) y temas para dos banjos. Con todo lo que les he contado, comprenderán que haya dejado en espera a esas partes.

Por ahora, solo les comparto el "estado de arte" de los tres ejercicios que vengo practicando diariamente. Como he venido contando, la idea es que este aprendizaje sea lo más dinámico posible y que cada ejercicio, más allá de cumplir una función en mi proceso de formación, también se convierta en motivo de entretenimiento y de crecimiento. En futuras entradas les mostraré en un vídeo en que consiste la rutina de ejercicios diaria y sus dificultades, al igual que los otros tutoriales que han sido igual de entretenidos.




Dos comentarios breves: la calidad del sonido es "extrañamente" familiar a los primeros vídeos...la razón: sigo sin encontrar mi grabadora ZOOM la cual se refundió a finales del año pasado (tengo la veladora prendida para que la muérgana aparezca pronto!). El segundo comentario radica en que esta grabación, hecha con el computador, la hice a vuelo de pájaro por lo que los temas no suenan tan bien, como en otras ocasiones suele pasar (la magia de repetir varias veces y escoger una toma decente jeje). El propósito simplemente era mostrar la realidad de mi interpretación: unas veces regular, otras muchas muy mala y de vez en cuando salen bien..la realidad del instrumentista amateur jeje.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Haciendo cuentas


Diciembre suele ser una época de balances, dónde se juzga lo bueno y lo malo que ha pasado en el año. Donde se revisan los alcances de las decisiones que se hayan tomado a lo largo de estos meses. En esta época se suele lamentar lo que no se hizo por pereza o descuido, se critican las malas decisiones que hemos tomado o simplemente enumeramos aún aturdidos, las oportunidades que se dejaron ir o pasaron de largo desapercibidas. 

Al mismo tiempo, es una época del año en la que recordamos con satisfacción y porque no, ya un poco de nostalgia, todos esos momentos y vivencias que convirtieron este 2015 en un año distinto a los demás. Fueron momentos que de ahora en adelante nos acompañarán y que usaremos a futuro cuando sintamos que algo no marcha bien o queremos levantar el ánimo.

Curiosamente, tengo ocasiones en las que les suelo tener desconfianza a los años impares porque por alguna razón me fue mal con mis proyectos o a nivel personal. Obviamente el peso de esta superstición se cae con rapidez al comprobar que las cosas buenas y malas pasan la gran mayoría de las veces sin que nosotros las hayamos buscado. Es obvio también que muchas cosas de esa fracción mala son producto de nuestro temor o porque no, inexperiencia (más bien torpeza) al lidiar con un problema. El detalle radica en que tendemos a potenciar muchas veces el recuerdo de una experiencia (sea mala o buena) y esa primera experiencia parece que se forja con hierro fundido en nuestra memoria. Así como las cosas buenas se aferran a nuestro deseo de querer siempre sonreír, las cosas malas suelen aferrarse a nosotros a veces limitándonos a pensar nuevas cosas y dar el salto al vacío que en muchas ocasiones necesitamos.

Todos los años que se viven representan en cierta medida una posibilidad de crecer (si la palabra aplica aún) como individuos y a la larga ni este año fue la excepción, ni el crecimiento apuntó en un solo sentido. Resumidas cuentas este 2015 me brindó la posibilidad de crecer mucho como persona, de conocer gente maravillosa que me refuerza el deseo de soñar, de comprobar que la gente que te aprecia siempre está ahí de alguna forma, que los esfuerzos agotan pero no abaten del todo, que en la sencillez radica el placer de vivir y que por la derecha, la vida radica en el deseo de ser lo que somos.

El 2015 trajo baches musicales, pero también experiencias únicas, confío repetibles; entradas en este blog no tan carnudas, pero confío más diversas que al principio, pero ante todo siguió brindándome el deseo de seguir tocando, de seguir aprendiendo cosas nuevas. Puede que no a la velocidad que a veces quisiera, pero no por eso se ha mermado el placer de escuchar el banjo. Hace parte de mí, hará parte de los años que vengan por reflexionar.

Felices fiestas!!



sábado, 17 de octubre de 2015

Postales latinas


Una forma sencilla de comprobar como pasa el tiempo: mirar las fechas de publicación de las entradas!. Este par de meses han sido bastante atareados con cosas del trabajo y académicas, pero no ha sido tiempo perdido, ya que siempre ha habido espacio para practicar y probar nuevas cosas. Y es cierto!, La práctica sigue rindiendo sus frutos (sobre todo en la parte técnica) y lejos de disminuir, así la demora en las entradas lo indicara; las ideas y los deseos de probar cosas nuevas sigue presente. Como siempre, confío esta vez con una mayor consistencia en las entradas, que iré decantando las ideas que tengo en mente...por ahora entremos en materia!

Hace ya un mes largo, estando de viaje recordé una entrada sobre el "banjo parrandero", aquella cumbia peruana donde el banjo muestra su "sabrosura" latina. De esa vez, creo que quedó pendiente, y de ahí el recuerdo, y el explorar un poco en forma de "postales" lo que es del banjo cuando ha descendido a estas tierras.



Este vídeo en Ciudad de Panamá además de ser el registro de una bonita coincidencia, se puede decir que fue la mecha que inició esta entrada. El nombre del tema y del banjista si quedaron pendientes. De esa vez, solo recuerdo haberme sentado en la banca del frente y escuchar al hombre tocar una y otra vez el mismo tema en su banjo algo aporreado, mientras los turistas pasaban de largo.

En vez entonces, del típico yankee go home, han quedado algunos experimentos, por llamarlos así, plasmados en el siempre multi-propósito youtube. Hago desde ahora la salvedad de que solo incluyo en esta entrada, vídeos que a mi criterio muestran una influencia latinoamericana clara. Banjistas latinoamericanos tocando géneros americanos como el bluegrass claro que los hay!, pero ya les contaré de eso en otra entrada. Les comparto entonces; a lo que se puede llegar tras una breve búsqueda por youtube:

Empecemos con Argentina y su inconfundible tango!


Este tema de autoría del banjista Joe Tropp. De acuerdo al mismo autor, presenta similitud con el célebre La Comparsita. Les recomiendo la página de youtube de Joe, muy buena!


Una pequeña pieza...es una pena que no este completa


"Adiós muchachos" es un viejo conocido del tango. Aquí, interpretado por Marc Dalmasso en el estilo clásico...era inevitable que se me terminara cruzando algo con el estilo que trabajo jeje.

Banjista argentinos, claros que los hay! Este es un continente enorme con un  montón de gente curiosa y deseosa por explorar con el instrumento. Intencionalmente no incluyo vídeos, en particular de un banjita del que he tenido oportunidad de escuchar en tiempos recientes: Fernando Fuentes. Esto, en parte porque él tiene contemplado terminar un CD en los próximos meses (estimo, yo) y me pareció más llamativo dedicarle una entrada contando mis impresiones y claro está, promoviendo su trabajo!. Lo mismo aspiro hacer con todo aquel banjista de estos lares con los que me vaya topando.

Bueno, nos movemos curiosamente hacia el norte!. Y esto es porqué básicamente hay una serie de vídeos que ilustran bien, como se interpreta y suenan, los distintos ritmos latinos en el banjo. 


Este vídeo de Claudio Parravicini es lo que llamamos acá "una bellezura". Es genial porqué de una forma muy concreta explica como abordar ritmos de bossa nova a la sonoridad del banjo, y sin perder la esencia tanto el banjo como el bossa. A mí personalmente me encantó como sonó el primer patrón...es más!!, me atrevería a pensar que al haberlo escuchado mientras hacía esta entrada, fue lo que me indujo a pensar en la idea de un nuevo pequeño estudio para banjo...jaja y si!! por fin afloró una idea, pero como eso es harina de otro costal, ya les estaré contando como termina ese tema.


Bueno y acá tenemos el otro espectro...la verdad no se que tengo contra el plectro en el banjo pero la sonoridad me cuesta mucho!! Independiente del tipo de tema que escuche, realmente me cuesta, no sé si es por lo brillante que suena...soy consciente que este es un instrumento brillante por naturaleza, pero por lo menos en mi caso, me gusta su espectro más oscurito jeje. Ya respecto a este tema, omitiendo lo técnico, creo que la cosa va más por la parte de interpretación o el groove...lo "latino" suena o  no suena y aquí me pareció que faltó...pero bueno, es sólo una observación.


Volvemos a Claudio...esta vez interpretando uno de los temas que Béla Fleck y Chick Corea grabaron en su álbum The Enchantment. Genial interpretación!


Cerramos este "ciclo" de vídeos de Claudio con el que probablemente corresponda al vídeo con el mejor rotulo de latin. La interpretación nuevamente genial, y creo que prueba bastante bien el punto de que no hay límites para lo que se quiera expresar con la música.



Rematamos esta parte con un tema que está catalogado como bolero de acuerdo a Felipe Galdames. Es curioso, este tema en plectro si me gustó...jaja de nuevo, no sé explicar lo que siento cuando escucho temas en plectro...de pronto es que mientras más rápido se interpretan, pierden gracia para mí los temas interpretados en el banjo.

Nos movemos ahora al bonachón Brasil, dónde buscando también se encuentran cosillas interesantes:


Bueno, si bien Mercedes es americana, creo haberle escuchado alguna vez que era de ascendencia brasileña o portuguesa. El caso es que ella tiene una serie de vídeos interpretando temas de bossa muy conocidos. Personalmente me gustó mucho escucharle Wave de Tom Jobim, hace un tiempo.


Renglón aparte merece el llamado banjo cavaquinho, que al igual que su primo es utilizado en samba ("banjo de samba"). Este tema merecerá un renglón aparte porque hay muchos vídeos si se escarba bien. Por ahora les comparto un vídeo en portugués donde explican algunas generalidades del instrumento y de los patrones rítmicos a tocar. Por cierto, ya de entrada les recomiendo visiten la página TV Cifras de donde proviene este vídeo...de paso, pueden visitar la página del banjista (Jonatan Francisco Bernardo) ¿no les parece genial como suena?!!


Otro pequeño ejemplo del banjo del "o pais mais lindo do mundo". Omitiendo la cantada (ya nos advierten en el texto) quería que le echaran ojo a la manufactura del instrumento. Ya verán en vídeos siguientes la tendencia que hay en sus acabados y tamaño. Cuando toque bien este tema, les contaré un poco más (nah, en realidad es que aún no encuentro la información para colgarla aquí jeje) sobre este instrumento.


Este tipo de vídeos es muy común. Interpretan el tema sobre el original...nada que hacer, es demasiado contagioso...me la podría pasar todo el día escuchando temas de estos en youtube, pero como les comentaba, ya le dedicaré una buena entrada a este género y a este banjo minino.


Otra parte que merecerá renglón aparte es la presencia del banjo en la música tradicional peruana, en particular el norte. A diferencia del caso del banjo de samba, de pronto por esa afinidad más andina, me siento más identificado con lo que he escuchado. Es más, si algo verdaderamente se acerca a esta definición vaga que doy con este blog de banjo andino, es el banjo peruano. Hay vídeos realmente bonitos por su sencillez y la calidez de la música (de nuevo, hablo desde la afinidad andina), por lo que intencionalmente solo les sugiero que escuchen algo de José Domingo Arbulú, y el Internet se encargará de conducirlos por senderos bonitos y otro tal vez no tanto...


Y como entre gustos no hay disgusto, acá está de nuevo este sendero: Eusebio y su banjo, del que ya tuve oportunidad de hablar hace un tiempo. Lo reconozco, no me mata, pero es curioso ver, en la medida que uno recaba en datos, como las culturas son permeables entre ellas y como la música es un reflejo fiel de estos procesos de mezcla, experimentación y refinación...queda mi palabra de compartirles más información acerca del banjo peruano.

Los caminos a veces nos conducen a donde empezamos, y esta vez el "banjo latino" regresa a sus orígenes más conocidos. Con ustedes un arreglo de bluegrass del tema más célebre de la película Desperado (La Balada del pistolero creo que también la llamaban). No pude evitar la tentación de no colgar el vídeo después de escucharlo!.



Es inevitable no pensar en la guitara lanzacohetes de la película cuando se al hombre caminando con el estuche jeje.

Bueno y a fin de cuentas, ¿que pasó con el terruño? Aparte del interés que el instrumento ha cogido en la música ya comercial de Colombia (se me vienen los ejemplos de Monsieur Periné y el tema que cantan juntos Andrea Echeverri y el vocalista de Esteman), un ejemplo es este CD de Jose Luis Paniagua que comparto a continuación. Para los que viven en Colombia y haciendole justicia, no es muy costoso y apoyamos lo nuestro. Para el que se quiera animar, buscando por internet se topan con el listado de temas.


Y sí, no puedo escapar del plectro, ya que aquí es preponderante. Mi parecer es que el interprete utilizó un banjo de bluegrass estándar y adoptó las distintas piezas. No deja de ser curioso el escuchar La Gata Golosa en el banjo.

Bueno, espero que para aquellos que hayan decidido explorar estas sugerencias musicales, el viaje haya sido de su agrado. Hay mucha música y mucho interprete que merece ser escuchado por ahí y dentro lo "democrático" que es youtube es bueno saber que hay esas opciones para parar oreja y abrir la mente!!!.



sábado, 15 de agosto de 2015

Sopa de vídeos

Una entrada que tenía en mora de un tiempo para acá era la de contar lo que hay detrás de colgar por Youtube un caspero de los que esté tocando en el momento. Si bien, muchos de esos vídeos tenían una calidad de imagen y sonido que dejaban mucho que desear (lo de la interpretación, lo sabrán perdonar aún por lo buñuelo tocando jeje), creo que han cumplido la finalidad de registrar mi proceso de aprendizaje al irme o bien enfrentando a temas más complejos de interpretar, o simplemente probando temas que tenía curiosidad por aprender a tocar. Igualmente, ha sido una bonita oportunidad de mostrar la evolución de los banjos que he tenido y porque no, también de probar los temas en distintos contextos de lugar (las llamadas Banjo sessions) y presentaciones un poco más interactivas. Este último punto lo tengo un poco en mora, porqué si!!, los vídeos así como están, prueban un poco la paciencia  de aquel con desparche que escuche los temas. Mi punto de vista es que eso es subjetivo ya que, el que realmente se topa con un vídeo de un loco tocando el banjo, de por si ya tiene algo de curiosidad por la sonoridad del instrumento. Lo que si creo es que no por eso, todos mis vídeos a futuro deben seguir el mismo modelo: fondo negro presentando + el tema + foto casual + agradecimientos y publicidad. Estoy trabajando en ideas para los vídeos que se vienen, palabra!!. Por ahora solo adelanto que se tratarán de un tema movido del libro de Bradbury y el otro es un tema que vengo trabajando desde hace dos años pero con el que creo que vale la pena ya arriesgarse. También hay un tema de música clásica en el horno, pero a ese si le falta un poco...ya les contaré.

Por ahora entremos en materia...


Los vídeos de Barichara empezaron de esta forma...para ser el primer intento del tema en vídeo, la cosa no salió mal...chiripa que llaman jeje.

Hace un rato, aprovechando una ida a Barichara y teniendo a mi disposición una bella asistente de cámara (guiño guiño jeje) decidí que era hora de sacar a la luz, dos temas del tutorial de Bradbury. Obviamente como son temas del principio del libro, no son nada memorables musicalmente hablando, pero era también la oportunidad de probar en campo dos cosas: 1) la grabadora con la que he registrado los últimos temas (el último había sido Old Virginia) y 2) dejar en vídeo una versión mejorada de un tema muy bonito y que me gusta a pesar de su sencillez; Spanish Fandango. Para los que hayan tenido oportunidad de ver ese vídeo, lo colgué con el título de Banjo Sessions (Tota Lake) el año pasado, pero dió la casualidad que tuve un acompañamiento perruno a través de todo el tema. También quise grabar una versión más pulida de Sunflower Dance, pero en ese si me equivoqué mucho.

Bueno, en que consiste esta entrada entonces?!! La idea es ilustrarles en una serie de vídeos cortos lo que suele pasar cuando grabo un tema nuevo: muchos errores, desconcentraciones iniciales, una que otra madreada (jaja bueno, en estos no tanto: la cosa estuvo muy familiar) y muecas chistosas...resumidas cuentas, cagadas!! jeje. Es algo muy curioso. Es solo sentir que me estoy grabando y me pongo terriblemente nervioso. La ventaja es que ahora con mi vídeo-grabadora (una Zoom), puedo dejar corriendo el vídeo y tengo el chance de irme calmando o no con el tiempo. Cuando antes grababa directamente con el computador era un poco irritante porque tenía que estarme moviendo para empezar a grabar y eso de entrada me ponía más nervioso jeje. De igual forma, el proceso de selección de la interpretación es el mismo: de entrada no hay interpretación perfecta!, y por lo general de tres tomas donde toco el tema de pies a cabeza, escojo la menos fea para editar en Windows Movie Maker. La edición es más bien sencilla y me baso en los vídeos de Rob Mackillop. Desde la primera vez que los vi me parecieron muy sobrios y elegantes. De nuevo, como comentaba al principio, la sobriedad de mis vídeos puede ser muy alta y aburrir de muerte, pero yo creo que es un proceso así como con el banjo y gradualmente iré probando cosas nuevas. Hay un detalle que voy a empezar a explorar es el grabar mis sesiones de práctica para que vean en que consiste, y porque no, sirvan de ayuda para el que esté interesado.

Por ahora veamos bloopers!!


De como un error se mecaniza y se mecaniza de paso el mal genio jaja...con Uds. Daily Double de Frank Bradbury.




De como una buena interpretación se merma tras un error...es curioso, esta versión fallida terminó sonando a mi criterio,  mejor que la versión que terminé colgando en vídeo...pasa a a veces. El tema tradicional Spanish Fandango.


De lo fortuito que es grabar con gente alrededor, nuevamente de mecanizar errores y finalmente cagarla en los últimos dos compases jaja...con Uds, el casi de Suflower Dance de Vess Ossman.


Y cómo en los programas de cocina, este es el plato ya listo para degustar, disfruten!

domingo, 19 de julio de 2015

Bajos instintos


Extrañaba ya escribir, bueno siempre lo hago. Escribir supongo que fluye más fácil para aquel que con palabras o es muy enredado (mi caso) o le cuesta expresarlas (mi caso también). El caso es que escribir sea lo que se piense, relaja y sirve para liberar lo que se tiene preso entre recuerdos y rutinas. Y es precisamente otros quehaceres de la rutina, esta vez académicos los que me han tenido un poco al margen de mi escritura banjera. El banjo obviamente no ha parado (bueno, pequeñas pausas pero nada serio, creo yo) y de a poco van apareciendo los nuevos retos y se han solventado algunos obstáculos.

La "historia" de hoy, usando el nombre de aquella película tiene orígenes bajos. De lo que llevo escrito creo que esta es mi segunda entrada netamente relacionada sobre el banjo bajo. Jaja y bueno, para los que pensaban que esta podía ser una entrada relacionada con el banjo y la industria del porno (¿si habría tema para eso? jaja), creo que alcanzan a salvarse de leer lo que viene:

El proceso del banjo bajo buscaba creo que dos metas: (1) tener un proceso de aprendizaje normal con un profesor de bajo y, (2) practicar temáticas que de pronto no había desarrollado tanto con Sussie como la armonía y el ritmo...ahora un paréntesis, esto del (1) y el (2) son efectos colaterales de la escritura académica..jaja ni modo, esas cosas se pegan...

El primer punto fue interesante porque en estos meses mi faceta de alumno ha enfrentado toda una gama de ejercicios nuevos: digitación, patrones rítmicos, etc, que en una mayor o menor medida fui lidiando de a poco, a veces con calma, otras con inquietud como suele pasar. El bajo es un instrumento caníbal, ya lo habrán oído, que come dedos y que da miedo, y que al "llorón" lo espanta con las primeras ampollas. Cuando uno está engomado realmente esos detalles se ven como "marcas de guerra" y lejos de desanimar se desarrolla un cierto grado de masoquismo al relacionar un poco ese maltrato, con avances en el aprendizaje...jaja ¿si ven que el título de la entrada si pega después de todo?. Más que eso lo que me llamó la atención con el bajo es la lucha por controlar el sonido producido de las cuerdas, ya que presionarlas demanda mucha maña (creo yo) y sobre todo pulsar la cuarta cuerda es como tratar de sacarle algo a un cable de un puente colgante...en conclusión, muchas veces el sonido sonaba horrendo sobre todo en los trastes inferiores jeje. Independiente, el sonido del bajo siempre me ha gustado porque tiene algo de primario y básico (están afiladas las referencias jaja) que te atrae.

Por ahora comparto dos "pequeñas" grabaciones para ilustrar como avanzó el sonido del bajo teniendo como fondo el tema Fly me to the moon. La primera "sesión" la grabé como en agosto o septiembre del año pasado. Me habían mostrado en ese momento creo que la primera sección de ese tema y mis rutinas de practica se limitaban a practicar algunos modos griegos, digitación y hacer tresillos.


ADVERTENCIA: Este es un vídeo SUPREMAMENTE ABURRIDO jaja...solo es para que noten un instante como era el sonido del banjo bajo en ese momento.

La segunda sesión la grabé a comienzos de este año, en un domingo de desparche por la escuela. A esas alturas ya conocía toda la armonía del tema y ya estaba toreando armonías de otros temas como Autum Leaves y Blues by five, ya practicaba todos los modos, claro está mucha digitación y más que eso, y sin echarme tantas flores, creo que el sonido del banjo bajo tenía más carácter y sonaba menos sucio que en el principio. Estas grabaciones son particularmente largas, pero la intención era mostrar lo que pasa detrás de una grabación mía....jaja muchos errores y madrazos como podrán notar jaja...eventualmente sale algo bueno y eso es lo que desvergonzadamente cuelgo por Youtube (en una próxima entrada hablo de eso, palabra)...si no les da la paciencia para escuchar todo, remítanse a los finales de cada grabación que ahí es donde suele "opinar" el banjista jeje.




No sobra la advertencia, si bien el mejor sonido pueda deberse a que conozco un poco más los atributos de la grabadora jeje.

Ahora, la pregunta para lo que se vieron Bajos Instintos es el como termina la película. ¿Podía salir entonces bien el experimento de practicar dos instrumentos a la vez?. La respuesta no es sencilla, como en la película. Obviamente no hablo de que terminé con un picahielo rompiendo alguno de los parches, sino más bien al hecho de que me enfrenté con un dilema que subestimé un poco, ya que sabía a que me atenía: estar tocando el bajo ha sido una oportunidad divertida, una oportunidad de conocer otros aspectos que tal vez con Sussie no he explorado lo suficiente como acompañar a alguien o seguir algo tan sencillo pero virtualmente tan imposible con el banjo, como es estar bajo la tutela de un profesor y ver los avances. El detalle radica entonces en eso, en que a pesar de los esfuerzos y metas conseguidas, empecé a sentir que estaba relegando a la razón de la porque toco, de la porque escribo estas líneas acá. Sussie y las chocoaventuras ligadas a ella son las que me han brindado siempre aprendizaje y las que causan que al escuchar a un banjista en vídeos o canciones, solo quiera practicar así sea un rato, si las circunstancias no me lo permiten. Extrañaba sentir que no tocaba a gusto si no que tocaba con una sensación de apremio, preguntándome que sería de mi aprendizaje si dedicara el 100 % de mi práctica al banjo, como originalmente lo fue y ha sido....y ese es el rollo del asunto, que después de mucho cavilar me dí cuenta que a veces uno siente que los esfuerzos están mejor conducidos hacia una sola cosa, que hay algo en nosotros para lo que verdaderamente servimos o en su defecto, algo que queremos ser ante todo...por eso amigo lector, es apenas obvio que la respuesta después de un tiempo es que solo tengo cabeza para un banjo, para Sussie y los primos viajeros (una idea en mente, ya la contaré) y que a pesar de los gustos con el bajo, piense que hay que dar un paso al costado...soy y me gusta pensarme como banjista, es lo que escogí y es lo que me gusta. Alguna vez o de alguna forma, se que me cruzaré con ese universo que ofrecen los bajos, solo que ahora no lo será...

¿Me da pesar?, Si, un poco, pero me daba más pesar el comprobar que quería practicar más, que podía practicar más hace un tiempo y no lo hacia...por eso, mi camino banjero seguirá con la chiquilla, aquella que entre dos o tres notas mal tocadas, me descresta con una nota que me hace desear hacer lo que más me gusta: tocar el banjo!!. 

domingo, 15 de marzo de 2015

Ni muerto, ni de parranda


El año pasado, una amiga del trabajo me compartió el enlace de un programa radial llamado "La cuerda pulsada" que hace parte de la emisora de la Universidad Nacional. Como el nombre lo indica, la temática del programa está centrada en presentar artistas y composiciones principalmente relacionados con la guitarra y primos cercanos. Sin embargo, al ir revisando las distintas emisiones se me hizo claro que de vez en cuando habían programas centrados en otros instrumentos afines, así que fue una grata sorpresa toparme con uno dedicado al banjo. El enlace a continuación: 


Lo que no fue tan grato al ir escuchando el programa es notar que aún es muy fuerte la impresión o "cliché" que se mantiene con el banjo, ya que del espectro que maneja el instrumento, el programa estuvo basado más que todo en temas de bluegrass, y ni siquiera el género en toda su magnitud. Creo que uno de los problemas del instrumento es su carácter "rural" lo que lo sigue sometiendo a juicios prematuros y condescendientes. En Estados Unidos y en menor medida el Reino Unido, los movimientos que avalan por el banjo y sus sonoridades son muy fuertes, un fenómeno muy parecido (sin los mismos recursos y apoyo, claro) a lo que se observa con los instrumentos tradicionales acá en Colombia. El rollo radica en que por fuera de esas regiones, el banjo es medianamente conocido en la capacidad que tiene como cualquier otro; de transmitir emociones y explorar ideas musicales.


Uncle Rastus (Imagen tomada de Wikipedia). Esta marioneta de principios del siglo pasado ilustra lo que era el cliché para ese momento con el banjo: un instrumento rural (más que ahora) que se tocaba en las plantaciones.

Dentro del odiado mainstream y el establishment musical como dicen, el banjo es un elemento accesorio o decorativo y usualmente la gente por fuera de los países "banjófilos" (amigo lector, creo que ya es evidente que el léxico banjístico se inventa a toda hora jeje), lo escucha en la música comercial, comerciales, etc. es; en el por si así decirlo "los temas que quieren sonar a algo country" jaja. Como no tendría caso ponerme a ilustrar todos los ejemplos (¿recuerdan uno de los comerciales de mantequilla Rama? ahí tienen jaja), prefiero ilustrar algunos ejemplos de que el banjo es un instrumento increíblemente diverso, del que pueden aflorar las sensaciones más honestas que hayan, no por eso siendo rural, y siendo capaz de ser un instrumento para ser escuchados por todos. Que hablen estos pequeños vídeos por mí y así como en este mundo globalizado nos abrimos a toda hora a nuevas experiencias, también lo hagamos con nuestros oídos...créanme, vale la pena. 


Ghosts that we knew es uno de los temas que más me gustan de esta agrupación británica (Mumford & Sons). Si bien, el último álbum que grabaron apunta a algo más "comercial" y al parecer el pobre banjo queda nuevamente marginado, el escucharlos en las dos producciones anteriores (Sigh no more y Babel) y notar que a mucho gente le gustó; prueba mi punto de que es cuestión de darle el espacio al instrumento para que muestre su potencial, incluso en un ámbito pop.


Carolina Chocolate Drops, es un grupo americano que recién conocí hace unos semanas y que se ha hecho a un nombre con su mezcla de música tradicional del sur de los Estados Unidos, música de los Apalaches, ragtime, etc etc. Este vídeo hace parte de una pequeña sesión que vi, y pues fue brutal verles tal versatilidad en el repertorio y en los recursos musicales que usaban. Ciertamente, sus álbumes los tengo en mora para comprar!.


El álbum conjunto del "dúo dinámico banjero" (Abigail Washburn y Béla Fleck...alias papá y mamá) es sencillamente genial. Siendo francos tenía en la cabeza un álbum más instrumental, pero el hecho de que Abigail toque en estilo clawhammer (old time) y cantara muchos de los temas, acompañando el monstruo Fleck, lo hizo muy especial. 


Dentro del estilo clásico que ando aprendiendo suelo citar con frecuencia a Rob Mackillop, ya que el hombre me mostró el camino y personalmente me gustaba como abordaba los temas desde su perspectiva de guitarrista clásico. Sin embargo, creo que es hora de hacer justicia y mencionar al banjista francés Marc Dalmasso, del cual he escuchado muchos temas que me han gustado (Indian Patrol, y Columbian March geniales!), al igual que me parece fantástico verlo tocando con el papá (piano) y el hijo pequeño (percusión, a veces banjo) en algunos de los vídeos.


Junto con papa Fleck, lo que hace Jens Krüger y su grupo (The Krüger Brothers) es sencillamente espectacular ya que su visión del banjo y de la música folk en general, tiene una aproximación distinta (son de origen suizo), lo que hace que sus temas instrumentales o no, sean una verdadera delicia al escuchar. Comparto a mi criterio uno de los ejemplos más genuinos de una composición de corte clásico aprovechando el espectro del amado banjo: The Appalachian Concerto. En esta ocasión son acompañados por el ensamble Kontras Quartet, con los que actualmente están trabajando en una nueva pieza: Lucid Dreamer...ya les estaré contando en otra entrada. 

Como ven, el banjo, no es un instrumento cacreto que tiene que estar condenado a los chistes con campesinos gringos o las parodias de una vida rural..el banjo vive para el que quiere escuchar más allá de lo que lo que le llega con el viento o en las emisoras...